Betis 2014: La vuelta de Mel despide un «annus horribilis»

El 2014 será recordado como uno de los años más aciagos de la historia del Real Betis Balompié. No es una opinión, sólo hay que ceñirse a los números. Un traumático descenso con la paupérrima cifra de 25 puntos y la posición de colista de la Liga BBVA despidieron la temporada 2013/2014. Si nos vamos al ámbito institucional la situación empeora: cuatro entrenadores, dos administradores judiciales, tres presidentes y dos cambios de consejo. Difícil para cualquier club conseguir éxitos en estas circunstancias.

El inicio de la nueva campaña en Segunda tampoco fue fácil, de hecho se llevó por delante a otro técnico: Julio Velázquez. Diciembre fue una especie de oasis en ese desierto inmenso que ha sido el 2014 para los béticos. Y lo ha sido gracias a un hombre de la casa, Juan Merino, que logró cuatro victorias consecutivas y situar al Betis muy cerca del ascenso directo, objetivo inexcusable de los verdiblancos para el 2015.

Juan Merino fue manteado por los jugadores tras ganar al Racing (2 - 0) Foto vía: eldesmarque.com

Juan Merino fue manteado por los jugadores tras ganar al Racing (2 – 0)
Foto vía: eldesmarque.com

Precisamente, «lo de casa» es lo que mejor sabor de boca ha dejado a lo largo del año que se nos va este próximo miércoles. En un curso natural tan nefasto, la cantera pide protagonismo a base de resultados y buenas actuaciones. El filial heliopolitano recuperó su sitio en 2ºB, de manera muy sufrida en una decisiva y épica eliminatoria contra el Orihuela, y muchos jóvenes criados en los escalafones inferiores hicieron su debut con la primera plantilla. Caro, Ceballos, Varela o Fabián ya son alguien en el Betis. Poco a poco van acumulando minutos e importancia en la élite.

Otro punto positivo puede ser, aunque habrá que esperar a que la pelota eche a rodar otra vez para comprobarlo, el aterrizaje de Pepe Mel un año después de su impopular destitución. De momento, la llegada del madrileño parece haber amainado esas aguas enrarecidas por una fuerte tormenta de más de 365 días de duración. Tampoco sería justo obviar a la gran franquicia verdiblanca, Rubén Castro, y a sus goles. El 2014 ha permitido al delantero canario llegar a 95 dianas y situarse en la cima de la lista de máximos anotadores históricos del Betis.

Rubén Castro celebra con Kadir uno de sus dos goles al Mirandés Foto vía: number1sport.es

Rubén Castro celebra con Kadir uno de sus dos goles al Mirandés
Foto vía: number1sport.es

Hasta en los bosques más oscuros pueden encontrarse claros. Uno de ellos es la afición, que pese a los numerosos «palos» recibidos se mantiene fiel. El descenso a Segunda ha traído a las oficinas del Benito Villamarín más socios que la clasificación para la Europa League, aunque con abonos rebajados de precio, cierto. Con todo, en Heliópolis se ha asegurado una masa social de 36 mil abonados que puede ser fundamental para salir del pozo de la Liga Adelante.

La parte económica y administrativa dio otra de las pocas alegrías del 2014 para el beticismo. La deuda concursal se ha reducido hasta los 20,28 millones de euros y se ha mostrado un superávit de 19,81 millones. Estos datos invitan al optimismo y hacen que el cercano 2015 pueda ser el año en que el Betis deje zanjada su deuda con Hacienda, su gran acreedor.

Sin embargo, y entrando ya en los muchos lunares que el cuerpo bético ha mostrado este año, el club heliopolitano sigue intervenido por la Justicia y los problemas económicos, aunque reducidos, continúan limitando su actividad. Además, el Betis vive lastrado por su pasado más reciente. Tanto es así que parece que en 2015 escucharemos a menudo hablar de Manuel Ruiz de Lopera, cuya espigada sombra sigue paseándose por el Benito Villamarín con la posibilidad, todavía lejana, de que regrese. Al igual que el que fuera el técnico estrella del empresario hispalense (no pueden ni verse a día de hoy), como es Lorenzo Serra Ferrer. El balear ha estado cobrando mucho protagonismo en las últimas fechas, al sonar fuerte para la secretaría técnica, primero, y el banquillo, después.

Serra Ferrer, a la izquierda en la imagen durante su segunda etapa como entrenador del Betis, ha podido volver al club verdiblanco Foto vía: videosdelbetis.com

Serra Ferrer, a la izquierda en la imagen durante su segunda etapa como entrenador del Betis, ha podido volver al club verdiblanco
Foto vía: videosdelbetis.com

Ante tanta inestabilidad acompañada por pésimos resultados deportivos, Pepe Mel asume el reto de pacificador, el de hacer que la grada olvide los problemas y piense únicamente en animar, en dejar atrás un sombrío año lleno de momentos nefastos. Un año que comenzó Juan Carlos Garrido, el entrenador más afectado por el legado de su predecesor madrileño. Ni dos meses duró en el cargo el valenciano. Llegó en diciembre y se marchó en febrero, tras ser goleado por el Real Madrid en casa. Sólo un punto de quince posibles en Liga y eliminación de la Copa al perder en San Mamés contra el Athletic.

Después de Garrido, cuyo balance habla por sí solo, vino Gabriel Humberto Calderón. El argentino, ídolo de la hinchada como jugador en los ochenta, aterrizó con ilusión y mucha energía positiva, creyendo firmemente en una permanencia que era poco menos que un milagro. Calderón consiguió que el Betis dejara de deambular por la Liga para competir con dignidad durante varias jornadas, pero apenas logró algunos marcadores positivos. La dinámica perdedora unida a los malos arbitrajes y a los fallos en momentos clave imposibilitaron la remontada. Los verdiblancos perdieron la categoría en la jornada 35.

Pero el golpe más duro y doloroso, probablemente el definitivo, lo dio la Europa League con la eliminación en octavos de final a cargo del vecino de los verdiblancos, el Sevilla. El eterno rival igualó en el Benito Villamarín el  0 – 2 que el Betis había logrado en la ida, disputada en el Sánchez Pizjuán, y resolvió la eliminatoria en la tanda de penaltis. Una estocada demasiado profunda de la que los futbolistas béticos no consiguieron recuperarse.

Rubén Castro, Lolo Reyes y Cedrick desolados tras caer ante el Sevilla en Europa Foto vía: abc.es

Rubén Castro, Lolo Reyes y Cedrick desolados tras caer ante el Sevilla en Europa
Foto vía: abc.es

Mientras esto ocurría en el campo, en los despachos se despedían José Antonio Bosch (para muchos el gran responsable del despido de Pepe Mel), quien dejaba su puesto de administrador del paquete máximo de acciones a Francisco Estepa, y Miguel Guillén, que abandonaba la presidencia en favor de Manuel Domínguez Platas. Este último dimitió hace un mes cediendo su sitio a Juan Carlos Ollero, actual mandatario. Inestabilidad institucional y malos resultados formaron un cóctel indigerible que arrastró al Betis a Segunda.

De Segunda tratará de salir en los próximos seis meses. El nuevo año empieza con la exigencia del ascenso, que en un principio se le encomendó a Julio Velázquez y que tendrá que alcanzar Pepe Mel, otra vez, como en la 2010/2011. El 2014 se termina, lo cual, aun con sus aspectos positivos, es la mejor noticia posible para los sufridos aficionados del Betis.

 

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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