Bart is back

19 de diciembre de 1992, ciudad de Pamplona. En el seno de una familia tan normal como otra cualquiera, nace un chico especial, cuya forma de jugar al fútbol no dejará a nadie indiferente. Una Supercopa de España y dos Eurocopas sub-21, avalan su buen hacer en los más de 300 partidos con el Athletic Club y su frecuente comparecencia con las categorías inferiores de la selección española. Suma además una presencia con la selección absoluta en un amistoso disputado en 2012 y ostenta el mérito de haber sido el jugador más precoz tanto en debutar, como en marcar un gol con el club de la capital de Bizkaia.

Tras una meteórica progresión desde que llegara a la entidad rojiblanca con 12 años, debutó como profesional un 30 de julio de 2009 a las órdenes de Joaquín Caparrós. Se trataba del primer envite de la fase previa de acceso a la UEFA Europa League que los leones disputaron ante el Young Boys en San Mamés, saldado con victoria visitante por 0-1. Este estreno le valió el sobrenombre de Young Boy adjudicado por Jose Iragorri. Una semana después, marcó en tierras suizas el gol que daría el pase a los rojiblancos. Desde ese momento, ese joven de eléctricos movimientos y pequeña estatura, pasó a ser la gran esperanza de la hinchada bilbaína. Iker Muniain Goñi había dejado su carta de presentación.

Primero Caparrós, después Bielsa y finalmente Valverde depositaron su confianza en él y tuvo un alto grado de participación con todos sus entrenadores. Del mismo modo, su relevancia también fue en aumento en el vestuario, donde se le empezó a apodar Bart Simpson, debido a su pícara actitud tanto dentro como fuera del campo. Ese protagonismo contribuyó a que el navarro creciera como futbolista, y su influencia en el equipo siguió aumentando con el paso del tiempo.

Hasta que el 4 de abril de 2015, en la visita liguera al Sánchez-Pizjuán, un mal apoyo provocó la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda. Una grave lesión que suponía al menos 6 meses de ausencia en los terrenos de juego. Pero por suerte, aunque el tiempo de inactividad se prolongó algo más de lo esperado, Muniain recibió el regalo que tanto esperaba el día que cumplía 23 años: volvía a pisar el césped de San Mamés.

Foto vía 100x100fan.com

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Huelga decir que su peso en el equipo se había visto afectado por la lesión, a lo que se le sumaban las incorporaciones de Iñaki Williams y Raúl García, que obstaculizaban su ingreso en el once. No fue un regreso fácil, era preciso ser sosegados y trabajar con mucha constancia. No obstante, al jugador que se reincorporaba al grupo se le notaban detalles de madurez que no estaban presentes en el que se lesionó. Había ganado en paciencia, lo que le favoreció para poco a poco ir cobrando cada vez más importancia en los planes del Txingurri, hasta que una vez más se ha acostumbrado a ver su nombre en la lista de los titulares.

No cabe duda de que al igual que el técnico, la afición también se alegra de que Muniain esté recuperando su mejor nivel. Y es que se trata de un jugador diferente al resto de la plantilla; un joven que tal vez no posea la velocidad de Williams, el remate de Aduriz o la perseverancia de Raúl García, pero que es el único capaz de desequilibrar con tanta efectividad. Asiste, encara, amaga, recorta y supera rivales de tal manera que en ocasiones hace que parezca sencillo. Por si fuera poco, también está ayudando al conjunto con goles. De los tres tantos que lleva esta temporada (todos en San Mamés), los marcados contra la Real durante el derbi  y en el partido que abría la segunda vuelta ante el Sporting han resultado decisivos para quedarse con los tres puntos.

Muniain vuelve a sentirse fundamental, rebosante de confianza en sí mismo y en el grupo. Y esa seguridad no podría haberle venido mejor a los leones de cara a sus intereses deportivos. El Athletic necesita a Iker Muniain en su máxima expresión, con su juego repleto de regates y sus quiebros. Pero sobre todo, con ese desparpajo que muestra cuando mejor actúa en el verde. Porque no debemos olvidar que, a pesar de haber madurado desde aquel 4 de abril, en el fondo Iker sigue siendo ese pequeño Simpson descarado que disfruta haciendo travesuras. Y ha vuelto.

Jon Izquierdo Coca

Estudiante de Medicina en la UPV/EHU. Aficionado al buen fútbol e incondicional del Athletic Club.

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