Eduardo Macià y un proyecto que apenas comenzó

El pasado lunes, el Betis hizo oficial la rescisión de contrato de Eduardo Macià. El nuevo consejo de administración, encabezado por el presidente Ángel Haro y el vicepresidente José Miguel López Catalán, decide dar carpetazo a un proyecto que apenas ha durado un año. El valenciano deja de ser el director deportivo verdiblanco después de cumplir sólo una de las cuatro temporadas que había firmado.

El paso de Macià por el Betis ha sido tan breve como intenso. Llegó casi como un fichaje galáctico, siendo la gran apuesta del expresidente Juan Carlos Ollero para mejorar la secretaría técnica y construir un equipo de nivel. Su pasado en el Valencia, el Liverpool, el Olympiakos y la Fiorentina (su club de procedencia) le avalaba. Por lo que sea, su figura no cuajó entre los medios de comunicación, aunque parecía contar con el apoyo de una grada que veía en él a una persona capaz de hacer pegar un salto de calidad al Betis. La marcha de Ollero, su principal valedor, en febrero le debilitó. El tiempo confirmó que Haro y Catalán buscarían otro camino.

 

Luces y sombras

Eduardo Macià, a punto de cumplir 42 años, aterrizó con mucha fuerza en Heliópolis. Su primera incorporación fue de las que ilusionan. El que un futbolista con la trayectoria de Van der Vaart pudiese fichar por el Betis parecía una prueba de que los tiempos de bonanza habían vuelto al Benito Villamarín.

A una presentación multitudinaria con un enorme chute de ilusión le siguió una campaña calamitosa. La sonrisa que Van der Vaart lució el primer día que se puso la camiseta del Betis se desvaneció por completo. El holandés vivió lastrado por lesiones, rendimiento bajo y ostracismo. Con Pepe Mel jugaba poco, Merino ni siquiera le convoca. Con la temporada por terminar, puede avanzarse que la aventura bética del exjugador de Hamburgo, Ajax, Real Madrid y Tottenham ha sido un estrepitoso fracaso. El hombre que debía ser la piedra angular del proyecto Macià se quedó en un fenómeno de un día, el de la confirmación de su fichaje.

Van der Vaart durante un partido de pretemporada con el Betis Foto vía realbetisbalompie.es

Van der Vaart durante un partido de pretemporada con el Betis
Foto vía realbetisbalompie.es

Al ya ex director deportivo le persiguió siempre el fiasco de Van der Vaart, igual que el de Tarek. El central egipcio, desconocido para la inmensa mayoría, fue una apuesta personal de Macià que no disputó ni un solo minuto en competición oficial. En invierno se confirmó su cesión al Columbus Crew, de la MLS. El africano parece más fuera que dentro del Betis. El corto periodo de Eduardo Macià en el Villamarín puede resumirse con la combinación de luces y sombras, aciertos y errores.

El brasileño Leandro Damiao es otro de sus suspensos. El delantero llegó en el mercado invernal con el cartel de titular junto a Rubén Castro. Se le fichó tarde, no por culpa de Macià sino por las dudas del consejo, y no se adaptó al Betis. Merino apenas le ha puesto en un par de encuentros y no ha convertido ningún gol. Como en el caso de Van der Vaart, demasiado ruido y escasas nueces.

Sin embargo, en el zurrón de Macià también hay puntos positivos. El central argentino Germán Pezzella, titular en todo un campeón de la Libertadores como River Plate, ha ido de menos a más y se ha terminado asentando en el once inicial. Antes, el alemán Westermann, un hombre curtido en la Bundesliga, ocupó su lugar. Tampoco salió mal la apuesta por el brasileño Petros, quien ha disputado muchos minutos en el doble pivote junto a N’Diaye.

