La carga del Rey

El Rey fue degradado y humillado por sus iguales en un consejo.

Otros reyes y caballeros le desterraron, a pesar de que podía morir en la travesía.

En ese destierro conoció a supuestos villanos que resultaron ser nobles, muy nobles: Coruxo, Atlético Astorga, Zamora –entre otros –  le acogieron con lo poco que tenían y si no fuera porque su enfermedad le  obligaba a regresar al Reino perdido, con gusto se habría quedado durante muchos años con ellos.

 

Son las once y media de la noche en un andén de la estación de El Carmen de Murcia.

A pesar de la cercanía de la medianoche hace menos frío que en Madrid durante el día, por lo menos de temperatura, ya que anímicamente los dos viajeros que bajan del tren que les ha traído desde Atocha parecen llevar con ellos el frío mesetario.

-¿Qué hemos hecho?

-Uf.

-Ha sido increíble. Lo de esta gente en agosto fue demencial, pero esto roza lo…

– Ya está hecho. Nos hemos calentado todos y al final…en fin, mañana damos la rueda de prensa.

 

La conversación es balbuceante e incoherente, las palabras se pierden al montarse en un taxi y lo único que queda acompañando al silencio de la madrugada que empieza a cubrir la ciudad es una pintada de ‘Soterramiento Ya’, carcomida por el tiempo en un muro, parte de otro más grande, que aún sigue partiendo la ciudad y por el que cada martes desde hace años los vecinos se manifiestan.

Los viajeros son dos emisarios, ajenos al club, pero importantes dentro de la vida económica-política de la ciudad, que el Real Murcia ha mandado a negociar con la LFP. La actitud incomprensible de esa organización en agosto sigue con la dureza en el concurso de acreedores: no tienen bastante con bajarlo a Segunda B, tampoco aceptan el plan de viabilidad aun sabiendo que puede ser la muerte del club.

Se esperaba que los dos negociadores arrancaran un acuerdo, pero lo que han conseguido vuelve a confirmar que la realidad supera a la ficción.

 

La sala de prensa de Nueva Condomina  apenas tiene periodistas, no importa mucho en esta época de redes sociales cuando en cuestión de minutos se puede extender cualquier noticia, pero denota la falta de respeto que tiene gran parte del periodismo deportivo hacia la institución, y más desde que el escudo del club se cayó “solo”  del antiguo estadio.

La antigua casa del Murcia era La Condomina y Condomina sin “vieja” ni “antigua” seguirá siendo.

1924-2006.

No hay más historia tras esa fecha.

Nueva Condomina es nuestra nueva casa, un hogar desde el que se ve al fondo la ciudad que nos vio nacer.

Una casa que se está llenando de recuerdos, una casa soleada en verano y fría en invierno, muy fría.

En primavera –que es casi todo el año menos julio y agosto en que somos más Arizona que España-  Nueva Condomina es la vida socio, con el sol y el aroma a monte tan cerca, con el reflejo de la torre de la catedral en el horizonte donde huele a azahar, limoneros, a tapas y a Estrella de Levante.

No cito otoño porque esa estación no la conocemos aquí.

 

La rueda de prensa va a empezar:

 

–          Buenos días a todos.

Como saben ustedes, el pasado miércoles tuvimos en la sede de la Liga de Fútbol Profesional una reunión con responsables de ese estamento.

He de advertirles que no contestaremos a ninguna pregunta hasta haber desarrollado todos nuestros argumentos dado lo grave de la situación en la que…

-¿Eso quiere decir que liquidan el club?- se oye desde una de las pocas sillas ocupadas por la prensa.

-A ver… ¿Qué acabo de decirle? Las explicaciones serán al final, cuando termine la exposición.

Una expresión de “bah, me importa una mierda pero mira como te respeto” se puede ver en la cara del periodista mientras en el resto hay una pequeña impaciencia, son caras de “¡uy! ¡uy! exclusivón”, con dedos tecleando mensajes whasappianos, en resumen lo que en el siglo XX hubiera sido un “paren las rotativas”.

