El Villamarín da la espalda a Pepe Mel

El fútbol es una veleta capaz de moverse en direcciones opuestas en muy poco tiempo. Pepe Mel es el último ejemplo. Hace justo un año, se celebraba su regreso al Betis. Hoy en día, se empieza a pedir su marcha. El detonante fue la dolorosa derrota en casa contra el Eibar. Un 0 – 4 tan duro como incontestable despertó la ira de los aficionados béticos. Después de que Adrián marcase el tercer gol, en el Benito Villamarín pudo escucharse «Pepe, vete ya».

Es cierto que los cánticos contra Mel no tuvieron una duración demasiado extensa, parecieron fruto del calentón provocado por el golpe, pero también lo es que nunca antes el público de Heliópolis había arremetido contra la figura de su entrenador. En la rueda de prensa posterior al encuentro, pudo verse (y escucharse) a un Pepe Mel mucho más serio que de costumbre, superado por los acontecimientos que acababa de presenciar y oír: imagen paupérima del Betis, goleada encajada ante el Eibar, otro tanto en contra en los primeros minutos y la hinchada pidiendo su cabeza.

Pepe Mel es un técnico que ha dejado de ser venerado por su gente. Desde que comenzó la temporada, da la impresión de no estar cómodo con las características de la plantilla. Su primer Betis, con sus defectos y sus virtudes, era un equipo con ideas: hacía circular rápido la pelota, tenía desborde por banda, buscaba el protagonismo y creaba ocasiones. En la actualidad, todavía no se distingue a qué juegan los verdiblancos.

Los jugadores del Eibar se desesperan ante la desesperación de Jorge Molina Foto vía laliga.es

Los jugadores del Eibar festejan ante la desesperación de Jorge Molina
Foto vía laliga.es

Parece que el Betis quiere ser un conjunto rocoso, intenso y fuerte en el centro del campo, aunque tiene una dificultad enorme para generar fútbol. Mel ha hecho múltiples experimentos: lo intentó poniendo dos puntas, apostó por reforzar el centro del campo con tres futbolistas pulmones, dejó solo a Rubén Castro arriba flanqueado por Cejudo y Joaquín en las bandas y Ceballos por detrás… Nada le ha convencido. El Betis no gusta, y ahora tampoco gana.

A estos problemas hay que añadirle la gestión de la plantilla. A Mel le encanta jugar con extremos, pero apenas hace competir a Vadillo y mantiene en el ostracismo a Kadir, Portillo comenzó como titular y le ha borrado del mapa, y se echa de menos a alguien que organice en la medular. Hay demasiado físico y poca distribución en un equipo descompensado. Y el entrenador no está sabiendo moverse en esa situación. Se metió en un charco diciendo a Estadio Deportivo que no se veía en el Betis más allá de junio y puede haber perdido el control de su nave, que aún navega relativamente lejos (a cinco puntos) de los temidos puestos de descenso.

Por el momento, no peligra su puesto. La directiva le mantendrá, y el madrileño dirigirá la importante eliminatoria de Copa frente al Sevilla. Una eliminación a cargo del eterno rival podría ser decisiva, superar el escollo le daría oxígeno. Sin embargo, la sensación es que, pase lo que pase, el ciclo de Pepe Mel en el Betis está muy cerca del final.

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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