El fabuloso inicio de milenio en Álava

Gol que le da la final al Liverpool. Vía: Watson.ch

El Deportivo Alavés es una entidad deportiva con más de 96 años de historia a sus espaldas. Casi un siglo de edad que ha curtido al club babazorro en todas las circunstancias posibles. Las penurias económicas y las estancias en las catacumbas del fútbol español marcaron gran parte de la vida de El Glorioso. Pero los psicólogos afirman que se tiende a borrar los episodios traumáticos, sustituyéndolos por otros más placenteros. De ser cierto, en Vitoria se acordarán de románticas historias de su club. Y entre estos exitosos capítulos se encuentra la temporada 2000/01, donde el Alavés rozó la gloria al disputar la final de la extinta Copa de la UEFA.

La conmemoración de esta hazaña de inicios de milenio tiene un alto componente nostálgico. Fueron, probablemente, los mejores años de fútbol en Vitoria. Unas temporadas qué, a su vez, precedían una época de oscuridad deportiva y extradeportiva que terminó hace poco. Para rememorar aquel hito europeo hay que retroceder a la temporada anterior y situar en contexto los hechos.

Tras 42 años vagando por las diferentes categorías del fútbol español, el equipo albiazul regresaba a Primera división en la temporada 1998/99. Después de una correcta campaña en el regreso a la élite, la 1999/00 se convirtió en la mejor temporada del club en la meca del fútbol. Los vitorianos obtuvieron una sexta posición en liga, situándose por delante de históricos como el Athletic Club, el Atlético de Madrid o el Sevilla. Gran parte del mérito de esta gesta deportiva lo ostenta Martín Herrera. El guardameta se convirtió en el portero menos goleado de la competición, tras recibir 37 goles en 38 partidos. Un promedio de 0’97 goles por partido, inferior al de otros colosos de las porterías como Cañizares o Molina.

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Unos números que permitieron al Alavés clasificarse para la siguiente edición de la Copa de la UEFA. En la primera ronda de la competición europea los vascos se midieron al Gaziantepspor turco. El empate sin goles de la ida en Mendizorroza se solventó con un 3-4 en tierras otomanas. Mané Esnal fue el entrenador que capitaneó al Alavés desde el fondo de Segunda División a la élite (incluidas las semifinales de la Copa del Rey en 1998).

En la segunda ronda, el Lillestrøm noruego sucumbió al potencial babazorro. Jugadores de la talla de Jordi Cruyff, Contra o Azkoitia recorrieron los campos de medio continente paseando la elástica del Deportivo Alavés. En dieciseisavos, el también noruego Rosenborg se cruzó en el camino de los albiazules. Pese al resultado de la ida, un empate a uno en Mendizorroza, en Trondheim consiguieron un contundente 1-3 para obtener el pase a los octavos de final. El Glorioso empezaba a hacerse un hueco entre los gallos europeos.

El siguiente rival en pasar por Mendizorroza fue el Inter. Casi nada. La escuadra italiana, una de las más potentes del mundo, con jugadores de la talla de Vieri, Di Baggio, Seedorf o Pirlo se enfrentaba a un humilde equipo que una década atrás estuvo a punto de desaparecer. Pero los galones del cuadro milanés no fueron suficientes para tumbar a los vitorianos. El empate a tres en casa hacía presagiar el fin de un sueño, pues había que remontar en el Giuseppe Meazza. Sin embargo, no se podía subestimar la moral babazorra en aquella época, y le endosaron un 0-2 en la vuelta. Con partidos como el de Milán se ganaron la potestad de convertirse en serios aspirantes al título.

Jugadores del Alavés celebrando el pase a la semifinal de la UEFA. Vía: fourfourtwo.com

Jugadores del Alavés celebrando su victoria en el Giuseppe Meazza. Vía: fourfourtwo.com

En cuartos de final, el azar quiso cruzar al Alavés con el Rayo Vallecano. Otro humilde del fútbol español había conseguido avanzar de rondas hasta llegar a las puertas de la semifinal. Pero el contundente 3-0 logrado en tierras vascas dio un amplio colchón al Alavés para paliar la derrota por 2-1 en Vallecas. El desembolso económico que había hecho la dirección deportiva albiazul en fichajes de jugadores como Iván Alonso o Tomić se estaba amortizando. Pero la parte importante de esta nostálgica historia todavía estaba por llegar.

