FC Astana 0 – 0 Atlético de Madrid: El Atleti no rompe el hielo

El Atlético de Madrid no ha podido pasar del empate a cero frente al modesto Astana en Kazajistán. El plantel de Madrid Río no pudo evitar contagiarse del gélido clima kazajo y firmó un encuentro bastante gris que deja el grupo C de la Champions bastante apretado. Con 7 puntos, los de Simeone lideran, pero sólo con una unidad más que Benfica y tres más que Galatasaray, ambos con un encuentro menos.

 

Tardó el Atlético en sacudirse la escarcha que se asentó en sus hombros durante el himno de la Champions, que tronó por segunda vez en un Astana Arena lleno hasta la bandera. Comenzó el encuentro contagiado del clima: tibio, frío, gélido. Con ambos equipos jugándose buena parte de sus opciones, la ilusión y la calidad habían de verse las caras, y los locales quisieron (o pudieron) golpear primero. En el minuto siete, una buena jugada de estrategia acabó con un disparo de Shomko desde dentro del área que atajó muy seguro Oblak. Fue el primer acercamiento peligroso del encuentro, como la chispa que prende la yesca en mitad del Ártico. El Atlético de Madrid, contrastado conjunto inflamable, se vio rápidamente contagiado del calor vecino, pero Tiago, en el 11′, se topó con un zaguero del Astana en su camino al gol a la salida de un córner. Cinco minutos después, era Anicic el que taponaba un chut de Siqueira a quemarropa. Simeone tenía razón, el Astana no vino a la máxima competición continental para hacer concesiones.

Entre tanto, los pupilos del ‘Cholo’ intentaron llevar el peso del choque ante unos kazajos protestones que incordiaban a la zaga colchonera siempre que rondaban su área. Buenas maneras del plantel de Stoilov, al que no le hizo falta abrir el techo retráctil para dejar helado por momentos al Atlético. De hecho, los celestes consiguieron copar el dominio del partido hacia la media hora de juego, aunque las carencias ofensivas se hacían patentes cada vez que el balón pasaba la zona de medio campo. Carencias extrapolables a todas las líneas cuando se igualaban las fuerzas, y que a punto estuvieron de quedar de manifiesto cuando Postnikov se comió un centro de Juanfran que definió Torres mano a mano con Eric. El ‘Niño’ mandó el esférico desviado y no pudo ‘ponerse a 100’ en la ocasión más clara del partido hasta entonces. Kethevoama (‘Foxi’ para los amigos) , y sobre todo Kabananga, fueron los más incipientes en el ataque local.

 

El guante de Koke. Al descanso se llegó con el Atleti mandando de nuevo. Tras el arreón kazajo, la sala de máquinas rojiblanca se puso a carburar al borde del intermedio. Sin embargo, no encontraban los hombres de Simeone fluidez en su juego ni espacios suficientes en la defensa celeste para trenzar jugadas de peligro. Pero a falta de ideas, ya no prece tan buena la estrategia.  En el 44′, Koke mandó una falta lateral al larguero aprovechando que Eric había salido en falso. Una rosca preciosa del ‘6‘ que encontró en la madera un muro más duro que el hielo de Kazajistán. Lo cierto es que aquel ‘Atlético Aviación’ de la campaña pasada ha perdido motor en el poderío aéreo.

Tras la reanudación, fue de nuevo el Astana el que mostró más impaciencia por que se obrara el milagro. Shomko, en dos ocasiones, probo fortuna con disparos muy lejanos, pero el boleto hoy no estaba premiado. El Atleti seguía sin encontrar la cura al frío: a ratos espeso, intermitente y alicaído. Simeone intentó cambiar la cara a su equipo metiendo dinamita en el verde sintético. Torres volvió a ser sustituido por Jackson y tendrá que esperar para llegar a la centena de tantos; en su primer partido como titular con el Atlético de Madrid en Champions, el ‘9’ poco pudo hacer de cara a portería. Carrasco siguió al colombiano y fue la segunda bala en la recámara del técnico argentino.

 

Los cambios funcionaron.  Yannick y Jackson Martínez dieron otro aire al ataque rojiblanco. Griezmann también ayudó sacudiéndose la apatía. Jackson fijó centrales y el joven belga comenzó a hacer travesuras en banda izquierda. En una de ellas, Carrasco envió al travesaño un centro chut a falta de quince minutos para el pitido final. En la jugada anterior, Griezmann ya había avisado enviando un disparo a pocos centímetros del poste de Eric tras una buena pared con Gabi, y en la siguiente, Giménez mandó un cabezazo a las manos del guardameta local. Se encendió el Atleti, aunque tarde.

Continuó el éxtasis visitante con la entrada de Óliver Torres al campo, y el siguiente en tener una ocasión clara de gol fue Godín. El uruguayo se sumó a la urgencia del gol y muy cerca estuvo de inaugurar el marcador en la capital de Kazajistán, pero el cabezazo que conectó con comodidad dentro del área salió excesivamente picado y desviado. Se desesperó el central atlético al ver la oportunidad que había desperdiciado. Quedaban cinco minutos que reflejaron la necesidad de sumar tres puntos en ambos conjuntos. Frenéticos, Atlético de Madrid y Astana lo intentaron de mil formas sin acierto hasta el último segundo (literalmente): Eric se erigió en el 93′ como héroe local al frustrar un disparo de Carrasco desde dentro del área que cogía portería.

Con este empate, el Atlético no despeja dudas después del desafortunado tropiezo en Riazor y se puede complicar la vida en Champions, aunque no deja de depender de sí mismo. No supo romper el hielo el conjunto de Simeone en el Astana Arena.

 

Ficha Técnica

FC Astana: Erić; Aničić, Ilić, Postnikov, Shomko, Maksimović; Kéthévoama, Muzhikov (Zhakov min.77), Cañas, Dzholchiyev (Beysebekov min.89); Kabananga (Schetkin min.80).

Atlético de Madrid: Oblak; Juanfran, Godín, Giménez, Siqueira; Tiago, Gabi, Koke (Óliver min.81), Saúl (Carrasco min.73); Griezmann, Fernando Torres (Jackson Martínez min.63).

 

Árbitro: Antonhy Taylor (Inglaterra). En el Astana, amonestó con tarjeta amarilla a Postnikov (43′), Dzolchiyev (60′) y Zhukov (83′). En el Atlético de Madrid no hubo amonestados.

Estadio Astana Arena, ante 30.000 espectadores aproximadamente.

Hugo Fernández

Estudiante de Comunicación Audiovisual en Granada haciendo las veces de periodista. Amante del deporte desde crío, ahora aspira a poder dedicarse a ello profesionalmente detrás de un micrófono. Redacción y locución, tanto monta, monta tanto.

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