Betis 2 – 1 Girona: Molina se apunta a ser la estrella

Rubén Castro acapara focos y miradas, él permanece a la sombra, siempre al pie del cañón, rindiendo. Jorge Molina se está confirmando como el futbolista más importante del Betis en la segunda vuelta del campeonato. Otro gol suyo y de nuevo gran partido del alcoyano, que sirvió para que los verdiblancos sumaran un triunfo vital ante uno de sus rivales más directos: el Girona. Después de una semana muy complicada y repleta de asuntos «extradeportivos», los tres puntos sientan a los de Pepe Mel como el ibuprofeno en una mañana de resaca.

Dispuestos a dominar salieron los heliopolitanos. El balón fue suyo en el primer acto, también las intenciones. Aunque las oportunidades parecían quedarse en el camino. Al Betis le fallaban el último pase y la finalización. Enfrente, un Girona que se plantaba en el Benito Villamarín con el cartel de mejor visitante de la categoría y que dispuso de la mejor ocasión del primer cuarto de hora. Sandaza disparó con intención, se encontró con la estirada de Adán. Por lo demás, muy contemplativo el equipo entrenado por Pablo Machín, que se limitó a defender con orden y esperar su momento.

Poco que destacar antes del intermedio. Llegadas del Betis, pocas ocasiones. Disciplina del Girona. Mata entró por Felipe Sanchón en el descanso, pero el encuentro caminaba por el mismo sendero tras el paso por vestuarios, con alguna alternativa más clara. Molina tuvo la primera, pero su tiro se marchó fuera. Rubén Castro la segunda. Providencial Ramalho al taponar el remate dirección a gol del canario.

El Betis necesitaba un faro entre tanto defensa gerundense. Los cinco atrás que coloca siempre el Girona le convierten en un equipo realmente difícil de batir. Esa luz en la noche fue Jorge Molina. El corpulento delantero controló un balón en el área, recortó a Lejeune y alejó el esférico de las manos de Isaac Becerra. Gran gol y mejor momento el que vive el goleador.

El Betis por delante y el Girona obligado a arriesgar. El duelo se rompió y ganó en intensidad. Los locales se atiborraron a tarjetas amarillas, hasta seis vieron los verdiblancos, y los catalanes empezaban a dejar espacios. No fue el mejor día de Rubén Castro, quien tampoco se encuentra en su pico de forma más alto esta temporada. El ’24’ buscó su gol con un lanzamiento cruzado. Agua.

Acción previa a ser sustituido. Pepe Mel dio la alternativa a Fabián y apostó por las dos torres de Isengaard, Rennella y Molina, arriba. A punto estuvo el alcoyano de hacer «doblete», se encontró con el palo. Para regocijo de la grada de Heliópolis, Ceballos adoptó el rechace y lo matriculó en la red. 2 – 0 y parecía que el duelo quedaba visto para sentencia.

Pero sabemos los que seguimos al Betis que la tranquilidad pocas veces llega al Villamarín, ni aún ganando por más de un gol de diferencia. Granell ató los nudos a las corbatas de los béticos con un magistral lanzamiento de falta que limpió la escuadra de telarañas. Llegó la emoción. El Girona se metió en el partido e impidió la calma antes del pitido final. El último centro lanzado al área y cazado por Adán paró el tiempo. Como desenlace, felicidad andaluza y fin a la racha de cuatro victorias seguidas del Girona lejos de Montilivi.

Ficha técnica:

Betis: Adán; Molinero, Héctor Rodas, Jordi Figueras, Varela; Portillo (Rennella, 70′), Lolo Reyes, N´Diaye, Ceballos; Rubén Castro (Fabián, 83′) y Molina (Vadillo, 90′).

Girona: Isaac Becerra; Cifuentes, Ramalho, Richy, Lejeune, Aday; Pere Pons (Christian, 80′), Cristian Gómez (Sebas, 61′), Granell; Felipe Sanchón (Mata, 46′) y Sandaza.

Goles: 1 – 0, 60′: Molina. 2 – 0, 86′: Ceballos. 2 – 1, 89′: Granell.

Árbitro: Piñeiro Crespo (colegio asturiano). Amonestaciones a Héctor Rodas, Molinero, Molina, N´Diaye, Lolo Reyes y Rennella por el Betis; a Lejune y Pere Pons por el Girona.

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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