El partido de la muerte: leyenda y realidad

El partido en el que se enfrentaron nazis y ucranianos se convirtió en un acto de propaganda y en el principio de un sinfín de historias situadas entre la realidad y la ficción.

Se han escrito tantas cosas sobre el famoso partido de 1942 que se podría editar más de un libro, pero los años están destapando la verdad y desmintiendo parte de la leyenda. Siempre se ha dicho que la historia la escribe el vencedor, y que cuando lo hace, la transforma a su beneficio. La historia del partido de la muerte está llena de actos heroicos y leales. La Unión Soviética de Stalin convirtió aquel partido en propaganda comunista. La versión más extendida es aquella que narra la valerosa victoria de los ucranianos (amenazados de muerte si ganaban) ante el equipo formado por soldados alemanes por 5 – 3 y las siguientes consecuencias días después, entre ellas, el fusilamiento de los jugadores. De hecho, se han llegado a realizar más de diez películas en todo el mundo basándose en este acontecimiento, siendo la más famosa, la americana “Evasión o victoria” de 1981. Pero, ¿cuál fue la realidad?

EL DINAMO DE KIEV: JOSEF KORDIK

Aquí es donde despunta la figura de Josef Kordik, antiguo soldado austrohúngaro que había sido prisionero de los rusos en la I Guerra Mundial. Nació en Moravia y su nacionalidad era checa, pero hablaba un perfecto alemán. Terminada la guerra, empezó a trabajar en una fábrica de pan de Kiev. Era un hombre solitario, sólo se le veía en público en todos los estadios de fútbol, su gran pasión. Con la entrada de los nazis en Kiev, su dominio del alemán le convirtió en un apoyo del nuevo régimen, y la fábrica de pan pasó a sus manos.Un día, paseando por la calle, Kordik reconoció en la cara de un mendigo el rostro de Nikolai Trusevic, el portero del Dinamo de Kiev. Mientras le invitaba a un café, el desnutrido portero le comentaba la situación por la que habían pasado él y sus compañeros de equipo. Habían sido liberados de un campo de concentración a cambió de firmar un documento de fidelidad al nuevo régimen, lo que les liberaba pero no les quitaba la etiqueta de sospechosos.

Desde entonces, Kordik dio cobijo y trabajo tanto a Trusevic como al resto de compañeros que el portero pudo localizar, incluidos miembros del Lokomotiv de Kiev, el equipo rival. Además de trabajar en unas condiciones duras, Kordik les ofreció entrenarse dos días por semana en el estadio Zenit e inscribirse en el nuevo campeonato local bajo el nombre de los “panaderos”, más tarde cambiarían a FC Star, así cumplía su sueño de ser dueño de un equipo de fútbol. El equipo se fue haciendo cada vez más famoso en todo Kiev, sus victorias eran espectaculares, los resultados abultados y sus rivales humillados. Jugaron 12 partidos, ganaron todos, marcaron 56 goles a favor y sólo recibieron 11 en contra. Su fama creció de tal manera que los líderes nazis creyeron conveniente realizar diversos partidos ante equipos de militares. La idea alemana era la de vencer de cualquier manera para dejar claro la supremacía de la raza aria. Así, el 6 de agosto de 1942 se juntaron los mejores futbolistas alemanes de la defensa antiaérea para jugar contra el FC Star. El apabullante resultado de 5-1 preocupó a los alemanes, que veían en la aventura de los panaderos un halo de esperanza para la población antialemana y no colaboracionista. El Flakelf, nombre del equipo alemán, retó a un nuevo partido de revancha a el FC Star para tres días después. Así, el 9 de agosto de 1942 se produciría el famoso partido de la muerte entre los militares nazis y los panaderos del FC Star.

El Dinamo de Kiev es uno de los equipos más laureados de Ucrania y, lo era también en la extinta Unión Soviética. Dentro de la historia del club, uno de los capítulos más recordados es el del partido de la muerte. Hoy en día, el Estadio Olímpico de Kiev acoge los partidos de local, pero la historia que hoy traemos sucedió a escasamente un kilómetro de este estadio, en el modesto Estadio Zenit. En la década de los treinta, mientras el fútbol vivía su auge, el régimen de Moscú, con su colectivización, provocó una fuerte hambruna en Ucrania que acabo con casi 7 millones de muertos. Por ello, el Dinamo de Kiev se convirtió en el estandarte de Ucrania ante la política de Rusia. En 1941, el ejercito alemán conquista Kiev. Muchos de los habitantes les recibieron con los brazos abiertos, pero las brutales condiciones impuestas por el ejército de Hitler hicieron que sus partidarios se pasaran a la oposición. Para calmar la situación y reconciliarse con el pueblo, se programó un campeonato de fútbol local, donde apareció por primera vez el FC Start, equipo integrado en su mayoría por ex jugadores del Dinamo de Kiev.

 

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EL PARTIDO

En el humilde estadio de Zenit (calle Kerosinnaja, 24), al precio de 5 karbovancy, el equipo del FC Star: Trusevic, Klimenko, Sviridovski, Sucharev, Balakin, Gundarev, Goncharenko, Cernega, Komarov, Korotkich, Putistin, Melnik, Timofeev y Tjutchev se enfrentó de nuevo al equipo nazi. Aquí es donde la historia se convierte en leyenda. Varias versiones narran unos hechos dramáticos y violentos, mientras que otras cuentan la historia de un partido de fútbol normal, intenso, pero a la postre un partido de fútbol. Se dice que antes del partido, un oficial de las SS entró al vestuario ucraniano y advirtió a los jugadores de las fatales consecuencias de una victoria suya.

