Athletic 2 – 0 Betis: Mikel Rico se basta para remontar

En los últimos días se había hablado de todo en el Betis menos de fútbol. La realidad del equipo verdiblanco es muy dura. Los problemas deportivos se juntan con los institucionales y crean un cóctel intragable para cualquier estómago. De esos problemas se ha visto beneficiado el Athletic. El conjunto de Ernesto Valverde consiguió remontar y plantarse en los cuartos de final de la Copa del Rey con dos goles del inspirado Mikel Rico, que sigue sin quitarse el disfraz de goleador que tan bien le sienta.

En el cómputo global, el Athletic ha merecido el pase. Tras el sufrido triunfo de la ida el Betis llegó a Bilbao con una única idea, defender el resultado obtenido en el Villamarín. Pese a llegar con la eliminatoria a su favor, los de Juan Carlos Garrido daban la sensación de asumir el papel de víctima en el Nuevo San Mamés. Se limitaban a que los minutos pasaran sin que hubiera novedades, como el estudiante tímido recién llegado a un instituto que intenta desesperadamente no llamar la atención. Era cuestión de tiempo que el Athletic marcase. Les costó a los leones perforar la trinchera verdiblanca. El dominio no se traducía en ocasiones en los compases iniciales. En la primera oportunidad clara, Mikel Rico aprovechaba un gran pase de Iraola para igualar la eliminatoria con un fantástico zurdazo, que continuaba su banquete goleador de los últimos días.

Con el 1-0 el partido siguió por el mismo camino. El Athletic ponía la mayor parte del fútbol mientras el Betis trataba de que sus profundas heridas no empeorasen. Hubo algún intento de llegada sevillana, destellos de calidad de Leo Baptistao y un centro al área que casi remata Jorge Molina pero muy poco más. Los bilbaínos pudieron hacer el segundo gol con un disparo de De Marcos a pase de Ander Herrera que se marchó fuera.

En noventa minutos, el Betis sólo tiró una vez entre palos, así es muy difícil pretender superar una eliminatoria. Sobre todo si en frente hay un rival con tantos argumentos ofensivos como el Athletic y un futbolista en un  momento tan pletórico como Mikel Rico. El ex del Granada ha asumido un papel de liderazgo en su equipo. Tiene la moral por las nubes y se nota cada vez que toca el balón. Le sale absolutamente todo. Llega, da asistencias, defiende, organiza y además marca. Pueden estar tranquilos en Bilbao con la crisis goleadora de sus puntas, los tantos los aporta ese extraordinario futbolista con poco pelo que tienen en el centro del campo. A Mikel Rico le da igual la forma. En el primer gol fue llegando al área y definiendo como un nueve. En el segundo envió un derechazo de media distancia a la red. Todo sea dicho, Amaya desvía la trayectoria del balón despistando a Guille Sara. La fortuna suele tenerse si se busca.

El Athletic había remontado con dos goles de su futbolista más en forma. A partir de ahí poca historia tuvo el choque. Los de Ernesto Valverde no acusaron las bajas de Muniain y Susaeta para doblegar a un Betis demasiado afectado por todos los acontecimientos y rumores que le rodean. Uno de los pocos puntos positivos para los sevillanos fue el regreso de Perquis. El polaco jugó de mediocentro en un extrañísimo experimento de Garrido que difícilmente podía salir bien. El Betis buscó el gol como quien busca por la calle un billete de lotería premiado y extraviado. El Athletic se defendió bien y celebró el pase a la siguiente ronda, donde espera un viejo enemigo de los bilbaínos, el Atlético de Madrid.

Ficha técnica:

Athletic: Iago Herrerín; Iraola, San José, Laporte, Balenziaga; Iturraspe, Mikel Rico (Gurpegui min 87); De Marcos, Ander Herrera (Beñat min 78), Ibai Gómez; y Aduriz (Kike Sola min 66).

Betis: Guille Sara; Chica, Caro, Amaya, Dídac; Matilla, Lolo Reyes (Perquis min 71), Salva Sevilla (Rubén Castro min 62); Leo Baptistao (Chuli min 75), Juan Carlos y Jorge Molina.

Goles: 1-0 min 23 Mikel Rico. 2-0 min 67 Mikel Rico.

Árbitro: Del Cerro Grande (colegio madrileño). Amonestación a Aduriz por el Athletic; a Amaya y Guille Sara por el Betis.

 

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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