Pepe Mel: Volumen 2

Vuelve a casa por Navidad, el esperado regreso, regalo anticipado para la afición… Hay mil maneras de titular el retorno de Pepe Mel al Betis, equipo que él mismo define como su casa deportiva. Fue cesado el pasado 2 de diciembre de 2013 por malos resultados y vuelto a contratar un 20 del mismo mes del año siguiente. Poco más de 365 días tardó el club verdiblanco en volver sobre sus pasos y contentar a una hinchada que nunca aprobó su marcha.

Si nos ceñimos a los números, la decisión de destituir a Pepe Mel no salió bien. Todo lo contrario. Tras el despido del madrileño llegó Juan Carlos Garrido, cuyo corto paso por el Betis está plagado de infortunios. A este le sustituyó Gabriel Calderón, antiguo futbolista bético que aterrizó en Sevilla con ilusión buscando una reacción que no se dio. Ya en Segunda, comenzó la campaña Julio Velázquez, a quien condenaron el crónico enfado de la grada, los malos resultados y el peor juego. Juan Merino es el único entrenador post-Mel al que se ha coreado en el Benito Villamarín. Cuatro partidos ligueros con su correspondiente victoria encumbran la trayectoria del linense, que volverá a hacerse cargo del filial heliopolitano.

Pepe Mel, al que podríamos apodar «el deseado», y el Betis son como la pareja que rompe su idilio habiendo todavía mucho amor de por medio. Ambos intentaron otros romances, el entrenador vivió una fugaz aventura en Inglaterra a los mandos del West Bromwich Albion, pero ninguno les terminó de llenar. Cualquier técnico que cogiera la batuta bética era comparado con Mel, quien ni emigrando a la Premier consiguió librarse de recordar al club sevillano. Parecían condenados a volverse a entender con el paso del tiempo y así ha sucedido, quizás antes de lo que todo el mundo esperaba.

Pepe Mel, durante un entrenamiento en su primera etapa en el Betis Foto vía: number1sport.es

Pepe Mel durante un entrenamiento en su primera etapa en el Betis
Foto vía: number1sport.es

Nada asegura el ascenso más que los resultados. Merino los estaba obteniendo, y muy buenos, de manera que entrega a Pepe Mel un arma de doble filo. Un equipo confiado y al alza, pero con la tremenda exigencia de pertenecer a la Liga BBVA el próximo junio. Máxima presión. El entrenador escritor (dos novelas publicadas con su nombre) aseguró en su segunda presentación que no cumplir el objetivo sería para él un fracaso personal.

Sus detractores recuerdan siempre las dos goleadas encajadas de su mano en el campo del Sevilla, eterno rival, (5 – 1 y 4 – 0) y las largas malas rachas en las que el equipo solía caer durante el transcurso de la temporada, la última de ellas (2 puntos de 24 posibles) le costó el puesto después de empatar en casa frente al Rayo Vallecano (2 – 2). Sus defensores alegan que fue el madrileño quien recuperó la ilusión tras la traumática salida de Lopera del club, consiguiendo ascender y devolver a Europa al Betis con un fútbol muy atractivo, además de su indiscutible apuesta por la cantera: hasta 16 jóvenes formados en las categorías inferiores verdiblancas debutaron durante la primera etapa de Mel.

Pepe Mel da indicaciones a Vadillo, a quien hizo debutar en Primera con 16 años Foto vía: estadiodeportivo.com

Pepe Mel da indicaciones a Vadillo, a quien hizo debutar en Primera con 16 años
Foto vía: estadiodeportivo.com

Sea como sea, el deseado ha vuelto para tomar las riendas. Acompañado de nuevo por Roberto Ríos, será su ayudante, y David Gómez, llevará la preparación física, Pepe Mel regresa a los orígenes para asumir la misma meta con la que inició su primer y exitoso periplo. Aunque esta vez, la presión es aún mayor, si cabe.

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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