El rockero sevillista que cantó al Betis

Foto vía: youtube.com

– Eres rockero y al mismo tiempo «semanasantero».

-Se supone, Quintero, que un «rockandrollero» se mueve un poco mejor que un nazareno. Se supone.

-Has dicho que se mueve mejor un rockero que un nazareno, ¿lo quieres aclarar? A mí me cuesta creerme un rockero «capillita».

– Hay que tener rock hasta para llevar un paso, porque es la única manera de que no te pese nada.

Se llamaba Silvio Fernández Melgarejo, aunque todo el mundo lo conocía por su nombre artístico: Silvio. Seguramente nuestros lectores de Sevilla habrán oído hablar mucho de él. Silvio fue uno de los máximos representantes del llamado rock sevillano. El comienzo del texto es una transcrición de su última entrevista concedida a Jesús Quintero, con carcajadas máximas entre pregunta y respuesta. Tal día como hoy hace trece años, 1 de octubre de 2001, moría a las 56 primaveras a causa de una parada cardiorrespiratoria y con un tremendo desgaste físico provocado por el excesivo consumo de alcohol y tabaco.

Silvio era rock ‘n’ roll, un personaje singular. Rockero y seguidor de la Semana Santa, anárquico y devoto, fan de la Virgen del Patrocinio y de Elvis. Cuestionado, precisamente, acerca de lo que hizo el día en que falleció el llamado «rey del rock ‘n’ roll», Silvio contestó: «era agosto y me puse una chupa de cuero. Era agosto, y me puse unos botines de cuero. Era agosto, no veas qué calor hacía con la chupa de cuero».  Aunque para perla la que dejó en otra entrevista con Quintero, cuando el periodista le preguntó: «¿qué es lo más grande que has hecho por amor?» A lo que el rockero respondió: «por amor fui capaz de tomarme un tinto de verano en vez de un gin-tonic». 

Silvio era así, un espíritu libre. Su carácter le convirtió en mito pero al mismo tiempo le obligó a dejar este mundo de forma prematura. Toda una leyenda, que además protagonizó una de las múltiples y curiosas anécdotas que hacen única la rivalidad entre los dos equipos principales de la capital andaluza. Porque Betis y Sevilla tienen también un capítulo digno de ser leído y escrito relacionado con esa magia llamada rock ‘n’ roll. Silvio era tan contradictorio e impredecible (tan rockero) que sorprendió a propios y extraños con uno de los mejores temas que se han cantado nunca dedicados al Betis. Y eso que nuestro protagonista era un acérrimo y reconocido hincha del Sevilla. ¿Y qué hace un sevillista cantando una canción para el Betis? Dicen las habladurías, los muchos rumores que rodean siempre a una figura tan pintoresca como la de Silvio, que en su grupo, en el que al parecer había mitad de béticos y de sevillistas, se jugó una partida de cartas. El bando perdedor tendría que componer, y cantar, una pieza en honor al equipo rival. El lado verdiblanco salió ganador y Silvio cumplió su promesa. Se las apañó, encima, para mencionar al Sánchez Pizjuán en el medio de la canción. Es lo que tienen los artistas.

En el día del aniversario de su muerte, recordamos el tema que este rockero aficionado del Sevilla le dedicó al Betis, supuestamente por una apuesta perdida. Otro capítulo más de la rivalidad entre sevillistas y béticos: intensa, única y peculiar como pocas. Se comenta que cuando la cantaba en directo no pronunciaba la ‘B’ inicial y decía «Etis». En fin, muchas son las leyendas que existen alrededor del gran Silvio y de esta canción. Sin más, disfrútenla:

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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