Pepe Mel y el «efecto Premier»

Dicen que vivir una época en un país extranjero curte. Al parecer, es la mejor forma de aprender un idioma y un buen método para abrir la mente hacia otras culturas y estilos de vida. Pepe Mel disfrutó de esa experiencia la temporada pasada. Al poco de salir del Betis, aún con la herida de su destitución abierta, decidió sacar un clavo con otro clavo distinto y aceptar la propuesta del West Bromwich Albion inglés. Su objetivo, el mismo con el que había arrancado el curso en España: la permanencia.

El madrileño llegó a la meta que su nuevo club le exigía, pero más por errores de sus rivales que por aciertos propios. Sólo tres victorias en 17 partidos y únicamente una de ellas ante su público. Eso sí, fue capaz de no perder ante equipos de la talla de Chelsea, Liverpool o Everton, plantó cara a Arsenal y Manchester City y se dejó algunos puntos de manera increíble por el camino, como cuando el Tottenham le igualó un 3 – 0 en casa.

Pepe Mel saluda a Ole Gunnar Solskjaer, técnico del Cardiff City, antes de un partido la pasada temporada Foto vía: zimbio.com

Pepe Mel saluda a Ole Gunnar Solskjaer, ex técnico del Cardiff City, antes de un partido la pasada temporada
Foto vía: zimbio.com

Aunque dura en lo deportivo, Pepe Mel parece empeñado en demostrar que su corta pero intensa aventura en Inglaterra ha sido más que fructífera. En West Bromwich, ciudad situada a 8 kilómetros al noroeste de Birmingham, pudo comprobar, por ejemplo, las insultantes diferencias que existen a la hora de organizar la Premier League, competición que da a conocer en agosto los horarios de los partidos de diciembre, y la Liga BBVA, en la que hay que esperar a unas pocas semanas antes para saber el día y la hora de un encuentro.

El entrenador del Betis, poco amigo de morderse la lengua, habla claro de estas cuestiones, y no duda de que sería positivo para el fútbol español importarlas. También afirma haber mejorado de manera notable con la lengua de Shakespeare: en su presentación, recordó los problemas que tenía para comunicarse con Nosa Igiebor (el nigeriano no hablaba castellano) en su primera etapa y la relativa facilidad con la que puede ahora dirigirse a N´Diaye.

En la rueda de prensa posterior a los frenéticos noventa minutos de El Molinón, a Pepe Mel volvió a salirle acento británico. Sucedió al responder a un periodista que le cuestionó sobre la bronca que le pegó a Dani Ceballos cercano el desenlace del encuentro.

Pepe Mel: Estoy en contra de las simulaciones, no sé si es porque vengo de la Premier. Si el jugador no tiene nada, todo lo que hace es perjudicar al equipo. El árbitro le saca del campo y nos deja con diez hasta que él quiere, lo que me parece un buen castigo.

En otras palabras. Llegado el tiempo de descuento, Dani Ceballos busca hacer lo mismo que muchos otros jugadores en España cuando su equipo va ganando: fingir una lesión para que corra el reloj. Su técnico se enfada y se lo recrimina, al igual que hacen las gradas de los estadios ingleses con los futbolistas que simulan, ya sea una caída o una dolencia. Es de sobra conocido el poco gusto que sienten los aficionados británicos hacia el «teatro futbolístico».

Si es cierto que Pepe Mel ha incorporado en el Reino Unido esta visión del fútbol como espectáculo alejado del engaño, bienvenido sea su Erasmus de cinco meses en la Premier League, donde el que finge no es un pillo sino un tramposo. Depende de los técnicos, en muy buena medida, erradicar uno de los aspectos que más empañan a ese bello deporte llamado fútbol.

 

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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