El Consejo del Betis destituye a José Antonio Bosch

La derrota contra el Osasuna, que deja al Betis en una situación muy complicada y casi condenado, ha traído cola en un largo lunes en Sevilla. Durante la presentación de Leo Baptistao como nuevo jugador verdiblanco, el presidente Miguel Guillén ha confirmado el cese del consejero José Antonio Bosch, una de las voces más autorizadas de la directiva heliopolitana.

Después de disputarse la primera vuelta las posibilidades de salvarse son mínimas, este Betis es el peor en setenta años y nunca ningún equipo se ha salvado tras unas primeras 19 jornadas tan malas como las que ha hecho el conjunto sevillano. Una temporada que empezó ilusionante por la participación en la Europa League es muy probable que termine con el descenso a Segunda División. Un descenso que teniendo en cuenta la situación económica puede suponer enormes problemas de cara a la viabilidad del club.

José Antonio Bosch se une a Pepe Mel y Vlada Stosic en una ya demasiada lista de cargos importantes destituídos en el Betis en los últimos dos meses. Pero seguramente a los lectores les resultará complicado saber quien era José Antonio Bosch y cual era la importancia que tenía dentro del consejo de administración, que era mucha.

 

La figura de José Antonio Bosch

Desde noviembre de 2010, José Antonio Bosch Valero, abogado nacido en Madrid hace 61 años, es el administrador del paquete máximo de acciones del Betis, vendido por la sociedad Farusa (empresa de Manuel Ruiz de Lopera) a Bitton Sport en julio del mismo año. El Betis está desde su llegada intervenido por la justicia y siendo investigado por la jueza Mercedes Alaya (la misma que lleva el caso de los ERE fraudulentos en Andalucía) por un presunto delito societario cometido por Lopera durante su etapa como máximo accionista del club verdiblanco. Es decir, José Antonio Bosch no es el propietario del equipo sevillano, sino el administrador de la mayoría de acciones nombrado por Mercedes Alaya. El club permanecerá intervenido hasta la resolución de la jueza.

 

¿Qué sucede con la destitución de José Antonio Bosch?

El presidente Miguel Guillén anunció en rueda de prensa que desde el pasado siete de enero, José Antonio Bosch no es consejero del Betis. Esto no quita que siga siendo el administrador de las acciones de Farusa, puesto que ese cargo debe retirárselo Mercedes Alaya y no el Real Betis Balompié. Por tanto, lo que está abandonando Bosch es el consejo de administración, es decir, dejará de tener voto en las decisiones deportivas y de ejercer su trabajo dentro del club, gestionar gastos e ingresos era su principal labor. Dicho trabajo será repartido entre los distintos miembros de la directiva, según ha adelantado Guillén, y su puesto será heredado por Manuel Domínguez Platas, que pasa a formar parte del consejo. Por el momento, Bosch continuará siendo administrador del paquete accionarial máximo pudiendo ejercer el voto en las juntas de accionistas que celebre el Betis, aunque en las últimas horas se especula con que también podría abandonar este cargo por voluntad propia.

 

Motivos de la destitución

La noticia no quiso hacerse pública, según el presidente, para que «no afectara a la estabilidad del Betis a la hora de llevar a cabo las operaciones para reforzar al equipo en invierno». Miguel Guillén explicaba también las razones por las que se ha tomado la decisión del cese. El pasado 21 de noviembre, la directiva conoció las actividades del despacho de Bosch en particular con los proveedores del Betis. Según el presidente bético, «el abogado les explicó que no eran ilegales y que pretendía mantenerlas».

El consejo reprobó a José Antonio Bosch entendiendo que sus actividades particulares con los proveedores del Betis no eran lícitas o compatibles con el proceder de la entidad. Le pedimos su marcha y él la aceptó.

 

¿Cómo afecta el cese de Bosch al organigrama del club?

En palabras de Guillén, el club no se verá aceptado por su marcha puesto que el Betis seguirá perfectamente estructurado. El trabajo realizado por Bosch será repartido entre las distintas partes.

El Consejo asume todas las tareas que venía desarrollando Bosch como consejero, que no eran pocas. Debemos tener tranquilidad, todo está planificado y preparado para seguir trabajando en la misma línea que lo venimos haciendo en los últimos tres años.

 

Se pide tranquilidad, pero parece difícil conseguirla después de destituír a tres personas cuyo papel en las últimas temporadas había sido tan clave. Con mucha austeridad, la gestión José Antonio Bosch consiguió reducir considerablemente la deuda del Betis en pocos años. El pasado mes de junio se cifró en 52 millones de euros y en el momento de acogerse a la Ley Concursal se rondaban los cien millones.

Este año no se ha sabido reforzar a un equipo que tenía que afrontar tres competiciones. Se vendió, no se renovó y lo que se compró a día de hoy sigue sin ofrecer el nivel adecuado. La respuesta a la poca calidad de los refuerzos en verano se encuentra en que, supuestamente, no había dinero para fichar. Ni Pepe Mel ni Stosic presionaron y con muy poquitos euros se diseñó un equipo muy justo. Destituídos el entrenador y el director deportivo, llama la atención que en invierno si se pueda invertir un dinero que en verano no podía usarse, en torno a dos millones de euros en una cesión (la de Leo Baptistao). Si se destituye a un técnico es porque se piensa que debe ser otro el que saque rendimiento a una plantilla que se considera mejor de lo que los resultados están diciendo, aunque si dos semanas después se despide al director deportivo es porque se cree que no ha reforzado bien al equipo. Pero si el dinero con el que ni Mel ni Stosic pudieron contar en verano ahora sí lo hay ¿no sería sensato pensar que la responsabilidad de la pobre marcha del equipo no residía sólo en la parte deportiva y técnica?

Demasiadas dudas ofrecen las decisiones tomadas en el Betis en las últimas fechas. El nuevo técnico, Juan Carlos Garrido, al que se le otorgaron plenos poderes, sigue en el cargo por el momento pero los últimos acontecimientos apuntan a que podría también tener cerca su fecha de caducidad. A todo esto, la liga avanza, el Betis tiene once puntos, es colista y camina rumbo al tercer descenso de categoría en menos de quince años. El sábado llega el Real Madrid.

 

 

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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