Filiales en Segunda División: Mallorca B, un paso fugaz que dejó huella

El Mallorca B debutó en Segunda División. Foto: Mallorca.

Hoy en día, el Real Mallorca está buscando el sitio que hace poco perdió. Vuelve un año después a Segunda División para intentar retornar su andadura en LaLiga, lugar donde ha estado durante 27 temporadas. Pero hubo un tiempo en el que al club balear las cosas le salían totalmente diferente. A finales del Siglo XX y principios del Siglo XXI, los bermellones firmaron las mejores temporadas de su historia. Desde su ascenso en Primera División en 1997, el Mallorca creció de manera estrepitosa en todos sus ámbitos, incluso en su filial, que llegó a gozar del fútbol de Segunda División en la temporada 1998-99, es decir, dos temporadas después desde que el equipo principal abandonara la categoría de plata.

Esta gesta comenzó en la temporada 1997-98, mientras el equipo ‘grande’ empezaba a deslumbrar en Primera División con Héctor Cúper, el filial lo hacía en el Grupo III de la Segunda División B. El Mallorca B fue comandado por el entrenador gaditano Jesús María Linares (un entrenador joven que por aquel entonces ya tenía experiencia en los banquillos como ante el Cádiz) bajo la presidencia de Guillem Reynés. Desde las primeras jornadas, el filial buscó con ahínco los primeros cuatro puestos que le aseguraban jugar la liguilla de ascenso, y así fue porque en sólo tres jornadas de 38 posibles estuvieron fuera de los puestos de promoción. Finalmente acabaron en tercer lugar con 71 puntos, bastante lejos de sus perseguidores. Un éxito que llegó a ser rotundo en la liguilla de play-offs. Por aquel entonces, se instalaba la norma de cuatro liguillas finales donde el campeón ascendía a Segunda División. A los baleares le tocaron el Bilbao Athletic, Cacereño y Granada y la liguilla tuvo un claro dominador de principio a fin, ya que los de Linares ganaron todos los partidos menos el último, que ya no servía para mucho. De esta forma, el Mallorca B, con 12 puntos, ascendía a Segunda División por primera vez en su historia.

Con dos millones de pesetas para afrontar su primera andadura en la élite, los bermellones decidieron seguir con la misma base del equipo que lo ascendió pero también con la incorporación de varios jóvenes que posteriormente iban a triunfar en la liga española como Diego Tristán (procedente del Betis B), Leo Franco (del Mérida) o Álvaro Novo (del RCD Carabanchel). Estas incorporaciones se unían a los ya presentes Albert Luque, Martí o Sastre. Es decir, el Mallorca se aseguraba un buen futuro en el club (así fue) sin contar el ‘plantillón’ que tenía en su primer equipo que le sirvió para que aquel año ganara un título por primera vez en su historia, el de la Supercopa de España.

Luque en el Lluis Sitgar.

Luque en el Lluis Sitgar.

El inicio de aquella temporada histórica no pudo ser mejor con cuatro victorias en cinco encuentros. El Barcelona B, Albacete, Eibar y Sporting sufrieron contra una manada de jugadores jóvenes que venían pisando fuerte y que cada vez se le hacía más pequeña la Segunda División, precisamente, en esos cuatro partidos, los delanteros Luque y Diego Tristán firmaron siete goles entre los dos, es decir, sólo esta dupla anotaron más goles que 18 equipos de la categoría en aquel momento. Un espectacular comienzo que le siguió una racha nefasta de dos puntos de 27 posibles en el que le costó el puesto a Linares a pesar del gran trabajo realizado, pero la inexperiencia en esta categoría pesa mucho, y el club confió en Fernando Pons para revertir la situación, y parecía que podría cambiar la situación con sólo una derrota en siete partidos. Ir al Lluis Sitjar era sinónimo de diversión para ver al filial y ser testigos de una hornada de jugadores que acabarían triunfando en Primera División.

