Los asientos plegables del Metropolitano

Foto vía: Atlético de Madrid

“Joder, yo pensaba que aquí no haría frío. Este debe ser nuestro sino”. Siempre supusimos que, en el Calderón, la apertura del estadio y la cercanía al río hacían que el frío se colase entre los huesos. Pero anoche en el Metropolitano, sin río y sin aperturas, también se notaron las bajas temperaturas.

 “Cuidado al levantarte, que cuando vuelvas a sentarte el asiento se habrá cerrado. Son plegables”. Aun así, el señor que tenía delante estuvo a punto de perder el equilibrio y caerse cuando volvió a acomodarse en su asiento tras recriminarle al árbitro una falta.

En la nueva casa del Atlético de Madrid quedan muchas cosas por hacer. Los operarios no terminarán las obras hasta el año que viene (como pronto) y los aficionados tardaremos incluso más en acostumbrarnos a este nuevo estadio. Tiempo al tiempo.

De lo que nadie duda es de la espectacularidad que produce este templo al fútbol cuando te adentras en sus graderíos. Y aunque mucho no concibamos al Atleti como local en un estadio así, terminaremos creyéndonoslo. Al fin y al cabo, el Calderón era lo que era por su gente, que es la misma que a partir de ahora habitará los asientos plegables del Metropolitano.

“Ya estamos en nuestra nueva casa y nadie nos ha humillado. Mientras otros se empapan, nosotros no nos mojamos”. Esta pancarta pudo leerse en las horas previas al encuentro, en un guiño hacia aquellos que en el estreno del Calderón levantaron un cartel que celebraba que el Bernabéu, y sus gradas aún sin asientos, no tuviese que volver a acoger partidos del Atleti.

Foto vía: PueblaDeportes

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Sesenta y un años después hemos vuelto al Metropolitano, al de la Recopa y la gradona. Aunque ahora haya intereses económicos que tiñan su nombre, el nuevo estadio del Atlético de Madrid está llamado a marcar un antes y un después en su historia, pero sin olvidar el pasado. Gárate, Torres y Hugo, el chico de la cantera, hicieron el saque de honor, para que no olvidemos que estamos donde estamos por lo que hizo la generación de Gárate, la de Torres, y lo que hará la de Hugo.

Fue precisamente Torres el que ayer declaraba que no supo que era local hasta que escuchó “nuestro ruido y nuestras canciones”. “Motivos de un sentimiento”, “Atleeeeti, Atleeeeti, Atleeeeti”, “Muchacos” o mi preferida, “El último mohicano”. Pero que quede claro que estos indios, no son ni serán los últimos, que simplemente han desplazado su campamento hacia tierras más salvajes.

Miki Camino

Estudiante de periodismo enamorado del fútbol en todas sus formas @MikiCamino98

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