Fran Carles y la maldición del Linares

fran carles

La mañana del 8 de julio de 2016, el mundo del fútbol en general y la ciudad de Linares en particular recibían un varapalo del que van a tardar mucho tiempo en recuperarse. El futbolista Francisco José Pardo Garrido, conocido como «Fran Carles», fallecía debido a una rabdomiolisis, un fallo multiorgánico derivado de un accidente con una pesa que le había golpeado en un muslo.

Carles tenía solo 26 años. Había lucido únicamente los colores del Linares y estaba llamado a ser el capitán del equipo la presente temporada, tras la retirada (un día antes de la tragedia) de Francisco Pérez «Chico», el hasta entonces «abuelo» del fútbol español. Todo transcurrió de tal manera que la afición linarense vio como en unas pocas horas su equipo acababa de perder a sus dos jugadores-insignia. Y a Fran Carles de la forma más dolorosa.

Un día después del suceso, más de 4000 personas asistieron al Municipal de Linarejos para despedir a su capitán. Ni las vacaciones, ni el calor, ni siquiera la inmensa tristeza impidieron que los aficionados dieran el último adiós a un futbolista que lo había dado todo por su club.

Fran Carles fue un one-club-man, cual Ryan Giggs, Steven Gerard, Paolo Maldini o Francesco Totti, pero con mucho fútbol por delante. Suyo fue el tanto contra el Castellón que certificó el ascenso del Linares Deportivo a Segunda B, hace exactamente un año. Y no solo era un líder en el vestuario, sino fuera de él, un sentir compartido por varios de sus compañeros. Basta con decir que era apodado «el mediocentro de la eterna sonrisa».

Fran Carles, con el puño en alto, celebrando un gol junto a sus compañeros.

La prensa local, nacional y buena parte de la internacional tardaron poco tiempo en hacerse eco de la noticia. Del mismo modo, reconocidas personalidades de la cultura y la política así como diversos representantes del universo balompédico no dudaron en mostrar su solidaridad con los allegados de Fran Carles, la afición y la directiva del Linares Deportivo:

https://twitter.com/MiRondo/status/751810200928149504

La maldición de Linares

Fran Carles era hijo de Ignacio Pardo Venteo, también apodado «Carles», un mito para la grada de Linarejos. Carles (padre) encarnaba en su figura los valores de un fútbol de otra época, ese mismo que la televisión, los contratos millonarios y un periodismo decadente se encargaron de diluir para siempre.

Mientras que Fran Carles era un futbolista de perfil técnico y habilidoso, su padre fue el arquetípico pelotero de garra y carisma, curtido en canchas de tierra, con melena rizada al viento y poblado bigote. En cualquier caso, el padre y el hijo acabaron compartiendo un trágico e inmerecido final.

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Carles padre junto a Fran Carles en el césped de Linarejos. Foto via @retrolinarejos

La maldición que afecta al fútbol linarense comenzó en 1990, cuando tras varias temporadas en Segunda División, el histórico Linares C.F. desaparecía a causa de sus deudas. Con la escuadra renombrada como Club Deportivo Linares y tras años de aparente estabilidad, en junio de 2008  a Carles (padre) le fue diagnosticado un tumor que acabó con su vida el 27 de agosto de ese año, dos días antes de la fecha en la que se conmemora la muerte de Manolete. Carles (padre) tenía entonces 49 años. Dejaba a una viuda y dos hijos. Linares le despidió como el ídolo que fue durante la década de los 80, la mejor época en la historia del equipo.

Tan solo un año después, tras acabar en mitad de la tabla en el grupo IV de la Segunda División B, el C.D. Linares corría una suerte idéntica que su predecesor: la desaparición.  El equipo volvió a refundarse, una segunda vez, en categorías provinciales de campos de tierra.

El verano que La Roja obtuvo su tercera Eurocopa, el carismático Manolo Preciado nos dejó a la edad de 54, consecuencia de un infarto fulminante. Unas horas antes el Villarrreal había anunciado su fichaje como entrenador. La grada de Linarejos recordaba a Preciado como «el mejor lateral izquierdo azulillo de la historia».

Un año más tarde, en 2013, el ex-internacional con España Mariano Pulido falleció a los 56 años, víctima de un Parkinson. Pulido colgó sus botas defendiendo los colores del Linares, y había desempeñado el cargo de secretario técnico del club azulillo durante varias temporadas.  Más recientemente, en febrero de 2016, el vasco de nacimiento y cántabro de adopción Nando Yosu murió a la edad de 76. La leyenda del fútbol santanderino había sido entrenador del Linares entre 1982 y 1984.

Los nombres de Carles -padre e hijo- Preciado, Pulido, Nando Yosu, unidos a los de otros ilustres como Rafa Benítez, Juande Ramos, Catanha, Bordi o Diamé serán siempre recordados en las gradas del vetusto Estadio Municipal de Linarejos. En una ciudad con más de un 40 % de desempleo y herida de muerte tras el cierre de las minas y de Santana Motor, el fútbol sigue siendo su principal seña de identidad junto a las tapas y las tarantas.

El destino ha vuelto a burlarse de la afición azulilla, que lejos de huir, ha acudido en masa a la sede social en la primera semana de la campaña de abonados.  Seguramente, la cifra de 5000 aficionados que suelen congregarse cada dos semanas en Linarejos (cantidad mayor que la asistencia media de algunos equipos de Segunda y Primera) sea superada esta temporada. Porque es bien sabido que la adversidad, y sobre todo la esperanza, unen más que ninguna otra causa.

No se me ocurre una mejor manera de cerrar este artículo que con una cita del protagonista, Fran Carles, que todavía podéis leer en su cuenta de Twitter: «La esperanza es algo bueno, quizá lo mejor de todo, y las cosas buenas no mueren.»

Te haremos caso, capitán. Gracias por tanto y hasta siempre.

Miguel G. Barea

Periodista, de Linares y azulillo, da igual en qué orden. Odio eterno al fútbol moderno.

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