Filiales en Segunda División: orgullo malacitano a principios del Siglo XXI

Hubo una época en la que en Segunda División dejó de estar frecuentado por filiales, sobre todo una vez comenzado el nuevo milenio. Pero apareció el crecimiento a nivel deportivo del Málaga CF, que se vio reflejado en todas las categorías inferiores, sobre todo el del primer filial que, acostumbrado a merodear la Tercera División, fue ascendiendo año a año hasta llegar a la división de plata, algo semejante a lo que le pasó al primer equipo años anteriores, que ascendió de Segunda B a Primera División en tan sólo dos temporadas.

En el año 2002, mientras el primer equipo disfrutaba de sus primeros años de vuelta a Primera División bailando al son de los Darío Silva, Musampa, Dely Valdés y Contreras, el Málaga B hizo una campaña histórica en Tercera División quedando en segundo lugar y dando lugar a poder ascender posteriormente en las eliminatorias tras el descenso administrativo del Granada. Así pues, bajo el mandato de Antonio Tapia, los malacitanos se estrenaron por primera vez en su historia en el Grupo IV de Segunda División B, un paso fugaz debido a la gran calidad que atesoraba dicha plantilla. A pesar de ser el novato de la categoría, pronto empezaron a demostrar que este equipo debía de luchar por cotas más altas. Con Calatayud en la portería, Alexis en el centro de la defensa, Nacho y Juan Rodríguez en el eje del medio centro, y los goles de Geijo y Paco Esteban, el filial pronto cogió ‘carrerilla’ y tras acabar la temporada con seis victorias consecutivas, el equipo finalizó segundo en liga para poder optar a la liguilla de ascenso.

Con una formación de 4-2-3-1, Antonio Tapia construyó un equipo firme en ataque y fuerte en defensa, siendo clave para ofrontar una fase de grupos que no empezó nada bien. Tuvo que pelear con el Real Unión, el Gramanet y el Lanzarote para el ‘premio gordo’. El primer partido fue un desastre al perder 3-0 en el Stadium Gal, se sobrepuso al ganar 1-0 al Gramanet, pero volvió a perder fuera de casa con el conjunto catalán siendo complicado su objetivo de quedar primeros, pero se recompusieron y ganaron los tres últimos partidos para conseguir in extremis el meritorio ascenso a Segunda División. Con un proyecto ilusionante, el Málaga B se puso manos a la obra en verano para afrontar su primera temporada en la élite con la intención de no ser una simple ‘cenicienta’ de la liga. Mantuvo la base del equipo del ascenso, y además se incorporó en las filas malagueñas jugadores que, a la postre, iban a ser importantes como César Navas, Goitia, Diego Castro e Iván Hernández.

Antonio Tapia, en una etapa posterior dirigiendo al primer equipo del Málaga CF

La primera temporada en Segunda División empezó como se esperaba, con solo cinco puntos en 10 jornadas, la falta de experiencia y la juventud se notaba en una liga tan competida con jugadores profesionales. La primera victoria no llegó hasta en la jornada 11, que abandonó el farolillo rojo tras golear al Xerez por 5-2, gracias, en parte, a un Paco Esteban que firmó un hat-trick en menos de un cuarto de hora. A partir de ese momento, el conjunto de Tapia se quitó ‘la vergüenza’ y empezó a puntuar, además se permitieron el privilegio de ganarle a equipos como el Cádiz, Alavés y Rayo Vallecano. Todo eso permitió que el único filial de la categoría certificara su permanencia en la penúltima jornada tras empatar a dos con el Tenerife en La Rosaleda, un sueño que pocos se imaginarían al empezar el campeonato.

Ya en la temporada 2004-2005, el Málaga B quiso seguir contando su historia en una categoría de tan alto nivel a pesar de que en este caso sí hubo algunas bajas sensibles como los geniales mediocentros Juanma y Nacho al Levante (esenciales para conseguir la permanencia) o el defensa Manolo al Almería, pero la secretaría técnica del Málaga siguió trabajando para reforzar al equipo con jugadores que iban a rendir como el ex sevillista Abel o el defensa Andrés Silva, así como subieron al primer filial jugadores jóvenes con mucha proyección como Usero y Jesús Gámez. El resultado fue muy similar a la de la temporada anterior, un comienzo dubitativo con un solo punto en las primeras cuatro jornadas, pero la confianza llegó tras conseguir tres victorias seguidas.

El Málaga B disfrutó de tres años en Segunda División. Foto vía Málaga.

El Málaga B disfrutó de tres años en Segunda División. Foto vía @MálagaCF

A pesar de merodear todo el año cerca de los puestos de descenso, el conjunto malagueño seguía haciendo las cosas bien, pero la mala temporada en la que andaba el primer equipo en Primera División hizo que Antonio Tapia en la jornada 19 ascendiera al Málaga para poder lograr la permanencia (haciéndolo con creces) y que el del filial se encargaran de entrenar Enrique Ruiz (como técnico interino) y José María Bakero (el resto de la temporada). El equipo logró sobreponerse de las circunstancias y ‘salvó los muebles’ tras empatar a uno frente al Pontevedra en la penúltima jornada. Una nueva temporada de éxitos que llevó a una tercera temporada para soñar.

Allá por la campaña 2005-2006, los andaluces sí notaron la ausencia de jugadores importantes que hicieron grandes cosas en temporadas pasadas. Alexis, Esteban, César Navas y Goitia subieron al primer equipo, Alex Geijo se fue al Xerez, y Alberto Aguilar al Getafe. La manada de jugadores jóvenes que ascendiendo al primer filial y los fichajes de jugadores que debían de demostrar su calidad no fueron suficientes para que el Málaga B obtuviera una tercera permanencia. Los resultados con Juan Carlos Añón eran pobres (17 puntos en 19 jornadas), así pues el Málaga confió en el ‘Lobo’ Carrasco para poder sumar victorias pero fue insuficiente a pesar de la mejoría de resultados (consiguieron ganar al Valladolid y Almería). Y con 36 puntos a 15 puntos de la salvación, el Málaga B dijo adiós a un sueño que duró tres años.

Bajo la denominación de Atlético Malagueño, el filial ha vuelto esta temporada a Segunda División B intentando encontrar la vía por el cuál triunfó durante los primeros años del Siglo XXI siendo el mejor y el único filial de la categoría de plata. Atrás queda al recuerdo jugadores que empezaron a demostrar su fútbol como Geijo, Contreras, Alexis Ruano o Diego Castro.

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