– Hemos llegado a un acuerdo con la Liga, pero es algo especial.

La discusión fue áspera y llegó a un punto en que las dos partes aceptasen que una solución imaginativa nos ahorraría años de juicios, recursos, más juicios y montañas de papeles.

– ¿Esa solución imaginativa es…?

– Un partido contra un equipo que designe la LFP, ya sea un combinado de jugadores o un club cualquiera que ellos elijan. Si perdemos le entregamos la titularidad del club para que lo liquide a la vez que retiramos la demanda de 25 millones de euros y le entregamos la Nueva Condomina, es decir, los derechos de 50 años que tenemos con el Ayuntamiento.

Si ganamos, nos inscribirán en Primera directamente y tendremos una plaza para la Champions de la temporada siguiente además de avalar al club ante Hacienda y los acreedores.

He de señalar que en ese caso también se retiraría la demanda, disculpen.

Como se ha dicho antes, ellos pueden elegir el equipo que quieran, nosotros hemos pedido que el encuentro sea en Nueva Condomina y que el equipo arbitral sea noruego, hemos mirado una lista sobre corrupción en general y ese estado figura entre los más íntegros del planeta.

Es una apuesta fuerte y totalmente legal.

 

El silencio reina en la sala.

Luego, las preguntas se amontonan hasta convertirse en una bola que se pone a rodar por las redes sociales, tan grande se hace que hasta la televisión – da igual la cadena –  se olvidan por un momento del duopolio aburrido y monótono de dos clubs multimillonarios para relatar la historia del inusual duelo.

 

La ciudad, esta ciudad acomplejada tradicionalmente en lo futbolístico y en lo político, reaccionó de una forma extraña, quizá fuera el golpe de la noticia o el típico carácter español  ese de “si habla mal de España es español” pero a la vez cerril con lo suyo y noble con el familiar que sufre.

Aparecen banderas del Real Murcia colgadas por todos los balcones de los edificios, el campo de Cobatillas, donde entrenan los jugadores, es un enjambre de gente mientras las colas en las taquillas de Nueva Condomina agotan el papel.

 

La locura.

El todo o nada del rey en una sola batalla.

En la batalla de Las Navas de Tolosa, los reyes de Castilla, Aragón y Navarra se encuentran rodeados mientras el ejército almohade masacra al resto de tropas.

Tienen dos opciones:

×Huir con sus caballeros por el ardiente campo castellano-andaluz de julio exponiéndose a perecer en el camino o con suerte llegar diezmados a sus reinos sabiendo que en poco tiempo el enemigo reclutaría un ejército que acabaría con ellos sin problemas.

×Cargar contra los arqueros kurdos y la milicia negra de los juramentados que protegían al rey almohade, quedando rodeados entre una marea de rivales.

Huir o caer para siempre.

Alfonso VIII levantó su espada, miró a Sancho VII de Navarra, luego a Pedro II de Aragón, extendió su brazo apuntando con la espada  al frente para decir:

-Aquí y ahora, muramos.

Los tres reyes y sus guardias cargaron, lucharon y vencieron.

Quinientos años después, en una zona pantanosa de Colorado llamada Ponche Springs, se hallan  600 soldados presidiales españoles y varios apaches frente a 200 comanches liderados por Cuerno Verde.

El viejo líder guerrero y sus hombres están cansados, han huido durante semanas buscando un lugar donde enfrentarse a las duras tropas rivales.

Les llaman presidiales no porque sean delincuentes, el nombre viene de los presidios en los que se resguardaban y que hasta el siglo XIX no se utilizarían como prisiones. En esa época, eran fuertes de piedra rectangulares con una torre en cada esquina.

El jefe de la nación comanche tenía enfrente a españoles que no habían pisado la península, nacidos y criados en esas tierras. Intenta que la caballería caiga en la trampa de un fangal oculto, pero le sale mal la jugada y queda rodeado.

A pesar de poseer armas modernas compradas a traficantes europeos, los comanches van cayendo en el intercambio de disparos.

Consciente de la derrota, Cuerno Verde alza el brazo, se levanta de la trinchera y en su caballo se lanza hacía las filas enemigas al grito de “¡soy inmortal!”

