Sevilla FC vs Athletic Club: ¿crónica de un malditismo?

El fútbol es un deporte maravilloso lleno de tópicos y lugares comunes. Seguro que los han oído más de mil veces: ‘No hay rival pequeño’, ‘somos once contra once’, ‘soñaba desde pequeño con jugar en este equipo’, ‘siempre salimos a ganar’……todas ellas, seguramente, se podrían resumir en aquella inextricable sentencia que pergeñó el inolvidable Vujadin Boskov: ‘fútbol es fútbol’.

Además de los latiguillos o frases recurrentes, este deporte también vive de las supersticiones. Quién no ha oído hablar de ese jugador que entra al terreno de juego siempre con el pie derecho, el portero que repite la indumentaria que llevaba en la última victoria o la del utillero con alguna estampita milagrosa que trae mucha suerte al equipo.

Manías, temores infundados o no, supersticiones y campos o rivales de mal fario. En este último apartado nos detendremos en el día de hoy y lo traemos a colación por el partido de vuelta de los cuartos de final de la Europa League que este próximo jueves disputarán en el Ramón Sánchez-Pizjuán el Sevilla FC y el Athletic Club. Como ya saben, en la ida se impusieron en San Mamés los de Unai Emery por un 1-2, dando la vuelta a un marcador adverso gracias, entre otras cosas, a un lamentable error de Iker Muniain que hundió moralmente a los bilbaínos en ese choque.

El Athletic lo va a tener muy crudo este jueves en el estadio hispalense. Y no solo por ese resultado de la ida que debe remontar para seguir en la competición en la que los rojiblancos tienen depositadas sus miras y esperanzas desde que arrancó la temporada, sino también por una especie de malditismo que parece perseguir a los leones cada vez que saltan a la arena del Ramón Sánchez-Pizjuán. En el horizonte más cercano cabe resaltar el encuentro de la primera vuelta donde la tropa de Ernesto Valverde caía derrota por 2-0, con un par de errores arbitrales que perjudicaron notablemente al equipo de bilbaíno -un posible penalti sobre Aduriz no señalado y una caída de Krychowiak en el área bilbaína sancionada rigurosamente como pena máxima por el colegiado Prieto Iglesias-. Ese partido queda ya lejos, pero más lejanas quedan aún las anteriores visitas del Athletic al barrio de Nervión y no por ello dejan de ofrecer datos preocupantes en este aspecto.

En la fría estadística podemos remontarnos tan lejos como queramos. Hasta la campaña 1934/35 en la que se producen los primeros enfrentamientos entre ambos clubes en Primera División. Pero sinteticemos. Vamos a centrarnos en los últimos diecisiete partidos en los que Sevilla FC y Athletic Club se han visto las caras en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Apunten: once victorias locales, cinco empates y un único triunfo bilbaíno. Fue el 20 de noviembre de 2011, bajo la batuta de Marcelo Bielsa. Iraola adelantaba a los rojiblancos, empataba Jesús Navas y de Marcos hacía el definitivo 1-2. ¿Se acuerdan?. Fue aquella inolvidable campaña en la que el Athletic vivió a lo ‘Loco’ con el argentino en el banquillo, en la que se disputaron las finales de la Copa del Rey en Madrid ante el Barça y la de la Europa League en Bucarest ante el Atlético de Madrid. Se perdieron las dos, sí, pero aquel mágico año permanecerá imborrable en el imaginario colectivo rojiblanco.

Sin embargo, no solamente hablamos ya de resultados adversos en el Ramón Sánchez-Pizjuán. A la poco halagüeña estadística cada vez que se viaja a Sevilla se han unido en las dos últimas temporadas las lesiones. Y graves, además. En el choque de la primera vuelta de esta campaña que comentamos, los rojiblancos se volvieron con la lesión de Raúl García. En este sentido, llovía sobre mojado en el estadio sevillista para los de Valverde. El 4 de abril del año pasado, Iker Muniain también caía lesionado de gravedad en dicho escenario, con rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. El jugador de la Txantrea se pasó 8 meses fuera de los terrenos de juego. Afortunadamente, el alcance de la lesión del centrocampista navarro no fue de la gravedad que se temía en un principio. Raúl García sufrió una rotura del ligamento lateral interno de su rodilla izquierda y permaneció seis semanas de baja. Dos muescas más en el negro historial del Athletic Club en el estadio hispalense.

Juzguen ustedes mismos. Con todo lo anteriormente expuesto, hasta el más contumaz y furibundo de los hinchas rojiblancos tuerce el morro en un mohín de excepticismo y desagrado cada vez que al equipo le toca hacer las maletas para visitar el barrio de Nervión de Sevilla. Dicho compromiso se está convirtiendo para los bilbaínos en una especie de trámite amargo y doloroso, algo así como la visita al dentista.

Pero ya saben que la estadística está para romperla. Y el Athletic Club de Ernesto Valverde tiene una gran oportunidad este mismo jueves en el partido de vuelta de los cuartos de final de la Europa League. De lograrlo, los leones continuarán con el sueño de la final de Basilea y habrán obrado una proeza, por lo complicado del rival y el escenario; y por el resultado adverso cosechado en San Mamés. De caer en esta eliminatoria, el malditismo del Ramón Sánchez-Pizjuán seguirá siendo alimentado por la parroquia rojiblanca.

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