El Betis se clasifica rozando el desastre

El partido contra el Lleida era y fue peligroso para el Betis. Los de Juan Carlos Garrido tenían la obligación de ganar ante un 2ºB y de transmitir buenas sensaciones delante de su afición, sobre todo teniendo en cuenta que el sábado se juega un choque que se considera fundamental ante el Almería. El conjunto verdiblanco comenzó bien, se puso 2-0 muy pronto y parecía que el Villamarín por fin viviría una noche tranquila. Pero el Betis es como una película de Alfred Hitchcok, el suspense es intenso hasta el final y nunca se sabe que ocurrirá en la siguiente escena.

Y eso que el guión en la recta inicial del encuentro era inmejorable. Salieron los locales como si la eliminatoria estuviese 0-0: intensos, metidos en el partido, dominantes y con las ideas claras. A los cinco minutos ya subía al electrónico el primer gol gracias a un imponente remate de Paulao a la salida de un córner. El brasileño se elevó más que nadie en el aire y dirigió el balón con la cabeza al fondo de la portería defendida por Núñez. Apenas sacó de centro el Lleida y el Betis a punto estuvo de conseguir el segundo. Salva Sevilla recoge un rechace de la zaga catalana y empala un fuerte disparo desde la frontal que se estrella en el palo.

Esta oportunidad fue sólo la antesala del que sería el segundo tanto. De nuevo un rechace del Lleida tras un centro al área de Juanfran y esta vez el que dispara desde la frontal es Amaya, que envía un zurdazo inapelable que casi perfora la red del marco ilerdense. Transcurrían diez minutos y el Betis ganaba 2-0. La renta pudo incluso ser mayor cuando Juanfran se plantó solo ante el portero visitante. El ex del Castilla intentó una vaselina que salvó un defensor visitante cuando la grada ya cantaba el tercero. En ese momento parecía imposible prever lo que pasaría después.

Cambio de guion

Con el 2-0, daba la sensación de que era mucho más probable que el Betis aumentase la renta que el Lleida redujese diferencias. Pero pasó lo segundo. Ocurrió en una falta lateral, todavía en la primera parte. Monforte centra, nadie despeja, nadie remata, Guille Sara no intercepta y el balón se cuela en la portería. Error en cadena tanto de la defensa como del guardameta local que propició que el centrocampista del Lleida, con nombre de ciudad del interior de Galicia , llevase el miedo a la grada con su gol de falta.

El guión de la película había cambiado. Hasta ese momento, el Betis había bailado al ritmo de Grease. Pero en el minuto 38, John Travolta y Olivia Newton John cedieron su sitio a Jack Nicholson y la película que pasó a proyectarse en el Villamarín fue El Resplandor. El terror aumentó cuando a los nueve minutos de la segunda parte, Mata (no el del Chelsea sino el del Lleida del mismo apellido) envío a la red un balón suelto en el área estableciendo el 2-2.

El miedo a la eliminación era ya real. Un gol del Lleida provocaba que los béticos dijesen adiós a la Copa en dieciseisavos después de haber ganado en la ida por 1-2 y de haberse puesto con un 2-0 a favor en el partido de vuelta. Cada balón que se acercaba a los dominios de Guille Sara era un agobio. Aunque las oportunidades claras no fueron muchas ni muy destacables hasta el final del partido. El Betis trató de dormirlo y el Lleida buscó la campanada con más corazón que cabeza. Finalmente, el partido llegó a su fin con el 2-2. Los sevillanos pasan a octavos de final, donde ya esperan un rival que saldrá de la eliminatoria entre Celta y Athletic.

Ficha técnica:

Betis: Guille Sara; Steinhöfer, Amaya (Dídac min 34), Paulao, Nacho; Juanfran (Lolo Reyes min 61), Nono, Salva Sevilla, Verdú (Vadillo min 70); Rubén Castro y Jorge Molina.

Lleida: Núñez; Barreda, Mario (Imaz min 75), Molo, Fuster; Andalur, Monforte (Miramón min 70), Pau Bosch, Chupe; Osado (Dídac min 82) y Mata.

Goles: 1-0 min 5 Paulao. 2-0 min 10 Amaya. 2-1 min 38 Monforte. 2-2 min 55 Mata.

Árbitro: Undiano Mallenco (colegio navarro). Amonestaciones a Paulao, Vadillo, Nacho y Nono por el Betis; a Mario, Molo y Pau Bosch por el Lleida.

 

 

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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