Sin una bala más, coge una lanza y con ella cae acribillado.

Otro rey cargó, luchó y perdió.

La Liga escoge a su equipo, es el Real Madrid con todas sus figuras más seis cambios pactados que entrarán en la segunda parte, las estrellas del FC Barcelona.

Hay una fuerte prima de la Liga a cada jugador  por ganar y también una posible multa en caso de derrota, es lógico, tienen que asegurarse que los jugadores se lo toman en serio.

 

Una semana antes del choque alguien ha dejado una flor en la Condomina.

A los tres días, cientos de ellas junto a velas y mensajes abarrotan la puerta del viejo estadio y también las del nuevo, las del coliseo de la gran batalla.

 

Llega el día.

Cinco de la tarde como en los viejos tiempos, como en la época del Carrusel Deportivo, de los anuncios por megafonía, del olor a puro y las vallas con alambre de espino.

Los días en que los miércoles sólo jugaba España y los partidos de Copa, Recopa y Uefa.

En los que el partido televisado de Liga era el sábado y los únicos horarios raros eran el de Vallecas a las 12 de la mañana o el de algún equipo insular.

 

Desde muy por la mañana, la Plaza de las Flores está abarrotada, jamás se vio tan grana.

Los ánimos están caldeados: alguien colgó una bandera del Cristo de Monteagudo ayer y el Ayuntamiento ordenó retirarla de inmediato. Tan servil y rápida acción usando bomberos y policías municipales recuerda a la gente que el escudo no se cayó solo aquel verano de 2014.

 

No muy lejos de allí, en la Plaza de Vistabella, oficialmente de Federico Servet, no hay tanta gente, pero se respira el mismo aire primaveral que conduce al norte de la ciudad.

Una bandera colgada en uno de los balcones nos lo recuerda.

No hay marcha atrás, poco a poco las plazas y calles se van vaciando y una riada humana comienza a colapsar las cercanías de Nueva Condomina.

No hay miedo ni angustia, siendo realistas – en el otro sentido de la palabra- el enfrentarse a un equipo como el que ha presentado la Liga no ofrece muchas opciones de victoria.

Cualquier observador  imparcial se sentaría frente al televisor a esperar ver cómo en pocos minutos recogían los restos del Murcia cual cristiano en Roma.

Pero no se trata de racionalidad; es el momento de la pasión.

No cabe en la mente de los 30.000 espectadores que ya han ocupado el estadio la derrota, y en el remoto caso de que esto ocurriera les da igual: han tenido la oportunidad de acompañar a su equipo en los últimos 90 minutos de su historia.

 

Salta el Murcia y por una vez en la vida somos Argentina, Grecia y el You´ll Never Walk Alone juntos.

Un inmenso tapiz de bufandas y banderas cubre el estadio de punta a punta, papelillos y hasta varias bengalas se encienden.

Trece veces retumba el estadio: una por cada aparición en el videomarcador de los jugadores, otra por el entrenador y la última aplaudiendo al equipo cuando desde el centro del campo saluda al público, su público.

Son grandes temblores que se convierten en un terremoto en el momento en el que el balón se pone en movimiento: un océano de camisetas se agita gritando ¡vamos!, un estadio, una ciudad, una región en pie sosteniendo con un grito de guerra un escudo que nadie puede tirar, un grito con el que comienza EL – en mayúscula- partido.

 

¿El resultado?

No importa.

Al final, el Rey cargó y pudo decidir su destino.

Un destino que no fue de esclavo.

De pie, con su lanza y sus guerreros, con la cabeza alta y mirando a los ojos a su enemigo.

 

Antonio Martínez Miguélez

Antonio Martínez Miguélez es autor de "Ultras y Hooligans, una tormenta sobre Europa" y "25 años de murcianismo". Después de 28 años siguiendo a su equipo admira a cualquier hincha de cualquier club -aunque sea rival- que hoy en día viaja al lado de su equipo. Cree que es mejor vivir de pie en una grada que morir tumbado en un sofá

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