El Betis, su afición y el ‘manquepierda’

foto vía: vipdiario.com

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En la década de los 50 el fútbol era bien distinto al de la actualidad; antes no se pagaban millonadas para fichar a “hombres” de 17 años, los jugadores no usaban botas fosforitas y tampoco se presentaban las equipaciones del equipo como si fuese una pasarela de moda. Pero entre todas las cosas que se “extinguieron” hay algo que nació en esa época y sigue vivo (muy vivo) en la actualidad. Y es el ‘manquepierda’ como seña de identidad del Real Betis, porque es muy complicado entender qué es el Betis sin mencionar estos años.

Era 1947 cuando el equipo verdiblanco perdía por 4-1 en Santander (donde ganó la Liga 12 años atrás) y bajó por primera vez en su historia a la Tercera División, en la que estaría 7 años. Fue en este periodo de tiempo cuando “nació” una expresión que según muchos autores, en ella se encuentra el alma del equipo de La Palmera:  “¡Viva er Beti «manque pierda»!”.  Así describía lo que significaban estas 5 palabras el poeta Joaquín Romero Murube: “El Betis llegó a formar una inderrocable moral a prueba de derrotas. Pero en vez de adoptar esa inexplicable renunciación que hemos aplicado, para nuestra desgracia, a tantas adversidades -la de subirnos los hombros en vez de subirnos de corazón-, el Betis, tras la hecatombe, arremetía todas las tardes con más entusiasmo hacia la conquista de su gloria”.

Foto vía: wikipedia

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En esos años la fiel afición verdiblanca despertó la simpatía de toda España debido a sus masivos desplazamientos para ver jugar a su equipo y a llenar su estadio, el Estadio de Heliópolis. Una afición que llevó en volandas al club a la Segunda División, dejando atrás unos años muy complicados económicamente. Luego hubo que esperar cuatro temporadas para volver a ver al Betis en la Primera División, en lo que fue un retorno brillante, venciendo en casa del máximo rival por 2 goles a 4.

Eso de pasar del infierno a la gloria es muy del Betis -como cuando bajó a Segunda pocos años después de ganar la Copa y jugar Champions-, que estuvo a punto de desaparecer y años más tarde ganaba un derbi memorable en la élite del fútbol español. Otra peculiaridad que le otorgó esta etapa al club verdiblanco es ser el único equipo campeón de Primera, Segunda y Tercera División.

Y es que los actuales ‘locos de la cabeza’ han heredado ese legado, el de esos aficionados que abarrotaban el estadio verdiblanco con el ‘manquepierda’ por bandera para ver a su equipo en Tercera División. Un legado eterno, que ahora se manifiesta con un récord de abonados (51.000, cuarto equipo de España con más socios) tras una temporada desastrosa, o años atrás con un desplazamiento en Segunda División a Salamanca de casi 10.000 béticos. Porque hay aficionados que ven ganar a su equipo la Champions casi todos los años; para otros -como se canta los domingos en el Villamarín-, no hay título más grande que llevarlo en el corazón.

Alfonso Salas

Sueños, fútbol y música. @alfonso_salor

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