Jorge Molina, un referente poco ruidoso

Datos aportados por @BetisStats

Hay jugadores que pasan a la historia de un club por la cantidad de goles que marcan. Otros lo hacen por levantar al público de su asiento a base de regates y jugadas mágicas. Los grandes porteros por sus paradas en situaciones clave. Y los hay que simplemente quedan en el recuerdo por su sencillez, su compromiso y su saber estar. Jorge Molina es de esos últimos.

El delantero de Alcoi no acaparaba los mismos focos que su socio Rubén Castro, pero siempre estaba ahí. Pasaron las temporadas y no llegó el atacante que mejorase las prestaciones del número ’19’ del Betis. Ni Santa Cruz, ni Leo Baptistao, ni Rennella, ni Van Wolfswinkel ni Damiao. Ningún punta, por mucho dinero que costase o buen currículum que tuviese, relegaba al olvido a Jorge Molina. Un futbolista acostumbrado a ser ave fénix, a renacer, deportivamente hablando, en momentos complicados para él y a asumir responsabilidades.

Así lo hizo en la fatídica campaña 2013/2014, cuando el Betis terminó colista en Primera con 25 puntos. Con Rubén Castro lesionado, Jorge Molina debía asumir el reto de hacer los goles verdiblancos. Acabó el curso con doce tantos, repartidos entre Liga, Copa y Europa League. Hasta este año, el alcoyano en la élite siempre se movió entre las diez y las quince dianas. No estuvo ahí el problema. De hecho, era considerado uno de los fijos para intentar el ascenso.

Jorge Molina celebra su único gol esta temporada, la peor desde que está en el Betis, marcado al Celta Foto vía laliga.es

Jorge Molina celebra su único gol esta temporada, la peor desde que está en el Betis, marcado al Celta
Foto vía laliga.es

En Segunda División, Molina siempre fue un goleador destacado. Pichichi con el Elche justo antes de fichar por el Betis en el verano de 2010. Es curioso, porque fue una de las últimas incorporaciones realizadas por la secretaría técnica de Manuel Ruiz de Lopera, que salió del club por aquellas fechas. La primera vez que subió con los heliopolitanos marcó 22 goles, entre Liga y Copa del Rey. En el ascenso de hace un año fue pieza clave. 19 tantos convirtió en los 42 choques de la Liga Adelante, 17 de los mismos en una segunda vuelta espectacular.

Sus cifras son claramente eclipsadas por las de Rubén Castro. Sin embargo, la frialdad de las mismas indica que tras seis temporadas Jorge Molina es, con 77 dianas, el séptimo máximo goleador de la historia del Betis. No es poca cosa en un club con casi 110 años de existencia.

Números aparte, habría que analizar que Rubén Castro es lo que es a día de hoy en el Betis (su mayor anotador histórico) gracias, en parte, al trabajo de Jorge Molina. Así es el de Alcoi. Sacrificado, trabajador incansable, cumplidor exquisito. Posee una gran capacidad para jugar de espaldas a la portería, batiéndose con los centrales rivales, bajando balones que parecen perdidos y combinando con la gente que se suma al ataque. Jorge Molina siempre entendió genial esa faceta del juego, aceptó el rol de secundario y liberó a Rubén Castro para que este pudiera estar centrado en lo que mejor saber hacer: definir.

Foto vía realbetisbalompie.es

Foto vía realbetisbalompie.es

Esa manera de competir siempre le hizo estar a la sombra de los colosales datos del canario, pero la gente en el Benito Villamarín casi siempre le valoró por su entrega y su comportamiento intachable. Jugase noventa, sesenta, treinta o diez minutos, siempre aportaba. Y esos futbolistas, aunque no sean los que más camisetas venden, o los que más autógrafos firman, o los que más reportajes protagonizan, o los que más valen en Comunio, siempre hacen falta.

El Betis le echará de menos. Y también Rubén Castro. El binomio ha hecho celebrar a los aficionados heliopolitanos más de 200 goles en seis temporadas. Difícil que haya una pareja anotadora mejor en la historia del equipo verdiblanco. Tantos que han forjado una amistad. En su emotiva despedida, Jorge Molina se acordó de manera especial de Rubén. Especialmente bonito fue el momento protagonizado por su mujer y su niña, para la que «el escudo del Betis es papá'», en un vídeo realizado por el club en el que también se despiden de él sus excompañeros Beñat, Casto, Cañas, Salva Sevilla, Emaná y Nacho, además de su antiguo entrenador Pepe Mel.

Entre lágrimas dijo adiós en la sala de prensa el dorsal 19. El domingo lo hará en el campo, durante el partido contra el Getafe. Con Jorge Molina se acaba una etapa. Se va un profesional con buenos números y mejor compromiso. Y el Betis supo estar a la altura, despidiendo a un jugador que ha defendido genial su escudo y al que poco o nada se le puede reprochar en términos de actitud.

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

También te podría gustar...