Miki Roqué: Dos años sin el 26

En el día de San Juan de hace dos años se confirmaba una noticia que nadie quería haber escuchado nunca. El 24 de junio de 2012 fallecía Miki Roqué. El cáncer privó de la vida al defensa del Betis a la edad de 23 años después de una tremenda lucha que comenzó un 5 de marzo de 2011, cuando el jugador anunció entre lágrimas ante los medios que debía dejar el fútbol para pelear contra un tumor maligno detectado en la pelvis.

En el segundo aniversario de su muerte, Miki Roqué sigue en la mente de todos los béticos y aficionados al fútbol. El dorsal 26 del equipo verdiblanco será suyo eternamente, nadie lo volverá a llevar; para siempre también quedará su lucha contra esa peste del siglo XXI llamada cáncer, que por desgracia afecta cada día a miles y miles de personas. Quince meses duró la batalla. Muchos han sido los homenajes póstumos a un futbolista que apuntaba a importante y que se encontró en el camino a uno de los peores rivales.

Miki Roqué era un defensa central alto, inteligente tácticamente y con buena salida de balón. Se formó en el Lleida y fue parte de los escalafones inferiores del Liverpool de Rafa Benítez, que con 18 años le hizo debutar en un partido de Champions contra el Galatasaray. Pasó por el Oldham, el Xerez y el Cartagena antes de recalar en el Betis. Siendo jugador del filial, se estrenó con el primer equipo de la mano de Pepe Mel en un partido frente a Las Palmas en octubre de 2010. Con los sevillanos caminando hacia el ascenso a Primera y con Miki Roqué creciendo cada día en el eje de la zaga, se confirmó la desgraciada noticia. Un tumor en la pelvis le obligaba a retirarse del fútbol.

Muchos pensamos que sería momentáneo y que Miki Roqué volvería con fuerza a vestir la camiseta verdiblanca. El cáncer le ha ganado la batalla terrenal pero jamás podrá borrar el recuerdo de su lucha. Alla donde esté, Miki Roqué seguirá siendo uno más en la familia bética.

Foto vía: vavel.com

Foto vía: vavel.com

 

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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