Athletic Club: una Supercopa y un Supercapitán

El 14 de agosto de 2015, el guión no fue el mismo de siempre gracias a San Mamés. Y parece que de santos iba la cosa, porque esta vez no fue a la Virgen María, sino a San José al que el Espíritu Santo le ofreció la oportunidad de cambiar la historia y disparar desde el centro del campo para marcar un tanto espectacular, un misil ante el que el arquero rival sólo pudo asistir como espectador de primera línea desde el borde del área. Eso sí, había que tener claro que el partido acababa de empezar. Tan claro como lo tenía el autor de los tres goles posteriores, un Aritz Aduriz que bien podría sustituir a Brad Pitt en el papel de Benjamin Button. Un sensacional partido que se cerraba con un 4 – 0 que, tras el 1 – 1 del encuentro de vuelta, servía para levantar la Supercopa en el estadio del equipo que venía de conquistar el triplete la temporada anterior. Qué mejor manera de empezar el curso que con semejante bilbainada.

Los jugadores celebran el título en el campo. Foto vía www.neogol.com.

Jugadores y cuerpo técnico celebran el título en el campo. Foto vía www.neogol.com.

Con la primera eliminatoria ante el F. C. Inter Baku ya superada, los leones sufrieron para derrotar al MŠK Žilina y poder acceder así a la fase de grupos de la Europa League, que no habrían alcanzado de no ser por un auténtico golazo marcado por Gorka Elustondo. El ex de la Real Sociedad formaba, junto con Eneko Bóveda, Javier Eraso y los ya ex-cachorros Iñigo Lekue y Sabin Merino, el grupo de incorporaciones veraniegas. Tras sendas derrotas en las dos primeras jornadas ligueras, completaría este grupo Raúl García. El fichaje del navarro trajo consigo un gran número de comentarios y opiniones muy dispares, pero el jugador ha sabido convencer a la afición a base de trabajo, trabajo y más trabajo. Además, aporta gol y ese gen competitivo tan característico de los que trabajan a las órdenes del Cholo Simeone.

El Athletic Club corrigió poco a poco el rumbo en la competición doméstica, mientras iba reforzando su candidatura a líder del grupo L. El orden y coordinación del conjunto de Valverde, sumado al olfato goleador de Aduriz contribuyeron a formar un conjunto sólido, difícil de batir y con mimbres para dar un susto a cualquiera (no hay que olvidar ese glorioso 14 de agosto). Por si fuera poco, el Txingurri parecía haber acertado finamente con las rotaciones. Los jugadores menos habituales entraban en el once titular sin desentonar, sin que nadie notara las ausencias de aquellos jugadores que se antojaban imprescindibles.

Los de Bilbao entraban en el 2016 con la reaparición de Iker Muniain tras 260 días de ausencia por lesión, en octavos de final tanto de la Europa League como de la Copa del Rey y sin perder de vista los puestos europeos en Liga. Una vez superado el Villarreal C.F. con remontada incluida como regalo de Reyes en el campeonato del K.O., tocó volver a sufrir en Europa para eliminar al Olympique de Marsella. Y es que en San Mamés, los ingredientes perfectos para un partido son el sufrimiento y un final feliz.

Beñat recibe el consuelo de su técnico. Foto vía www.deia.com

Beñat recibe el consuelo de su técnico. Foto vía www.deia.com

En cuartos de Copa no se pudo repetir la gesta del pasado agosto, pero en competición europea los leones derrotaron a un Valencia C.F. al que también se enfrentaron en la competición de la regularidad en las mismas fechas, dejando a los chés sin un objetivo claro de cara al final de la temporada. De esta manera, los rojiblancos vivieron una especie de reedición de la Copa del Rey al enfrentarse en Europa League al equipo de la ciudad del Turia en octavos de final y posteriormente en cuartos al Sevilla C.F., vigente campeón del torneo. Tras el 1-2 en San Mamés, el Athletic Club consiguió igualar la eliminatoria y llevarla a los lanzamientos de penalti. Tras el fallo de Beñat, Gameiro certificó el pase del conjunto hispalense limpiando las telarañas de la escuadra. El fútbol fue injusto con el Athletic Club y más aún con Beñat, pues, como dijo su propio entrenador «ha fallado el penalti el mejor jugador de la eliminatoria».

Sólo quedaba la Liga, y con el Villarreal C.F. afianzado en el cuarto puesto, el objetivo era la quinta plaza, la que concedía acceso directo a la fase de grupos de la Europa League para la temporada siguiente. Con el propósito claro, el conjunto bilbaíno afrontó el tramo final de la temporada con mucha seriedad, contando por victorias los enfrentamientos ante rivales directos como el R.C. Celta de Vigo y Sevilla C.F. en los dos últimos envites en casa. Quinta plaza asegurada y unas buenas vacaciones por delante.

Sólo quedaba una cosa por hacer, la última, pero de una importancia descomunal. Tras 18 temporadas desde que arribara al filial del cuadro rojiblanco, Carlos Gurpegui decía adiós a este maravilloso deporte. Otra más, después de que la temporada pasada Andoni Iraola decidiese cruzar el charco rumbo al New York City F.C. de la MLS. Podría pensarse que el nombre del lateral de Usurbil no tendría por qué aparecer en este resumen, al no haber formado parte de la platilla durante la temporada 2015/2016. Pero es difícil encontrar entre la hinchada rojiblanca (y cabe suponer que entre los mismos jugadores y cuerpo técnico) alguien que no haya sentido cierta pena porque no hubiera aguantado otra temporada como león, para que Iraola y Gurpegui compartiesen como amigos que son, el honor de alzar un trofeo para esta gran cuadrilla que es el Athletic Club.

Gurpegui se despide de San Mamés mientras es manteado y homenajeado por sus compañeros. Foto vía www.as.com

Gurpegui se despide de San Mamés mientras es manteado y homenajeado por sus compañeros. Foto vía www.as.com

En cuanto a Gurpegui, es un jugador que se ha partido la cara (literalmente, hasta en tres ocasiones) por su equipo, que sufrió una sanción de dos años sin disputar ningún partido y que en palabras de otro veterano como Aritz Aduriz «ha dado muchas lecciones, y sin hablar mucho». Ninguna despedida es agradable. Menos la de un profesional con tanto recorrido, con un comportamiento ejemplar con su club y que ha ejercido de capitán tanto fuera como dentro del campo. Pero, en cierta medida, la suya ha sido algo más dulce, no sólo por el cariño mostrado por la afición, sino también por ser él quien levantará 31 años después un nuevo título para las vitrinas del Athletic Club. De ahí el título de este escrito; una temporada que se resume con la bienvenida a la Supercopa y el adiós al Supercapitán. Él dijo que quería que le recordasen con una sonrisa. Pues desde aquí, eskerrik asko Gurpe, ojalá sigas sonriendo por muchos años.

 

Jon Izquierdo Coca

Estudiante de Medicina en la UPV/EHU. Aficionado al buen fútbol e incondicional del Athletic Club.

También te podría gustar...