Mérida, un equipo y una ciudad de Primera

Foto vía elnumero5.com

Son muchos los equipos modestos que han llegado a jugar en la Primera División de España. Numerosas gestas de ciudades pequeñas, que gracias a esos ascensos, han conseguido pasearse por los estadios más importantes del país recordando a la gente que los éxitos deportivos se pueden conseguir sin tener jugadores millonarios.

Para la ciudad de Mérida, 2015 ha sido un año clave en su historia. Se han cumplido veinte años desde que el equipo emeritense alcanzara la Primera División del fútbol español por primera vez en su historia. Y qué mejor celebración de ese vigésimo aniversario, que ascender de Tercera División a Segunda B este año. De nuevo el Estadio Romano se llena de ilusión, tras una temporada excelente en el grupo XIV de Tercera, el Mérida acabó líder, lo que le permitía ascender de categoría enfrentándose tan solo contra el campeón de otro grupo. El sorteo cruzó en el camino al Laredo cántabro. Con un empate a cero en el Romano, todo se iba a determinar en el partido de vuelta. Una sufrida, pero gloriosa victoria por 1-2, hacía que el Mérida retornase a la categoría de bronce del fútbol español.

1995, el gran salto

Cuatro temporadas le bastaron al Mérida para conseguir el ansiado ascenso desde que aterrizó en Segunda División. El 22 de junio de 1991, los romanos conseguían en Pamplona abandonar la Segunda B tras jugar dos años en ella. Un penalti en el último minuto sobre Barrio lo transformó Ricardo. La Segunda División era una realidad. El Sardinero, Balaídos, Zorrilla, Sarriá, Villamarín… estadios de primer nivel en los que el Mérida se iba a dar a conocer por todo el país, mostrando su ansia de hacer historia.

Un séptimo puesto en su primer año, y dos novenos puestos a continuación, asentaron, y de qué manera, al conjunto emeritense en la categoría. Pero ese “hambre de gloria” (eslogan actual del equipo), se notaba en ese grupo de jugadores que querían aupar a la ciudad que les apoyaba a lo más alto, a la élite del fútbol profesional.

foto vía cavernasmediaticas.blogspot.com

Foto vía cavernasmediaticas.blogspot.com

Dirigidos por Sergio Kresic (a la derecha en la foto), en la 94/95 el Mérida olía la Primera División cada vez más cerca tras una temporada espectacular. En el mes de mayo todavía no había nada decidido. Los últimos partidos eran la clave para asegurarse el ascenso directo. En su visita al Real Madrid B, se llevaron la victoria ganando 0-2, pero en la siguiente jornada tropezaron en casa con el Leganés empatando a uno. Todo se iba a decidir a falta de tres jornadas en el norte de España, como veinte años después en el ascenso a Segunda B este año. El Eibar, con opciones de jugar la promoción de ascenso, recibía a los máximos aspirantes de subir a Primera.

Sin goles en Ipurúa en la primera parte, todo se decidió en el segundo tiempo. Bastó únicamente un gol para alcanzar el objetivo. Un gol, que de haberse marcado en una final de Champions o de un Mundial, sería recordado generación tras generación. Para Mérida, y para Extremadura era el mayor éxito deportivo de la región. El primer equipo extremeño en Primera División. Cuéllar recogió el balón en la banda izquierda, se fue del primero, se fue del segundo, y desde más de 25 metros se sacó un derechazo directo a la escuadra.

 

foto vía historiasdecromos.com

Foto vía historiasdecromos.com

Lograr éxitos deportivos siempre es bonito, pero con goles así, el momento se disfruta un poco más. Además del ascenso, el Mérida fue el equipo menos goleado, lo que le permitió ganar al guardameta Francisco Leal el trofeo Zamora. El sueño se había cumplido un 27 de mayo de 1995. El Mérida jugaría por primera vez en su historia en Primera División. Ascendió junto al Rayo Vallecano y al Salamanca.

Primer año en la cumbre

El Mérida no solo jugaría en estadios como Balaídos, el Villamarín o el resto de escenarios citados anteriormente. El Calderón, Mestalla o San Mamés aparecían en el calendario que la plantilla debía afrontar con la mayor ilusión del mundo en su primer año en la cumbre. Pese a esa ilusión, pese a reforzar el equipo, y pese a tener una ciudad entera apoyando al equipo de la ciudad, el Mérida no pudo mantener la categoría. Retornó a la Segunda División un año después del ascenso. Pero la temporada fue muy larga y hubo tiempo para grandes alegrías y disfrutar.

El 3 de septiembre de 1995 el Mérida afrontaba su primer partido en la máxima competición. Una Primera División que por aquel entonces contaba con 22 equipos. Como curiosidad, fue la primera temporada en la que el equipo vencedor se llevaba tres puntos, y también se permitió realizar tres sustituciones por partido en vez de dos. Con el Estadio Romano reformado, llegaba el Betis en la primera jornada. Quique Martín pasaría a la historia como el autor del primer gol en Primera División, no solo del Mérida, sino de un equipo extremeño. Pero el Betis supo reaccionar y por medio de un cabezazo de Stosic rescataron un punto que situó a ambos equipos en mitad de la tabla tras la primera jornada.

