Matilla, en la cresta de la ola del Betis

Hasta esta temporada, la trayectoria de Javier Magro Matilla como bético se había basado en la irregularidad, en las altas expectativas no cumplidas. El Benito Villamarín se ha mostrado siempre ansioso por aplaudir a este centrocampista toledano, que llegó en el verano del 2011 al Betis procedente del Villarreal: un millón y medio de euros invirtió en su fichaje el club verdiblanco. Ha habido mucho desencanto con su rendimiento, pero en su cuarta campaña parece empezar a verse al Matilla que todo el mundo esperaba desde su aterrizaje en Heliópolis.

En el inicio del presente curso, el futbolista criado en el Albacete, forjado en el Villarreal y por el que apostó el Betis, se ha convertido en un fijo para Julio Velázquez, que lo ha utilizado como titular en todos los partidos disputados hasta la fecha, los cinco de Liga y el de Copa. Sólo fue sustituido en dos: frente a Sabadell y Albacete. Estos registros hacen que Matilla sea el tercer jugador del plantel con más minutos acumulados: un total de 509. Sólo le superan Rubén Castro y Perquis, quienes lo han jugado absolutamente todo por el momento, sin perderse ni el primer segundo de competición.

Y el jugador de Quero ha devuelto a Velázquez la confianza con dos goles (en Liga contra el Sabadell y abriendo el marcador en Copa ante el Llagostera) y dos asistencias, ambas a Rubén Castro en el césped de Montilivi el domingo pasado. Es decir, que Matilla empieza a mostrar las características que en su día llevaron a Vlada Stosic y Pepe Mel a decidirse por su incorporación. Con el 4-3-3 jugaba por delante de los medios de contención, en constante conexión con los jugadores de ataque (más mediapunta que mediocentro). Tras el cambio al 4-4-2 en Girona, ha retrasado su zona de actuación a una posición más creativa y de elaboración. Matilla está en la cresta de la ola y el beticismo espera que no resbale.  En las primeras jornadas ha enseñado sus mayores virtudes: visión de juego, lectura de partido, último pase y llegada peligrosa a área. Sus números en lo poco que llevamos de curso contrastan con la inestabilidad que había mostrado en sus inicios con la elástica verdiblanca, y que incluso llevaron al Betis a cederlo al Murcia en la temporada 2012/2013.

Su campaña como pimentonero se produjo después de un primer año en el que este habilidoso futbolista, que había debutado en Primera con el Villarreal después de formar parte del filial amarillo, no jugó todo lo que hubiera deseado. A pesar de verle únicamente en catorce partidos y de no celebrar ni el primer tanto marcado por él, el Betis creía en sus condiciones y por eso no se desprendió del toledano. Su año a préstamo en el Murcia fue, hasta la fecha, el mejor de su carrera. Jugó 34 partidos y se destapó como goleador al meter doce dianas. Las cifras de Matilla con el equipo murciano no son mayores por haber insultado y amenazado al árbitro Figueroa Vázquez durante un Murcia – Sabadell. El colegiado, como no podía ser de otra manera, le expulsó y reflejó en el acta los graves incidentes, por lo que Matilla fue sancionado con seis partidos de suspensión.

Matilla con la camiseta del Murcia, donde jugó cedido hace dos temporadas Foto vía: nuestrobetis.com

Matilla con la camiseta del Murcia, donde jugó cedido hace dos temporadas
Foto vía: nuestrobetis.com

A pesar de este desagradable acontecimiento, Matilla siguió siendo un futbolista de gran utilidad para el Murcia y su fantástico rendimiento le hizo ganarse, otra vez, la confianza de Pepe Mel. En su segunda temporada como bético mejoró los registros de la primera, 23 partidos y un gol (en la previa de la Europa League ante el Jablonec checo), pero su fuerte carácter, ese que provocó la sanción de seis encuentros en el Murcia, aparecía habitualmente en forma de «calentones» y tarjetas, con la consecuente decisión de Pepe Mel de, a menudo, cambiarle. Aún así disfrutó de bastantes minutos con el preparador madrileño y también con Juan Carlos Garrido. Fue la llegada de Gabriel Calderón la que le condenó de nuevo al ostracismo, pues el argentino contó poco con él.

Matilla persigue a Diego Costa el Atlético - Betis de la campaña pasada en el Vicente Calderón Foto vía: zimbio.com

Matilla persigue a Diego Costa en el Atlético – Betis de la campaña pasada en el Vicente Calderón
Foto vía: zimbio.com

Tras el descenso, la vida parece haber cambiado para Matilla. Julio Velázquez ha depositado en él una confianza ciega y el Villamarín arde en deseos de gustarse con el fútbol de un jugador al que la irregularidad y un carácter demasiado díscolo le han jugado malas pasadas en el Betis. Empieza a parecerse a aquel futbolista que tan buena pinta tenía en el Villarreal y que deslumbró en el Murcia. Un jugador llamado a ser importante que ha tardado en estar cómodo como bético.

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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