Pero ‘el efecto Pons’ no sirvió para mucho, el equipo fue de menos a más a pesar de tener una buena plantilla, y aunque siempre le caracterizó ser un equipo guerrero difícil de ganar, los mallorquines descendieron en la última jornada (única vez en puesto de descenso) tras perder 1-3 ante el Hércules. El equipo descendió con 46 puntos y 52 goles siendo el noveno máximo goleador de aquella temporada siendo gracias, en parte a la dupla de Albert Luque y Diego Tristán, que entre los dos hicieron 30 goles, cifra más que válida para que subieran al primer equipo y se instalaran como ‘estrellas’ del Mallorca. Una vez asumido el descenso, muchos jugadores se fueron del filial para ascender al primer equipo o para quedarse en Segunda División con equipos con mejores aspiraciones. El Mallorca B intentó retornar a la categoría de plata con poco éxito en las temporadas siguientes, y hoy en día se encuentra en la Tercera División balear.

¿Qué fue de aquellos jugadores que brillaron en el Mallorca B?

El filial usó unos 30 jugadores en aquella temporada, pero algunos fueron más destacables en el equipo que otros. Cuando el equipo descendió, gran parte de aquella plantilla se fueron del filial para buscar otras metas.

Albert Luque: Tras no encontrar hueco en el primer equipo, el catalán se fue cedido al Málaga para que retornara al año siguiente al conjunto balear con experiencia en Primera y sumar 23 goles en dos temporadas. Fichó por aquel ‘SuperDepor’ de Irureta y fue internacional con España para jugar en el Mundial de 2002 y 2006. Jugó en Inglaterra con el Newcastle y en Holanda con el Ajax para retornar con el Málaga.

Diego Tristán: La trayectoria del sevillano es parecido a la de Luque. Cuando el filial descendió sí se quedó en el primer equipo para triunfar y marcar 18 goles en su primera temporada en Primera División. Ésto le llevó a ser uno de los delanteros más prometedores del panorama nacional y el Deportivo de La Coruña le fichó para que, entre otras cosas, ganara dos Supercopas de España y una Copa del Rey. Fue pichichi en la temporada 2001-02 y marcó 77 goles en liga en seis temporadas. Después retornó al Mallorca, después se fue a Italia e Inglaterra para acabar su carrera en el Cádiz. Fue internacional con España en 15 ocasiones.

Leo Franco: El portero argentino también encontró su sitio en el fútbol español. Sus grandes actuaciones con el filial hizo que fuera fijo con el primer equipo en las siguientes cinco temporadas compitiendo con grandes porteros como ‘Mono’ Burgos o Moyá. Sus grandes actuaciones hizo que el Atlético de Madrid se fijara en él siendo portero titular en las cinco campañas dónde estuvo. Finalmente, el Real Zaragoza fue el otro equipo de Primera División que le contratara por sus servicios. El Huesca fue el último equipo que hizo que jugara para que acabara como entrenador. Fue internacional con Argentina durante 15 encuentros.

Martí: El mediocentro defensivo también se hizo con un gran hueco en Primera División. Tras no contar mucho con el primer equipo, se fue a Tenerife para que ascendiera con Benítez. Sus buenas actuaciones en Primera División hizo que Monchi se fijara en él para ser el timón de uno de los mejores Sevilla de la historia dónde ganó dos Copas de la UEFA, dos Copa del Rey, una Supercopa de España y una Supercopa de Europa. Después retornó al Mallorca durante seis temporadas tras un breve paso en la Real Sociedad.

Álvaro Novo: Como Leo Franco, la carrera de Novo va ligada al Mallorca y al Atlético de Madrid (influyó mucho Gregorio Manzano). El cordobés empezó a ganarse la confianza del entrenador poco a poco para que al final fuera indiscutible en el primer equipo y ganara la Copa del Rey. Esas actuaciones hizo que el Atlético de Madrid lo fichara, pero no acabó siendo el mismo que en la isla. La Real Sociedad fue el único equipo por el que jugó en Primera División.

Vabuena (Zaragoza, Albacete), Sastre (Sporting de Gijón), Perera (Celta), Buades (Albacete) y Dino (Salamanca) también hicieron sus pinitos en Primera División.

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