Durante esa temporada, el Mérida consiguió sacar resultados positivos frente a los equipos más fuertes de la Liga. Ni el Barça ni el Madrid pasaron del empate en Mérida (0-0 y 2-2 respectivamente). Quienes sí que cayeron derrotados fueron equipos como el Sevilla, el Athletic o el Celta. Fuera de casa, el Mérida también consiguió empatar en el Camp Nou (2-2 en la segunda jornada) y en otros terrenos de juego complicados como el Vicente Calderón o San Mamés. En el ecuador de la primera vuelta los romanos se encontraban en el undécimo puesto de la clasificación (el más alto que llegaron a conseguir). A partir de ahí cayeron en picado.

Foto vía fcbarcelona.es

Foto vía fcbarcelona.es

En la penúltima jornada se certificó el descenso tras perder 4-0 en el Bernabéu. El Mérida se quedó a cuatro puntos de salvarse. Sin nada que jugarse más que el orgullo, el conjunto emeritense se despidió (en forma de “hasta luego”) de la máxima competición ganando ante su público 3-1 al Oviedo. El Albacete y el recién ascendido Salamanca, acompañaron a los romanos a la división de plata.

1997, adiós de Kresic y retorno a Primera

El Mérida se acordaba de cómo mantenerse arriba en Segunda División. Pero ya en la segunda vuelta (jornada nº 23), un 19 de febrero, tras perder en casa 0-2 ante el Lleida, Sergio Kresic fue despedido, y eso que el equipo marchaba en segunda posición un punto por debajo del Mallorca. Fue Jorge D’alessandro el que tomó las riendas del equipo. El Mérida volvía a funcionar (si es que dejó de hacerlo en algún momento), y el soñado retorno a Primera se hizo realidad en la penúltima jornada, el 1 de junio ganando en casa 2-0 al Leganés. Dos goles de Quique Martín en la segunda parte (uno de penalti) devolvían a la ciudad extremeña a lo más alto del fútbol. Mérida vio prolongado un año más el honor de jugar en Primera. De nuevo ascendía junto con el Salamanca, como ya ocurrió dos años atrás. El Mallorca también ascendió tras ganar la promoción contra el Rayo.

De nuevo en lo más alto

El Mérida volvía a la Primera División, pero esta vez ya solo la disputaban veinte equipos. Ocho victorias y siete empates se consiguieron jugando en casa. Un total de quince partidos como local consiguiendo puntos. Pero hacer de su estadio un fortín no fue suficiente para salvar la categoría. Fuera de casa los resultados no fueron propicios. La única victoria a domicilio fue ante el Depor, y tan solo cinco empates (Sarría, La Romareda, El Molinón, Zorrilla y en el Heliodoro).

Para la historia quedarán victorias como local ante el Atleti (2-1), Valencia (1-0) o Celta (4-0). Además, de nuevo el Real Madrid no pasó del empate a dos goles un 26 de abril de 1998. Pese a los resultados y su rendimiento destacable en casa, el Mérida se quedó a tan solo un punto de jugar la promoción, la última oportunidad de salvarse del descenso. Pero el conjunto romano cayó en la última jornada en Balaídos por 2-0. Moisés y Gudelj fueron los autores de esos goles que mandaron al Mérida de nuevo a Segunda División. El Sporting y el Compostela siguieron el mismo camino.

Punto y seguido

La historia del Mérida no ha acabado ni mucho menos. Tras caer a la categoría de plata acabó en décimo puesto, y en la siguiente campaña, en sexto lugar. Pero un descenso administrativo en esa temporada 99/00 fulminó al equipo. La etapa dorada pasó, llegaron los problemas económicos y como consecuencia una profunda crisis. El equipo tuvo que renacer de sus cenizas y reinventarse de nuevo. Tras más de una década entre Segunda B y Tercera división, hoy se mantiene más vivo que nunca en la división de bronce del fútbol español.

Gestas de este tipo hacen del fútbol un deporte único. Pequeñas ciudades volcadas con su equipo recibiendo a los mejores jugadores del país. Las grandes estrellas no son las que dan color a la competición. Son los equipos modestos, que con menos recursos que nadie, consiguen tirando de orgullo lo que otros consiguen quitando a otros equipos sus jugadores clave. Es lógico, al fin y al cabo. Tristemente, la desigualdad económica en este deporte y especialmente en este país es abismal. La mayoría de los equipos no juegan, no compiten, sino que sobreviven con lo que pueden, por lo tanto tienen que ingresar dinero como sea y dejar ir a los mejores futbolistas. Esta es la historia de un equipo que hizo lo mejor que pudo en Primera División. Como el Mérida, hay otras tantas hazañas, más antiguas o más recientes, que aportan una dosis extra de encanto al fútbol, con sus pequeños estadios, pero con una gran ilusión en el corazón de cada aficionado.

Javier Martín

Periodista. La UCM lo confirma. Apasionado del fútbol, especialmente de los equipos de los que apenas se habla a no ser que jueguen contra quienes vosotros sabéis. Seguidor constante del Calcio y la Premier League. Ahora mismo, currando en Globomedia y escribiendo en amarillo (que no amarillismo) sobre el Cádiz y Las Palmas para "Los otros 18" y lo que surja.

También te podría gustar...