El año que siempre recordará el Atleti

‘Feliz año nuevo’. Este tópico que se repite cada vez que se acercan estas fechas, y es que el Atlético no puede pedir más, no se puede quejar. Desearle a un colchonero un próspero año nuevo suena a risa: ¿más feliz que el 2014? Imposible. Sin exagerar, este año será uno de los años más recordados en la historia del club rojiblanco tanto para lo bueno como para lo malo, tanto para el gol de Godín en el Camp Nou como para el dichoso cabezazo de Ramos en el 92:48.

Y es que termina un año histórico para el fútbol español, el año en el que se consagró el esfuerzo y el coraje como la mejor opción dentro del terreno de juego, el año en el que el dinero no pudo comprar el sentimiento por una camiseta, el año en el que vimos como ‘El Pupas’ acababa con la Liga de dos. El año en el que miles de personas reconocieron el trabajo de un club sufridor… en definitiva, el año del Atleti.

Bendito 2014, ¿qué más pueden pedirte los rojiblancos? Si más no han podido reír, más no han podido saltar… El Atleti no quiere que acabe 2014, no quiere despertar, quiere seguir soñando, quiere seguir ganando.

Al empezar la temporada pasada aparecieron las dudas. Ya se escuchaba el típico «¿el Atleti? ya pinchará», aunque se hizo larga la espera, tanto que al final ganó la Liga. Partido a partido. Si nos paramos a pensar, por un minuto no luce en las vitrinas del Vicente Calderón la orejona. Sí, ese trofeo que todos anhelan y que se rozó en Lisboa. Más no se puede pedir. ‘Somos el Atleti’, está claro, pero que jamás nos impidan soñar.

Un año lleno de alegrías, de goles de ‘la Pantera Costa’, de paradas del ‘Palomo Courtois’, de gritos del Cholo, de órdenes de Gabi, de pases con flores de Koke, de destellos de calidad del turco Turan, de robos imposibles de Miranda, de cabezazos extraordinarios de Godín, de carreras infinitas del ‘rayo Juanfran’… Un año lleno de títulos, un año que quedará tatuado en el corazón del aficionado rojiblanco. El año del Atlético de Madrid.

No solo a nivel deportivo, lo que estos jugadores nos han demostrado a lo largo de este año es que no hay que perder la ilusión, que la vida no se rige en torno al que más recursos tiene sino al que más ganas le echa al asunto. Nos han enseñado que solo hay un camino, el trabajo y el esfuerzo, que la vida hay que vivirla ‘partido a partido’, que el compañerismo es la clave del triunfo, porque ¿qué sentido tiene conseguir algo tú solo si no puedes celebrarlo con nadie?

Feliz año 2015, y que jamás os impidan soñar. «Si se cree y se trabaja, se puede».

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