El Alavés despide un año redondo en su regreso a la Primera División

Pocos se imaginaban en Vitoria, allá por el mes de enero, que el Deportivo Alavés acabaría el año consolidado en Primera y clasificado para los octavos de final de la Copa del Rey. Un trabajado ascenso catapultaría al club a la máxima categoría del fútbol español de donde El Glorioso nunca se debió marchar.

La campaña en Segunda División no fue tan fácil como a priori pueda parecer si se mira la clasificación ahora. El Alavés acabó ganando la liga con solo un punto de diferencia respecto al segundo clasificado, el Leganés. Pero competir en la siempre disputadísima división de plata es una angustia que no termina hasta la última jornada.

Los albiazules comenzaron el 2016 líderes en solitario, aunque la gran revelación de la temporada, el Leganés, iba pisándoles los talones. Tanto fue así que de enero a mayo se turnaron en repetidas ocasiones el trono de Segunda. No obstante, las dos primeras posiciones te dan el ascenso directo. No ocurre lo mismo con las siguientes plazas. Des del tercero hasta el octavo clasificado juegan unos play-offs de ascenso del que solo un equipo sube a Primera División. El Alavés evitó dicho formato aunque por momentos pareciese que el ascenso directo peligraba.

Los vascos, en aquellos momentos comandados por José Bordalás, desempeñaron un buen tramo final de temporada a pesar de algún que otro partido gris en el que hicieron tambalear la promoción. Pero el ascenso llegó el 29 de mayo, en la penúltima jornada. El 2-0 conseguido ante el Numancia en Mendizorroza devolvió al club babazorro al olimpo de fútbol nacional. Hombres como Pacheco, Toquero, Manu García, Kiko Femenía o Raúl García  -todos ellos aún presentes en el equipo- se convirtieron en los héroes del ascenso. Otros como Pellegrín, Mora o Juli también tuvieron parte de responsabilidad del éxito albiazul.

Vitoria se convirtió en una fiesta. Tras diez años vagando por las catacumbas del fútbol español, la suerte fruto del trabajo les sonreía de nuevo. Una afición siempre fiel, la cual había capeado el temporal en Segunda División y en Segunda B, estalló de júbilo. No hacia ni dos años de la permanencia in extremis en el Nuevo Estadio de la Victoria ante el Jaén. En aquel encuentro, el equipo que perdiese descendía a Segunda B. Tras un intenso partido, el Alavés empataba en el minuto 82 y conseguía una agónica salvación en el 89 con un 2-3 definitivo.

Celebración del ascenso en la Plaza Virgen Blanca, Vitoria.

Celebración del ascenso en la Plaza Virgen Blanca, Vitoria. Foto vía elcorreo.com

Tras el ascenso –y la debida celebración- llegó el verano. Los meses de planificación para afrontar el regreso a Primera División revelaron una de las noticias inesperadas del año. Bordalás, baluarte del ascenso y con el cual la afición había depositado plena confianza, no seguiría al frente del equipo. La destitución del alicantino, al cual le restaba un año más de contrato, prorrogado automáticamente por el ascenso, se justificó desde la directiva albiazul con la falta de feeling con jugadores y mandatarios. Las críticas del preparador a la política de fichajes del club junto con la “falta de confianza para el nuevo proyecto” derivaron en su destitución tan solo 23 días después del ascenso.

El elegido para dirigir al equipo en Primera División fue Mauricio Pellegrino. El argentino, un viejo conocido del fútbol español, se puso al frente de un equipo que necesitaría grandes refuerzos en el mercado estival para poder afrontar los nuevos retos deportivos. Así pues, de la mano de El Flaco fueron llegando jugadores (la mayoría en calidad de cedidos) como Theo Hernández, Llorente, Deyverson o Camarasa. Refuerzos de primera para un equipo de Primera.

Durante la pretemporada, todo hacía presagiar que el equipo pelearía por la permanencia y se empezaron a preparar para sufrir. Pero ya desde la primera jornada se demostró que el Alavés funciona como un bloque que compite de principio a fin cada partido. El debut, ante el Atlético de Madrid en el Vicente Calderón, se saldó con un 1-1 con de Manu García en el descuento. Resultado engañoso si se tiene en cuenta la superioridad en el terreno de juego de los locales, pero satisfactorio para un resultadista tras sumar en uno de los campos más complicados del fútbol europeo.

Mauricio Pellegrino fue el elegido para reemplazar a Bordalás. Foto vía sport.com

Mauricio Pellegrino fue el elegido para reemplazar a Bordalás. Foto vía sport.com

Al empate en el Calderón se le suma la victoria en la tercera jornada ante el Barcelona en el Camp Nou. Todo un éxito de un equipo que empezaba a ganarse la fama de ‘matagigantes’. Otros grandes equipos como el Villarreal también caían en las garras de El Glorioso. En feudos como el Sánchez-Pizjuán o Mestalla, a punto estuvo el Alavés de sacar un resultado positivo. Jornada tras jornada los babazorros se han consolidado en la zona noble de la clasificación, con una afición que vive por y para su equipo.

La asignatura pendiente del conjunto dirigido por Pellegrino era Mendizorroza. Como local no sabían lo que era ganar des del 26 de septiembre en un partido ante el Granada. Pero como regalo anticipado de Navidad, llegó el triunfo ante el Betis en la última jornada antes del parón. Un solitario gol del brasileño Deyverson devolvió las sonrisas a las gradas del estadio vitoriano.

Por si fuera poco, la clasificación para los octavos de final de la Copa de Rey también rompía un maleficio que duró casi una década. Los albiazules consiguieron el pase a costa del Nástic, y en octavos se enfrentarán al Deportivo de la Coruña.

En el apartado futbolístico más individualista, mención especial a la temporada de Theo Hernández, Llorente y Deyverson. El joven lateral se ha convertido en un quebradero de cabeza para los defensas rivales, con unas incorporaciones al ataque al más puro estilo carrilero italiano. Llorente es un todoterreno en el centro del campo. Capaz de construir y filtrar pases de gol, al mismo tiempo que replegarse y desbaratar jugadas de los rivales. Y en la punta de ataque, Deyverson se ha consagrado como el goleador del equipo, dejándose caer a banda, bajando a recibir y cualquier otra tarea que se le mande. El aspecto negativo del ariete cedido por el Levante es su carácter. Su fuerte temperamento le ha costado varias cartulinas amarillas que le condicionan los encuentros. Destacar también al guardameta Pacheco. El extremeño es un cerrojo atrás, un auténtico seguro de vida para los vascos.

El futuro se presenta tan apasionante como este último año natural. El equipo va por la senda correcta hacia la permanencia, y junto con la clasificación para la Copa, son dos apasionantes objetivos para la afición albiazul. A nivel extradeportivo, el club quiere seguir creciendo e incrementar la masa social. Por ello, se pretende aumentar el aforo de Mendizorroza hasta los 32.000 espectadores, cimentado así el crecimiento del club, tal y como afirmó Alfonso Fernández de Trocóniz, presidente del Deportivo Alavés.

El Alavés deja así los años de miserias económicas y deportivas atrás, y mira con ilusión un futuro donde la afición este más presente que nunca, unos seguidores que no han dejado nunca de creer y que sueñan con volver a ver a El Glorioso en lo más alto.

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