Athletic Club 0 – 1 Atlético de Madrid: El muro colchonero cumple su función

Se preveía una dura batalla en San Mamés, un Athletic recuperado de su eliminación europea tras la victoria en Málaga, con los ojos puestos en la Champions, recibía a un Atlético en estado de gracia, aún exultante tras la merecida victoria en competición continental ante el Barça la semana pasada, y con el claro objetivo de no ponérselo fácil al equipo catalán en su camino a la consecución del título liguero.

Pero el presagio no se cumplió. Pese a que el Athletic dominó el esférico desde el comienzo, no fue capaz de dar la verticalidad necesaria a su juego para crear peligro, estampándose una y otra vez contra la férrea defensa característica de los del Cholo, que pese a ver cómo en el minuto 11 perdía a uno de sus activos más valiosos, al lesionarse Godín, supo contener y manejar la presión rojiblanca a base de oficio, concentración y arrojo, aunque permitiendo demasiada posesión al conjunto local en ciertas fases del partido y no contando con demasiadas ocasiones de gol a lo largo del encuentro, lo cual le podría haber costado caro.

Los bilbaínos, pese a ver como Beñat se hacía dueño y señor del medio del campo, veían cómo el balón y el equipo basculaban de una banda a otra sin apenas crear peligro en el área de Oblak, como consecuencia de la carencia de internadas verticales, movimientos de desmarque por parte de los de arriba y una preocupante falta de tino a la hora de dar el último pase. Además, el colegiado valenciano Juan Martínez, dificultaba el juego local con clamorosos fallos de interpretación que hacían desesperar a la parroquia rojiblanca. Lo cierto es que, ante la duda, señalaba a favor de los del Manzanares, llegando incluso a contradecir a su propio linier en un par de ocasiones.

El Atlético sabía lo que tenía que hacer, y pese a alguna pequeña concesión defensiva, aguantaba atrás esperando al momento idóneo para armar una contra que sorprendiera al conjunto vasco. Y así fue, corría el minuto 39 y Griezmann aprovechaba la flojera defensiva bilbaína para colocar un balón preciso en la cabeza de un Fernando Torres que sigue enrachado y no falló; los problemas locales aumentaban ya que ni conseguían el tan ansiado gol, ni lograban parar los fogonazos ofensivos con los que contraatacaba el Atlético. Estuvo a punto de marcar el segundo Thomas, con Iraizoz lesionado en el suelo fruto de un choque con la defensa, pero el balón se estrelló en el palo, lo que le valió una sonora pitada de San Mamés al no obrar con el honor y el fair play que La Catedral siempre reclama tanto a suyos como a ajenos, además de la bronca de Simeone por haber fallado una clara ocasión a portería vacía. Aquí, cada uno a lo suyo.

Lo cierto es que ninguno de los dos equipos dio la sensación de jugarse lo que se estaban jugando, pero el Atlético tiene la lección aprendida y supo jugar sus cartas, pese a no mostrar la intensidad que le ha caracterizado en otros encuentros, probablemente como consecuencia del desgaste físico de las últimas jornadas. Los vascos, por su parte, no supieron tampoco gestionar con intensidad la presión en la línea de tres cuartos, y con el paso de los minutos trataron de crear más peligro a base de infructuosos centros que buscaban la cabeza de un Aduriz que veía el partido desde la grada.

En la segunda parte, tras la curiosa estampa que provocó el estreno de la ley que prohíbe fumar en los campos de fútbol pese a ser abiertos, que hizo que el público se agrupara en los pasillos para disfrutar del pitillo (lugar con mucha menos ventilación), en el campo, los locales imprimieron más vigor al juego, tratando de sorprender a base de rápidas transiciones de balón y continuando con los mencionados centros al área; pero no lograban hacer llegar un balón en condiciones a Viguera, y cuando lo hacían, este no era capaz de ganar la partida a unos entonados Lucas y Savic, que rápidamente soltaban el balón a un muy activo Juanfran, siempre dispuesto a echarse una buena carrera con el fin de iniciar la contra.

Simeone dio entrada a Carrasco para aumentar la capacidad explosiva de la salida colchonera y así aliviar a un Thomas que recibía una sonora pitada a cada toque de pelota. El cambió logró lo que esperaba, y el belga gozó de dos grandes ocasiones para certificar la victoria, una desbaratada por un ayer inmenso Iraizoz y la otra, más clara y tras una larga carrera driblando, que sorprendentemente fue a acabar a la fila 40 de la grada para alivio de la afición athleticzale, que ya veía el segundo en el marcador.

Por su parte, Valverde hizo entrar a Williams y Lekue buscando ganar mayor velocidad y verticalidad en el juego, lo que se tradujo en un aumento de presencia rojiblanca en el área visitante, teniendo Iñaki ocasión para ejecutar un par de disparos que despejó Oblak. Pese a ello,  los centros «a la olla» desde cualquier lugar seguían siendo recurrentes aunque carentes también de resultado alguno pese a dar lugar los bilbaínos a alguna ocasión más, especialmente dos de Raúl García, muy activo ayer, que estuvo a punto de empatar el partido con un remate de cabeza, pero este salió demasiado centrado a las manos de Oblak, enmendando la plana a los de la capital.

Ficha Técnica

Athletic Club: Iraizoz; Bóveda, Balenziaga, San José, De Marcos, Beñat, Susaeta (Lekue, min.73), Etxeita (Iturraspe, min.65), Muniain (Williams, min.59), Raúl García y Viguera.

Atlético de Madrid: Oblak; Juanfran, Godín (Lucas, min.11), Savic, Filipe Luís; Augusto, Saúl, Thomas (Carrasco, min.62), Koke; Griezmann y Fernando Torres.

Goles: 0 – 1, min.39, Fernando Torres.

Árbitro: Martínez Munuera (C. Valenciano). No hubo amonestaciones

Incidencias: San Mamés, unos 44.500 espectadores. Primera jornada bajo la nueva ley del Gobierno vasco que prohíbe fumar en los campos de futbol.

Óscar Villada

Comunicador y Productor Audiovisual, de Bilbao, y del Athletic desde que tengo conciencia de mi existencia. Odio eterno al fútbol moderno

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