Además, durante la era Macià se produjo el regreso de Joaquín, cuyo rendimiento ha sido irregular y, en general, más bajo de lo previsto, y el desembarco del peruano Vargas, titular indiscutible en el lateral zurdo cuando las lesiones le han respetado. Aunque sus dos mejores operaciones llegaron en el mercado de enero. Ahí fichó a Montoya, cedido por el Barcelona y titular desde su primer día, para sustituir al lesionado de larga duración Piccini y a Musonda, una perla belga a préstamo por el Chelsea que ha tenido un impacto tremendo en la categoría gracias a su desborde por banda. Dos futbolistas que mejoraron a los que ocupaban sus posiciones y posibilitaron una mejor segunda vuelta.

Joaquín el día de su presentación Foto vía 100x100fan.com

Joaquín el día de su presentación
Foto vía 100x100fan.com

Las renovaciones de Ceballos, Adán y Bruno, tres jugadores importantes a los que se les mejoró el contrato y se les aumentó la cláusula de rescisión, pueden formar parte del elenco de éxitos de Eduardo Macià. Por otro lado, el valenciano falló a la hora de dar salida a los descartes hechos en verano por Pepe Mel, que se quejaba casi cada día de tener una plantilla demasiado larga, y al encontrar un acompañante para Rubén Castro. Ni el mencionado Damiao ni Van Wolfswinkel, al que quizá se le dieron pocas oportunidades, cumplieron las expectativas.

 

Cese de Pepe Mel y apuesta por Merino

Una de las decisiones más controvertidas y difíciles que tuvo que tomar Eduardo Macià fue la de destituir a Pepe Mel. Los detonantes fueron los malos resultados en diciembre y enero y, sobre todo, la pobre imagen que el Betis ofrecía cada fin de semana. La figura del otrora venerado entrenador madrileño estaba muy deteriorada entre los aficionados. Su pérdida de popularidad le acabó costando el puesto.

Para sustituirle, el Betis acudía, otra vez, al técnico del filial. Juan Merino ya se había hecho cargo del primer equipo de manera interina en la Liga Adelante, mientras el club se decidía por Mel. Daba la impresión de que esa sería de nuevo la fórmula, pero el linense acabó ocupando el banquillo durante todo lo que llevamos de segunda vuelta.

Juan Merino acabó siendo la apuesta del Betis para lograr la salvación Foto vía laliga.es

Juan Merino acabó siendo la apuesta del Betis para lograr la salvación
Foto vía laliga.es

Quizá fuese porque Macià no pudo encontrar un sucesor de garantías (a la directiva le gustaba mucho Juande Ramos) o porque Merino era la apuesta real. El caso es que el que fuera capitán del Betis en los noventa no terminó con el mal juego, pero mejoró el débil balón parado verdiblanco y obtuvo buenos resultados. Le ha hecho llegar a 41 puntos y la salvación está virtualmente conseguida a falta de tres jornadas para finalizar la Liga. No parece que vaya a seguir en el cargo el próximo curso.

 

La marcha de Ollero le deja solo

Las críticas a Macià de la mayor parte de la prensa sevillana eran muy duras. Juan Carlos Ollero, el hombre que acudió a él en abril de 2015, era su mayor defensor. Su dimisión en febrero dejó solo al director deportivo. Ángel Haro y López Catalán no lo llegaron a hacer público, pero daba la sensación de que la confianza que tenían en Macià era poca o nula. Con el objetivo casi conseguido y habiendo disputado una cita tan importante en Sevilla como es el derbi, de nuevo con mal trago para los béticos, el club de Heliópolis hizo oficial la rescisión de contrato del valenciano y de todo su equipo de trabajo.

Eduardo Macià abandona el Betis después de un año como director deportivo, devorado por un entorno muy complicado y superado por la delicada situación extradeportiva. Un proyecto que apenas había comenzado llega a su punto y final. Su sustituto aún no ha sido anunciado. Será, salvo sorpresa, Miguel Torrecilla, su homólogo esta temporada en el Celta. La duda en el Betis es saber hasta cuando durará el nuevo proyecto que ahora lideran Haro y Catalán.

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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