Quini, la persona por encima de la leyenda futbolística

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Esta pasada noche la noticia de la inesperada muerte de la leyenda rojiblanca sacudía a todo el sportinguismo y todo el aficionado al fútbol en general. Un infarto en la puerta de su casa arrebataba a los gijoneses de un plumazo el ídolo más grande de la ciudad y sobre todo a una persona muy querida por todo el mundo.

No era difícil poder encontrarte con Quini por la ciudad y charlar con él o hacerse innumerables fotos siempre con una sonrisa en la cara. O en el hospital de Cabueñes dando ánimos a los pacientes. Su compromiso con la ciudad era innegable. Su forma de ser hizo que fuese el mejor embajador del equipo en cada desplazamiento, ganándose el cariño de todo un país.

Muchas personalidades, ya sea dentro o fuera del deporte, quisieron dedicar unas últimas palabas a su legado. Y es que es abrumador las muestras de cariño que se ven por las redes sociales, sin importar los colores, cosa que no es muy habitual a dia de hoy, desgraciadamente.

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Para entender un poco más su legado, vamos a hacer un repaso a su trayectoria profesional y personal.

Enrique Castro Quini nace el 23 de Septiembre de 1949 en Oviedo, pronto a los 6 años se trasladan junto a su familia a Avilés, donde empieza a jugar en el  Ensidesa de 3º división asturiana en 1967. En la 68/69 llega en la segunda vuelta al Sporting de Gijón. que se encontraba en segunda división, donde rápidamente forjaría su leyenda.  En su segunda temporada lograría el ascenso con el Sporting consiguiendo su primer trofeo de máximo goleador con 24 tantos.

El 28 de Octubre de 1970 debuta con la selección de la mano de Kubala, en la que llegaría disputar con la zamarra de la selección un total de 35 encuentros, participando en 2 mundiales (Argenitna 78 y España 82) y la eurocopa de Italia 1980.

En 1972 vivió uno de los capítulos más amargos en su carrera deportiva, en un partido ante Irlanda del Norte, otro mito del fútbol como George Best le propinaba un codazo fracturándole el pómulo izquierdo. Tal fue la gravedad de la lesión que estuvo cerca de retirarle de los terrenos de juego, afortunadamente después de un año de recuperación pudo volver a jugar al fútbol.

Entre 1974 y 1976 lograría dos nuevos trofeo pichichi esta vez en primera división, tras un paso efímero por segunda división consiguiendo otro trofeo como máximo artillero, llegaría la época dorada del conjunto asturiano en las temporadas  77 a 79, consiguiendo un subcampeonato y un tercer puesto  liguero. En aquel equipo, en el que Quini era el mayor exponente, sobresalían jugadores de la talla de Maceda, Redondo, Joaquín, Enzo Ferrero y el hermano pequeño de Quini, Jesús Castro.  El portero y hermano del brujo perdería la vida trágicamente en 1993 en la playa de Amió al saltar al agua a rescatar a un hombre y a sus dos hijos que se estaban ahogando, consiguió salvar la vida de la familia inglesa pero no pudo salvar la suya propia.

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En 1980 firmaría por el FC Barcelona en el que conseguría otros 2 pichichi más y sobre todo los únicos títulos de su carrera con 2 Copas del Rey, una Copa de la Liga, una Supercopa de España y una Recopa de Europa. Una especialmente amarga, la copa de su majestad del rey en 1981 en el que se impuso a su Sporting anotando 2 tantos en la final. Pero su paso por el Barcelona sobretodo será recordado por su secuestro durante 24 días en marzo de 1981, en el que todo el país se volcó para conseguir su libertad. Tras su liberación, Quini solo tuvo buenas palabras para su captores entendiendo por que lo hicieron e incluso llegando a quitar la acusación contra ellos, así era Quini…

Finalmente tras volver a su Sporting en 1984 colgaría las botas tres años más tarde como el gran icono del sportinguismo, dejando atrás una carrera de película y teniendo a dia de hoy el mayor número de trofeos pichichi entre primera y segunda división con 7 en la historia de la liga.

Esta tarde todo el sportinguismo se despedirá de él en un campo que estará a reventar. Un estadio, que como confirmó esta mañana el ayuntamiento de Gijón cambiará de nombre a el Estadio El Molinón – Enrique Castro Quini. Un homenaje de los muchos que le esperan y que todos serán pocos por la huella que dejó una persona en una ciudad y en una región ya no solo por su magnífica carrera futbolista, sino sobre todo por su enorme corazón.

Descansa en paz, brujo.

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