El espejo maño del Betis

La victoria contra el Espanyol el pasado domingo ha tenido el mismo efecto para el Betis que un gran vaso de agua fría para un vagabundo en el desierto. Catorce jornadas sin ganar llevaban los verdiblancos, desde el 29 de septiembre contra el Villarreal (1-0). Cuatro meses sin sumar de tres en tres. Ha habido que destituir a dos entrenadores, un director deportivo y un administrador judicial para que el Villamarín volviera a celebrar un triunfo de su equipo. El vaso de agua servido por el Espanyol ha calmado la sed y provocado que regrese la confianza para los próximos kilómetros, pero ni mucho menos va a garantizar la supervivencia. El Betis sigue en una situación delicada con la permanencia a ocho puntos de distancia y el camino será duro. Pero la sensación ahora es que el milagro es posible.

Los de Calderón tienen un espejo muy reciente en el que mirarse para creer. Ese espejo fue construído en Aragón. El Zaragoza de la temporada 2011/2012 será recordado por su remontada histórica, celebrada como una Champions en la ciudad maña. Aquel equipo, dirigido por Manolo Jiménez, se encontraba en una situación muy similar, casi idéntica, a la que hoy está el Betis y aún así obró la hazaña de quedarse un año más en Primera División.

En la presente temporada, los béticos han cerrado la primera vuelta con once puntos, sólo uno más tenía el Zaragoza tras jugarse los primeros 19 partidos hace dos campañas. Pero es que además los maños empezaron a ver la luz en la oscuridad curiosamente tras una victoria contra el Espanyol, como el Betis en la jornada recién terminada pero no en casa sino en Cornellá (0-2). Otro paralelismo es que cuando derrotó a los pericos, el Zaragoza llevaba prácticamente el mismo tiempo sin ganar que han estado los béticos hasta la visita del Espanyol, cuatro meses. Los aragoneses estaban más lejos de la salvación (diez puntos) que el Betis hoy aunque en su casillero había un punto más, quince por catorce de los verdiblancos, transcurridas las mismas jornadas. Esta distancia llegó incluso a aumentar a doce puntos.

A pesar de todo, el Zaragoza sumó la friolera de 31 puntos (terminó la liga con 43) en una segunda vuelta con números de Europa que certificó una permanencia épica y milagrosa que ahora mismo busca el Betis. El equipo de Gabriel Calderón necesita muchos vasos de agua como el del pasado domingo para lograrlo. Calcando los números del Zaragoza en la 2011/2012 (lo cuál no es fácil) es muy probable que los béticos repitan el año que viene en la élite. El grito de guerra de La Romareda hace dos campañas era el hoy célebre «sí se puede». Tras el choque ante el Espanyol, ese cántico pudo oírse ya en las gradas de un Villamarín que cree en la salvación.

 

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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