Cerezo, dime qué se siente

orgulloso

“El sentimiento en el fútbol se debe perder. El sentimiento o la fidelidad están muy bien, pero esto es un negocio. Soy realista. ¿De qué vale estar enamorado de un jugador si mañana viene con una oferta en la que nadie pierde?”

La frase ha causado muchísimo revuelo entre los aficionados, sobre todo en los del Atleti, y no es para menos. En este artículo hablaré principalmente como aficionado del Atlético de Madrid y como amante del fútbol de verdad, no la comparsa actual con horarios infanticidas, anti aficionados pasionales y obsesionados con el dinero.

Quizás haya que recordarle a Cerezo que el sentimiento de amor irracional que tenemos por nuestro equipo es el que no dejó de seguirle tras una apropiación indebida, de la que ahora se beneficia su  equipo, entre otros muchos, que convirtió al segundo/tercer equipo de España en una vulgaridad irreconocible tanto en lo económico como en lo deportivo.

Quizás cambiaría de opinión cuando tras un descenso en lugar de lágrimas desconsoladas recibiese indiferencia y un estadio vacío la temporada siguiente. Hay muchas formas con las que podría cambiar de opinión el señor Cerezo, pero no pienso perder más tiempo con alguien que realmente representa la antítesis de lo que yo siento en cuanto al fútbol, y por tanto, en la vida.

También dices que hay que eliminar el componente sentimental en el fútbol.

¿Cómo puedes hablar de perder el sentimiento si prefiero una y mil veces llorar por perder una final en los penaltis contra mi eterno rival que sentir indiferencia ganando todo?

¿Cómo puedes hablar de perder el sentimiento si prefiero ver un partido en mi casa con mi familia y con un bocadillo que en un palco lleno de caviar?

¿Cómo puedes hablar de perder el sentimiento cuando todos recordamos nuestra primera vez en el estadio de nuestro equipo?

¿Cómo puedes hablar de perder el sentimiento cuando no podemos evitar que nos salga esa sonrisa tonta al ver a alguien con tus colores por tu ciudad o más aún en el extranjero?

¿Cómo puedes hablar de perder el sentimiento cuando gente con pocos recursos acompañan a sus equipos a cualquiera que sea el lugar, porque es lo que les hace feliz, lo que les llena de vida?

¿Cómo puedes hablar de perder el sentimiento cuando todos nos hemos abrazado como hermanos con desconocidos en un gol o para consolarle?

¿Cómo puedes hablar de perder el sentimiento si he estado semanas sin voz por creer que mi aliento serviría para animar a mis jugadores?

Te lo diré yo: no puedes. Tú y todos los vasallos del fútbol moderno podréis intentar de todas las formas posibles acabar con nuestro sentimiento, pero que sepáis que es imposible, es imparable. Por cada vez que ataquéis a nuestro fútbol habrá un niño recién nacido con la bufanda de su equipo. Cuantas más veces intentéis callar nuestra voz, más alto gritaremos.

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