El campo, con la gradería completamente llena, en su mayoría de militares nazis, y con varios puestos de vigilancia fuertemente armados, estaba preparado para pasar a la historia. La historia nos cuenta que el encuentro fue muy agresivo por parte de los alemanes y que tuvieron el beneplácito de un árbitro que era, al igual que ellos, oficial del ejercito nazi. Debido a la fuerte presión ambiental, las duras entradas y la diferencia del estado físico de ambos equipos hizo que los alemanes se adelantaran en el marcador. Con el paso del tiempo, las fuerzas se igualaron, y los panaderos lograron irse al descanso con una victoria de 3-1. También se dice que en el descanso, otro oficial de las SS bajó al vestuario a recordar, de forma más tajante, la advertencia que su colega hizo al inicio. Al comienzo de la segunda parte los alemanes lograron empatar, con lo que parecía que las amenazas surgían efecto, Pero dos goles más de los ucranianos abrieron una brecha inalcanzable para los militares nazis. Con 5-3 y a pocos minutos del final, Klimenko tomó el balón y se deshizo de la defensa alemana con facilidad, la misma con la que regateo al portero, ya sin oposición, en lugar de marcar el sexto tanto, se dio media vuelta y lanzó la pelota al medio del campo. Días después del partido, varios jugadores fueron arrestados y conducidos a campos de concentración, donde fueron fusilados sin motivo aparente. Pronto empezaron a surgir sospechas sobre el verdadero motivo por el cual fueron arrestados, llegando incluso a circular por la ciudad el rumor del uso de cristales por parte de los jugadores en la panadería para introducirlos en las remesas de los pedidos que iban dirigidos a los oficiales del ejercito alemán. Aún con todo, estos casos, al igual que las supuestas detenciones nunca se pudieron probar.

LAS VERSIONES

Pero existe otra versión de los hechos. Vladlen Putistin, hijo de uno de los jugadores y recogepelotas en aquel partido, desmiente parte de la leyenda. Comenta que hubo pasión, pero niega las amenazas de los oficiales de las SS en los vestuarios y el juego sucio del equipo alemán: “No hubo patadas, nadie dijo a los jugadores que tenían que perder; hubo momentos muy tensos, pero sólo porque el partido fue intenso, con una gran remontada”. Incluso tiene una prueba fotográfica en la que se ve a los dos equipos posando mezclados tras el partido. Aunque no es difícil pensar que posaban más por obligación que por haber disfrutado de la oposición de los nazis.

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Putistin, hijo también, desmiente que ciertos jugadores fueran fusilados días después por el simple hecho de ganar el partido: “después del partido volvimos a casa y lo celebramos; unos días más tarde, incluso se jugó otro partido; las detenciones llegaron después”. El periodista deportivo e historiador ucraniano Valentin Scherbachov explica: “El partido de la muerte, como tal, no existió; se disputó una serie de encuentros que siempre ganaba el equipo local, lo que provocó que en 1942 el nuevo comandante local prohibiera los partidos para evitar el descrédito de las fuerzas que ocupaban la ciudad de Kiev”. La forma de la detención de su padre y de algunos otros también es desmentida por Putistin: “El 18 de agosto llegó la Gestapo y fue pronunciando uno a uno los nombres de los jugadores. Tal y tal, salid. Se los llevaron a todos para interrogarlos. Querían saber si había miembros del Partido Comunista”. Esta versión tiene más sentido que la heroica muerte por haber ganado un partido de fútbol, ya que el Dinamo de Kiev era parte de la estructura del NKVD, la policía secreta soviética. De hecho, sólo fueron fusilados tres jugadores que habían pertenecido al Dinamo. El resto de los detenidos, por falta de pruebas, se les llevó al campo de concentración de Syrec, en las afueras de Kiev, donde fueron obligados a duros trabajos. Se cree que sobrevivieron unos seis meses. Luego fueron victimas de las penurias vividas, las lesiones por las torturas sufridas o por el fusilamiento por cualquier incidente. Se piensa que el robo de un trozo de carne habría sido el desencadenante de la muerte de alguno de ellos. La batalla de Stalingrado llegaba a su fin y el ejército rojo se acercaba a Kiev, así que cualquier momento de tensión era resuelto de tal manera por los altos cargos nazis sin dudar un instante. El alemán Jochen Kuhlmann, fiscal asignado al caso AR1/02 1001, tras años de investigaciones, sentenció que el juego se llevó a cabo, bajo un ambiente muy agradable. Que no se pudo comprobar la presencia de algún miembro de las SS, en el vestidor del FC Start, quien los habría conminado a perder el encuentro bajo pena de morir si no era así. Por lo que la correlación entre el partido y la posterior muerte de los futbolistas no podía ser confirmada.

La propaganda política en tiempos de guerra es amiga de convertir ciertos hechos en leyendas para animar a sus habitantes o desprestigiar al enemigo. Durante años, el Kremlin reprochó a los supervivientes su actuación. De hecho, el partido de la muerte ha sido de nuevo rescatado por el cine ruso, pero esta vez, muestra a los supervivientes como informadores de la Gestapo, cosa que ha denunciado Putistin ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estraburgo. Hoy en día, un monumento venera a los futbolistas del FC Star en una de las entradas del estadio Zenit. Lo que realmente ocurrió sólo lo pueden recordar los pocos supervivientes que quedan. La verdad y la leyenda se han dado la mano durante muchos años para contar lo que pasó aquel lejano agosto del 42. Esta historia, real o ficticia, tenía todo para convertirse en mito, pero los años levantan, como el viento, el polvo de la mentira. Aquellos que murieron en la guerra, lo hicieron por razones diferentes al fútbol. Por ahora, dejemos al fútbol, y al deporte en general, como lo que dicen que es, una metáfora de la guerra.

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