Betis 1 – 0 Athletic: Kike Sola perdona y el Betis lo agradece

Saltó el Betis al césped del Villamarín como si fuese un gladiador que sale a la arena sin escudo  ni arma, con la única intención de morir sin demasiado sufrimiento, ante un público que con cierta ilusión espera verlo salir airoso. La verdad sea dicha, los verdiblancos tienen problemas más importantes que la Copa por los que preocuparse. Delante un Athletic al que si bien le gusta esta competición, este año se está viendo abrumado por un objetivo mayor. Y es que aunque desde Lezama no se quiera aceptar públicamente, la idea de escuchar el himno de la Champions en el nuevo San Mamés es muy morbosa. Una idea que para bien o para mal siempre está ahí, escondida en algún lugar de la mente.

Valverde decidió dar descanso a Muniain, el hombre más en forma del equipo, y poner a jugadores con pocos minutos como Erik MoránBeñat o el reaparecido Kike Sola, que a estas alturas y a causa de las lesiones sigue con su proceso de adaptación. Aún así, si cuando saltas al verde ves a un rival predispuesto a morir, es difícil contenerse. Controlaron los vascos el partido desde el primer minuto, mientras los locales defendían sin defenderse, se movían sin querer cansarse, atacaban sólo para perder el balón -y eso si llegaban a iniciar el ataque-. Este fue el guión de la primera media hora de partido. El Athletic se las fue encontrando, las ocasiones llegaban una tras otra sin apenas buscarlas, pero Kike Sola parece haber olvidado durante sus meses de inactividad que el objetivo de este deporte es meter el balón en la portería. Y falló una. Falló dos. Falló tres. A la cuarta hasta Caro y Jordi, que ya no sabían qué hacer para facilitarle la faena, miraban extrañados. Erik Morán y San José se solidarizaron con su compañero y fallaron también un par de ocasiones claras.

El público viendo la pasividad del gladiador empezó a silbar esperando el momento del golpe. Entonces el Betis miró alrededor, escuchó, y se dio cuenta de que después de media hora seguía sin rasguños. ¿Por qué no intentarlo? Así que los verdiblancos dieron un paso hacia adelante. Y para sorpresa de todos, funcionó. Los visitantes parecieron no entender por qué ahora tenían que correr hacia atrás, y mientras lo pensaban, Rubén Castro le dio un balón a Cedric para que éste lo tirase fuera a puerta vacía para desesperación de la grada. Las dudas crecieron en el conjunto vasco, y los de Garrido, ya que estaban puestos, siguieron intentándolo. Ya al borde del descanso, previa ocasión de Chuli detenida por Herrerín, Rubén Castro remató al segundo palo un centro perfecto de Juanfran y puso el 1-0 en el luminoso.

Los jugadores del Athletic se marcharon a los vestuarios cabizbajos, tal vez con el recuerdo aún latente en la cabeza de lo que pasó el domingo en Anoeta. Tres días después la historia se estaba repitiendo, como un guión plagiado. Valverde metió a Muniain y Ander Herrera para dar una marcha más, y los efectos se notaron de inmediato. Con dos grandes acciones Ander dejó a Kike Sola en sendos mano a mano con Andersen, y el ariete, haciendo gala de un amplio repertorio de maneras de fallar, tiró la primera al centro y la segunda fuera.

Poco a poco al Athletic fue perdiendo ritmo y el Betis ganando confianza atrás. Sólo Muniain y De Marcos -que sustituyó a un ovacionado Beñat– parecían tener algo de intención. Los minutos pasaban, los verdiblancos vieron que no sólo podían sobrevivir, sino que podían dejar al rival malherido para la vuelta, y el público se creció. No desistieron los bilbaínos y siguieron buscando la portería, pero el recuerdo del derbi y la perspectiva de jugar 90 minutos en Bilbao únicamente con un gol de desventaja no le dejaban soltarse del todo. Le gustó la idea de ganar a los andaluces, que en una demostración de coraje se defendieron con uñas y dientes aunque el cansancio de perseguir al rival durante todo el encuentro empezaba a hacer efecto.

Aún quedó tiempo para que Kike Sola viviese otro capítulo de su particular pesadilla, y en el enésimo mano a mano mandó el esférico a la base del palo y se marchó de allí preguntándose «¿Por qué a mí?». En lo que podría haber sido el paradigma del infortunio Balenziaga estuvo a punto de hacerse el segundo en propia en el descuento, pero la madera fue benévola con el Athletic y repelió el cuero. Así acabó el encuentro. El público aplaudió y ambos gladiadores se marcharon vivos para citarse dentro de una semana en un combate que esta vez sí será definitivo para uno de ellos.

Alineaciones:

Real Betis: Andersen; Juanfran, Caro, Jordi, Nacho; Salva Sevilla, Nono (Abeledo, 83′); Chuli (L.Reyes, 71′), Verdú, Cedric (J.Molina, 62′); y Rubén Castro.

Athletic Club: Herrerín; Iraola, Gurpegui, San José, Balenziaga; Beñat (De Marcos, 79′), Erik Morán, Mikel Rico (Ander Herrera, 58′); Susaeta (Muniain, 58′), Kike Sola e Ibai.

Goles: 1-0: Rubén Castro (42′).

Árbitro: Álvarez Izquierdo (comité catalán). Amonestó al visitante San José.

Alejandro Galante

Periodista. Co-fundador de futboldesdefrancia.com y anteriormente encargado de la Ligue1 en masliga.com. Fanático del fútbol a todos los niveles.

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