El Betis y la varita mágica de Miguel Torrecilla

El Betis vuelve a cambiar su proyecto. Toma una ruta diferente y utiliza una figura distinta como buque insignia. Porque eso es lo que parece buscar el consejo de administración: un líder. En Heliópolis ha vuelto a invertirse mucho dinero en un director deportivo. El año pasado fue Eduardo Macià, este es Miguel Montes Torrecilla, que firma por cuatro temporadas.

Del valenciano se valoró su gran conocimiento del fútbol internacional y sus contactos. No cuajó. De Torrecilla, salmantino de 46 años, su documentación y su crecimiento al lado de uno de los equipos de referencia del fútbol español como es hoy el Celta de Vigo. El nuevo director deportivo del Betis fue presentado ante los medios de comunicación el pasado miércoles. Dio a conocer su método de trabajo, basado en el consenso, y parte de su organigrama. No dio nombres, sólo se confirmó el de Alexis Trujillo, que se mantiene como secretario técnico para el mercado nacional, pero sí muchas ideas. Habrá otro secretario técnico más, con sus miras puestas en el fútbol extranjero, y cuatro ojeadores que cada fin de semana se repartirán rutas por España y por fuera.

Para su presentación, Torrecilla eligió un tono muy cercano. Saludó uno por uno a los presentes en una sala de prensa abarrotada (quizá asesorado por el club ante lo poco simpático que su predecesor resultaba a algunos plumillas sevillanos) y mostró ambición. El Betis debe estar del décimo hacia arriba y ser protagonista en los partidos. O sea, lo que hoy es el Celta, pero en menos tiempo. El director deportivo bético trabajó siete campañas en Vigo. Empezó con los celestes anclados en Segunda División y cambia de aires dejándolos en puestos europeos.

Torrecilla consideraba terminado su ciclo en Balaídos. Al principio no podía casi gastar en traspasos, debido a la precaria economía que por entonces tenía un club que hoy está saneado. Apostó por un perfil de técnico al que le gustase el canterano y que fuese valiente en sus planteamientos, eso eran Eusebio Sacristán o Paco Herrera, hizo negocio con Iago Aspas, al que vendió por unos diez millones de euros al Liverpool y recuperó por la mitad, durante su periodo se acertó con las figuras de Luis Enrique y Berizzo para el banquillo y se consiguieron futbolistas de la talla de Nolito, Orellana, Augusto Fernández, Krohn-Dehli, Wass, Guidetti o  «El Tucu» Hernández.

Iago Aspas celebra su gol a la Real Sociedad Foto vía laliga.es

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Foto vía laliga.es

También hay sombras en su etapa en Galicia. Los fiascos que todo director deportivo tiene en su currículum se representan en su caso en fichajes como el de Welliton, Pranjic, Park, Cellerino o Drazic. En el año del regreso a la élite del Celta fue especialmente criticado por el cese de Paco Herrera, el entrenador del ascenso. Abel Resino salvó al equipo de forma agónica y la directiva le mantuvo en el cargo pese a las dudas. El proyecto llegó a buen puerto. Clave: la continuidad.

Miguel Torrecilla pudo desarrollar su trabajo en el Celta, con una estructura de club fuerte y un trabajo brillante y productivo con la cantera. En el Betis todo eso está por montarse. Hay dinero, pero las bases aún no son sólidas. El salmantino deberá empezar casi desde cero. La toma de decisiones debe ir encaminada a, en menos tiempo del que ha tenido en Vigo, construir una institución sólida, exitosa, que trace su propio camino lejos de la inestabilidad que reina en el Benito Villamarín. El primer paso será elegir al nuevo míster.

Ya hay una sopa de nombres. Quique Setién, el favorito de todos, se queda en Las Palmas y Juande Ramos, que volvió a sonar, parece descartado. Torrecilla esperará a que la permanencia esté matemáticamente conseguida, que todavía no lo está aunque lo parezca, para seleccionar uno. Todo hace indicar a que no será Juan Merino.

De momento, el Betis de Ángel Haro y José Miguel López Catalán da su segundo gran paso. El primero fue cesar a Macià, el segundo contratar a Torrecilla. El club verdiblanco parece haberse abonado a presentar directores deportivos como si fuesen galácticos en el terreno de juego. La realidad es que la única varita mágica de Torrecilla en el Celta fue la continuidad y el tiempo. ¿Lo tendrá en el Betis? Él apuesta a que sí.

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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