Edu, Doblas, Oliveira y el Principado

Dos equipos en el túnel de vestuarios forman dos filas casi simétricas. Al lado de cada jugador un niño, y el árbitro comandando la salida al césped. Comienzan a andar hacia el centro del campo mientras suben los decibelios en una grada extasiada. El cuadro local se coloca en una línea recta horizontal a la derecha de la medular, el visitante a la izquierda y los colegiados en el medio. Suena el himno de la Champions. La televisión va mostrando en primer plano las caras de los futbolistas, que lo dicen todo. La piel, de gallina.

Este ritual es el más admirado y conocido de cuantos posee el mundo del fútbol. Cualquier aficionado sueña con ver la camiseta de su equipo con un balón estrellado, símbolo de la mejor competición de clubes, en la manga derecha. Y la música que precede a cada encuentro es, sin duda, la que más emociona a los hinchas. Sus acordes sólo significan una cosa: grandeza.

Foto vía foxsportsla.com

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El Benito Villamarín vivió todas estas sensaciones no hace tanto. Por estas fechas se cumple una década de la primera, y de momento única, participación del Betis en la Champions League. Tras una temporada 2004/2005 de ensueño -campeón de Copa y cuarto en la Liga- la recompensa era disputar el máximo torneo continental. Pero antes de la liguilla de grupos había que superar un último escollo, y no precisamente pequeño.

El sorteo de la ronda previa cruzó al Betis con un rival muy duro. El Mónaco había sido subcampeón de Europa dos campañas antes, terminado tercero en su Liga, la francesa, el curso anterior y tenía a futbolistas de la talla de Maicon, Evra o Adebayor en su plantilla. Encima, el partido de vuelta se jugaría en el Principado, en el estadio Louis II, un territorio maldito para los equipos españoles por aquel entonces. Hacía dos años de la goleada al Deportivo, que encajó allí ocho goles, y de la eliminación en cuartos de final del Real Madrid, tras una gran remontada monegasca.

Lance del histórico Mónaco 8 - 3 Deportivo Foto vía insidespanishfootball.com

Lance del histórico Mónaco 8 – 3 Deportivo
Foto vía insidespanishfootball.com

La ida, en Heliópolis, la afrontaba el Betis con la importante baja de última hora de su goleador brasileño, Ricardo Oliveira. Titularidad, pues, para el canterano Dani en la posición de punta. El once elegido por Lorenzo Serra Ferrer la noche del 9 de agosto de 2005 fue el siguiente: Doblas; Melli, Juanito, Rivas, Luis Fernández; Assunçao, Rivera; Joaquín, Fernando, Edu y Dani. Mientras, el Mónaco de Didier Deschamps saltó de esta forma: Roma; Maicon, Squillaci, Modesto, Evra; Meriem, Bernardi, Zikos, Sorlin; Chevantón y Adebayor.

El partido, intenso en su inicio. El Betis de Serra Ferrer era un conjunto con mucha pólvora y dotado de gran velocidad por bandas. Fue capaz de generar una buena cantidad de ocasiones en una primera mitad frenética. En el segundo tiempo bajó el ritmo. Se acercaba el final y nadie marcaba. Parecía que ambos equipos lo dejaban todo para la vuelta, pero con el tiempo de descuento llegó la apoteosis. Corría el minuto 93 cuando Rivera realizó un pase genial que dejó solo a Edu contra Roma. El brasileño encaró y definió raso, con la diestra y a la izquierda del portero italiano del Mónaco. Locura en la grada. El Betis estaba un poco más cerca de ocupar una bola en uno de los cuatro bombos durante el sorteo de la fase de grupos.

Superada la borrachera de alegría del momento, tocó bajar a la tierra. La ventaja era de un tanto y los noventa minutos en el Louis II se preveían muy largos. Así fue. Para el segundo asalto, Serra Ferrer recuperó a Oliveira, que terminaría siendo clave. La de Mónaco fue su noche y la de Toni Doblas. Alineación titular muy parecida a la de la ida: Doblas; Melli, Juanito, Rivas, Luis Fernández; Assunçao, Rivera; Joaquín, Edu, Xisco y Oliveira. A su vez, Deschamps colocó de inicio a Warmuz; Maicon, Squillaci, Modesto, Evra; Meriem, Gerard, Bernardi, Sorlin; Kapo y Adebayor. 

Oliveira llegaba con hambre de Champions y de actuaciones estelares en Europa. El Betis le había echado de menos en el primer choque y le aprovechó en la vuelta. Su gol a los 17 minutos dejaba la eliminatoria muy encarrilada para los heliopolitanos. Centró Xisco y el brasileño remató de cabeza ante la mala salida de Warmuz. A partir de ahí, el juego cambió de área.

El Mónaco se echó arriba con furia y convirtió el encuentro en una agonía para los béticos. Pasada la media hora empató el español Gerard, exjugador de Valencia, Alavés y Barcelona, con un tiro desde la frontal que entró por la escuadra. Ante el asedio monegasco, Doblas adoptó el papel de salvador. Melli cometió penalti sobre Evra y Meriem contaría con una opción de lujo para poner a su equipo a un gol de la remontada. El meta sevillano le adivinó la intención y paró el lanzamiento.

Toni Doblas, héroe del Betis en Mónaco Foto vía canalenapoli.it

Toni Doblas, héroe bético en Mónaco
Foto vía canalenapoli.it

El Betis se había librado gracias a su portero, pero el agobio continuó tras el descanso. Los de Serra Ferrer se dedicaron a defender las constantes llegadas de un Mónaco que rozaba el segundo. Era cuestión de tiempo que alguno de los jugadores locales encontrase premio. Lo hizo Maoulida, al rematar de cabeza al borde del área pequeña. Con el 2-1, en Heliópolis empezaban a encomendarse a todo lo encomendable.

Al Mónaco le faltaba una diana para despertar al Betis de su gran sueño y por delante quedaba más de media hora. Es en estos momentos cuando los buenos futbolistas resuelven. Ahí apareció Oliveira. El hoy jugador del Santos recibió un balón cerca de la línea divisoria e inició una carrera maradoniana en la que fueron sorteados tres defensores y que le dejó delante del guardameta francés Warmuz. La pelota acabó en la red. Una jugada de Champions que obligaba al Mónaco a marcar dos veces para clasificarse, lo cual no logró. El Betis estaba entre los 32 mejores del continente. Lo hacía como el primer club andaluz en disputar la Copa de Europa en su formato actual.

Diez años después, los béticos siguen recordando aquella fase previa no apta para enfermos cardíacos. Edu, Oliveira y Doblas fueron los héroes de un Betis que escuchó la dulce música de la élite del fútbol europeo. El sorteo colocó a los verdiblancos en un grupo terrible, acompañando a Liverpool, Chelsea y Anderlecht. Y si esto fuera una serie, aquí es donde vendría aquello de ‘continuará’.

 

 

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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