El premio al sufrimiento

Cuando las cosas van mal, la pura rutina del desastre hace que el mismo desastre parezca menos desastre. Pero cuando las cosas van bien… ¡ay amigos! Todo son parabienes, elogios, sonrisas y alegría.

Lo más complicado es cuando las cosas van bien y se tuercen. Eso es lo que ha experimentado el Athletic durante toda esta temporada. Después de una clasificación histórica para la Champions la pasada temporada, después de enseñar al mundo como vapulear a un grande como el Nápoles… llegaron las vacas flacas.

Mala fortuna en Liga, que se tornó en resultados nefastos. La inexperiencia en Liga de Campeones unida a una anemia anímica y deportiva, lastraron al equipo hasta el borde del abismo. Sin embargo, sin darse cuenta apenas, su mejor amiga, su trofeo fetiche, le fue cimentando un pequeño gran premio.

Eliminados de Champions, la Europa League parecía un refugio lleno de ilusiones y oportunidades, pero de nuevo un revés en forma de toro devolvió a los leones a la penitencia del resto del año. Pero ya había algo. Ya se vislumbraba un premio que estaba muy cerca. La Copa.

No la Copa como título, pero si la oportunidad de disputarla. Ya en Ipurua se destilaba cierto aire de garra y coraje. Una garra y un coraje necesarios para levantar una eliminatoria, para marcar fuera de casa, para meterse en nada menos que una nueva final de Copa del Rey.

El Athletic Club ha conseguido su tercera final de Copa en seis años. Cuatro si contamos la de Liga Europa. Después de todo lo vivido esta temporada, después de todas las tensiones, malos momentos, sufrimientos… llega el premio.

Hasta les daban por eliminados. «Año horribilis» titulaban algunos, pese a posteriores rectificaciones. Y lo que podía ser «la gran noche» para el rival, acabó convirtiéndose en suya.

No sin trabajo, no sin lucha, no sin muchos revolcones, pero premio al fin. Valverde y sus chicos pueden estar orgullosos de regalar a su afición la oportunidad de volver a vivir una final, y los athleticzales hacer valer todo ese esfuerzo para devolverlo en forma de rugido.

Lo que pase en la final, ya se verá.

Pedro Almendro

De la mejor tierra y de la mejor filosofía: extremeño y del Athletic. No dejes que una noticia estropee la realidad.

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