El Betis y el Vicente Calderón, una relación especial

Es el 11 de junio de 2005 en el sur de Madrid. Bien entrada una cálida noche veraniega, un futbolista nacido en Rota (Cádiz) llamado Juan José Cañas levanta muy alto la segunda Copa del Rey conquistada por el Betis. El por aquel entonces capitán bético disfrutaba junto a los suyos de un gran éxito después de una final de 120 minutos contra Osasuna. Durante los noventa reglamentarios, Ricardo Oliveira había adelantado al posterior campeón. Su tanto lo neutralizó Aloisi. Sobre el minuto 10 de la segunda parte de la prórroga, el canterano Dani se convirtió en el héroe verdiblanco.

El escenario de aquel momento único para el Betis fue el Vicente Calderón. Un estadio donde Lorenzo Serra Ferrer pudo obtener el título que se le había escapado de forma cruel una década antes en la misma ciudad pero en otro estadio, más grande y céntrico, como el Santiago Bernabéu, debido a un gol de oro del Barcelona marcado por Figo (qué cosas). Quizá el problema fuese jugar en Concha Espina en lugar de hacerlo en la Ribera del Manzanares.

Y es que 28 años antes de la borrachera de alegría propiciada por Dani, el campo del Atlético de Madrid ya había sido testigo de la primera Copa que viajó a las vitrinas del Benito Villamarín. Fue ante el Athletic, de manera muy sufrida (no puede ser de otra manera en Heliópolis) y en la tanda de penaltis. Carlos y Dani marcaron para los bilbaínos, siempre por delante en el marcador. Un doblete de López para el Betis llevó la contienda a la mayor lotería del fútbol: los tiros desde el punto fatídico.

Iribar y Esnaola se saludan durante la tanda de penaltis Foto vía manquepierda.com

Iribar y Esnaola se saludan durante la tanda de penaltis
Foto vía manquepierda.com

19 penaltis hicieron falta para decidir el campeón. El hombre de la final fue un vasco, pero jugaba en el Betis. José Ramón Esnaola, de Andoain (Gipuzkoa) y portero, anotó una pena máxima y detuvo tres. La tercera parada fue decisiva. Tiró su homónimo en el Athletic, una leyenda de la talla de Iribar, y la intervención de Esnaola hizo que el verdiblanco fuese el color del Vicente Calderón. El recientemente fallecido Rafael Iriondo, mito de San Mamés, era el entrenador bético.

Por estas dos historias, el estadio que el Betis visita esta jornada siempre le resultará especial. El lugar donde obtuvo las dos únicas Copas de su palmarés. Por eso se olvida que los heliopolitanos sólo hayan ganado allí dos veces (temporada 2007/2008 por 1 – 3 y 2011/2012 por 0 – 2) en la última década, o que en sus cuatro visitas más recientes hayan cosechado tres derrotas. Son muchas las veces que la afición del Betis canta aquello de “arriba Betis campeón. Somos campeón de España en el Vicente Calderón”.

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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