En la semifinal se enfrentaría al tenebroso Kaiserslautern en el Fritz Walter Stadion, el frío carácter de los bárbaros no fue suficiente para tumbar al equipo vasco. De hecho, los babazorros dieron un golpe sobre la mesa avisando a toda Europa de su potencial y de deshicieron de los alemanes con dos sendas victorias bastante acomodadas. En la ida en Vitoria, lograron batir a su rival con un imponente 5-1. Con la eliminatoria encarrilada, los albiazules no se contentaron y en la vuelta le propinaron otro contundente 1 -4 en el estadio alemán. Por primera vez en su historia estaban clasificados para su primera final europea.

Instantánea del encuentro. Vía: raisport.it

Instantánea del encuentro. Vía: raisport.it

Llegó el 16 de mayo de 2001, probablemente el día más importante del club albiazul, se jugaban el todo o el nada en el Westfaliestadio de Dortmund, ante un temible Liverpool en el que destacaban nombres como Owen, Gerrard, Heskey o Jamie Carragher. A los pocos minutos, el defensa del conjunto red. Babbel, marcaba el primer gol del encuentro. Unos instantes más tarde, Gerrard hacía el segundo de la noche acabando con la ilusión de los aficionados que se habían desplazado hasta Dortmund y veían cómo su sueño se convertía en su máxima pesadilla. Sin embargo, el Glorioso no se dió por vencido y en el minuto 27, Iván Alonso conseguía recortar distancias. A continuación el Alavés reaccionó y pasó a tener el total encuentro del partido.  No obstante, antes del descanso Herrera cometía un claro penalti sobre Michael Owen que McAllister se encargó en materializarlo en gol y de nuevo volvía a abrir la brecha en el marcador.

El Glorioso comenzó la segunda parte como un tiro y el máximo goleador Javi Moreno conseguía de nuevo poner al Liverpool contra las cuerdas con el 2-3. Ante el nerviosismo de los ingleses,  Javi Moreno olió el miedo y lo aprovechó para empatar el partido y dar la esperanza a todos los aficionados de que eran capaces de remontar el encuentro. Sin embargo, el delantero inglés Robbie Fowler conseguía  marcar el cuarto gol y volverse a poner con ventaja. Cuando todo parecía estar perdido, ocurrió uno de esos instantes mágicos en el fútbol que se repite una vez cada mucho tiempo. A falta de dos minutos para que concluyese el encuentro, Jordi Cruyff mandaba un testarazo al balón que se marchaba al fondo de la red  y empataba el partido para éxtasis del equipo y la afición, forzando la prórroga.

En el tiempo extra el Alavés veía como cada vez estaban más cerca de que su sueño se convirtiera en realidad. Tras las expulsiones de Magno y Karmona, el conjunto albiazul se quedó con nueve, aun así consiguieron aguantar a los reds y cuando tan solo quedaban tres minutos para los penaltis y verse alzando la copa; el destino fue lo más cruel posible. En aquel entonces imperaba la ley del gol de oro y un tanto en propia del defensa alavesista, Delfi Geli, hicieron que la copa cayera en manos del Liverpool.

último gol de la final

último gol de la final. Vía Watson.ch

Más de 16 años más tarde, la final de la Copa de la UEFA del Alavés está en la retina de todo aficionado adepto a este deporte y como el fútbol europeo puede ser tan cruel con los equipos españoles como las dos finales de Champions perdidas por el Valencia y el Atlético de Madrid. Tras remontar el partido hasta en dos ocasiones da pena a la vez que rabia recordar con nostalgia lo que pudo haber sido si el destino no hubiese tenido reservada esa carta para el Alavés. Sin embargo, no todo son lamentos. El Alavés como conjunto continúa teniendo records en esta competición que le permiten haber dejado huella en la historia del fútbol. Son el equipo más goleador en una temporada de UEFA con 36 tantos en su casillero, es el primer equipo en llegar a la final en su debut y sobre todo y más importante fueron premiados como mejor afición de 2001.

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