Filiales en Segunda División: Bilbao Athletic, siete años seguidos en la élite (1989-1996)

Bilbao Athletic en la temporada 1994/95

Si bien es por todos sabido que el Athletic Club es uno de los pocos equipos que no ha estado nunca en Segunda División su mérito lo tiene gracias a la gran cantera que tiene. Lezama es una de las ciudades deportivas más importantes de Europa, ahí se han forjado grandes jugadores teniendo en su poder una espectacular escuela para un club con una filosofía única en el mundo, ya que el 100% de los futbolistas que militan en este equipo tienen que ser vascos o descendientes de esta Comunidad Autónoma.

El club bilbaíno le debe su historia a la cantera, casi todos los jugadores son procedentes de los escalafones inferiores y el paso previo a jugar con el primer equipo es el Bilbao Athletic, el primer filial del Athletic Club, que también tiene mucha historia, pues es uno de los filiales que más veces ha estado en Segunda División, en concreto ha pasado por la categoría de plata en 14 temporadas, siendo su primera en 1969 y la última, de momento, en 2016. Por este filial ha pasado grandes jugadores del fútbol como Julio Salinas, Zubizarreta, Karanka, Julen Guerrero, Yeste, Llorente o Andoni Goikoetxea, nombres históricos difícil de olvidar en el fútbol nacional, y es que la cantera del Athletic Club puede presumir de ser una de las más potentes del continente europeo.

A lo largo de sus más de 50 años de historia, el filial ha estado siempre entre la Segunda División y la Segunda División B, siendo en las décadas de los 80 y 90 su mejor época y la de más duración en la categoría de bronce del fútbol español. Entre las temporadas 1983 y 1996 los vascos tan sólo estuvieron un año ausente en Segunda División siendo un club muy asentado en esta división. Después de estar cinco años consecutivos en Segunda División, los vascos descendieron en 1988 para volver a retornar un año después. A lo largo de ese lustro, los bilbaínos realizaron grandes gestas como quedar subcampeón de la categoría con Iríbar como entrenador, y sacar adelante una gran camada de jugadores como Salinas, Alkorta, Urrutia o Ander Garitano, futbolista que posteriormente triunfarían en el fútbol nacional.

Pero fue a partir de aquel ascenso de 1989 con Iñaki Sáez como entrenador cuando el filial rojiblanco empezó una andadura larga llena de alegrías en la segunda categoría más importante de la liga española. Tan sólo un año duró en el ‘infierno’ de la Segunda B arransado en su grupo y demostrando que la cantera del Athletic Club estaba mejor que nunca. Sólo 5 derrotas en 38 partidos demostraron que los de Iñaki Sáez debieron de seguir en una categoría superior. Con 59 puntos (por aquel entonces las victorias valían dos puntos) y 8 puntos por encima del segundo, los bilbaínos, a base de los goles de Uribarrena (20 goles, su mejor temporada) y de Moska (17 goles, gran parte de su carrera la jugó en 2ºB) fueron los más anotadores de la liga. Urrutia (ahora es el presidente del club), Aguirretxu (gran parte de su carrera la jugó en el Celta) y Eskurza (jugó en el Barcelona, Valencia, Mallorca y Oviedo) hicieron el resto.

En su temporada del retorno, los jóvenes no pudieron hacerlo mejor. Tan sólo una derrota en las primeras 17 jornadas les auparon en los primeros puestos de la clasificación luchando con equipos potentes como el Betis (ganaron 2-3 en el Villamarín), Espanyol (ganaron 1-0 en la penúltima jornada con los pericos jugándose el ascenso) o Deportivo de La Coruña (1-0 en casa y 0-0 en Riazor). Una irregular final del curso les impidió ganar la liga y acabaron en tercera posición, siendo su segunda mejor temporada de su historia. Los ‘leones’ causaron sensación con la incorporación de un Javi Gracia con 19 años (mediocentro, dos goles), el tudelano Merino o con Asier Garitano mandando en el mediocampo. Una temporada de ensueño que hizo que piezas importantes como Urrutia y Moska subieran al primer equipo dejando vía libre a los jugadores que venían de abajo.

En el curso siguiente, la temporada no fue tan espectacular, pero consiguieron ‘salvar los muebles’ de manera cómoda acabando en el puesto 13º, una temporada algo irregular marcado por las urgencias del primer equipo. Aquel año, el Athletic Club con Clemente en el banquillo, no hizo una temporada tan magnífica como todos esperaban, así que en la jornada 26, el Bilbao Athletic sufrió la baja de Iñaki Sáez, que subió al primer equipo. Su posición lo sustituyó el mítico Uriarte, que salvó al equipo sin problemas.

En la temporada 1991-92, las riendas en el banquillo las tomó Blas Ziarreta, que venía de hacer buenas temporadas en el Sestao. En esta tercera temporada consecutiva hubo una nueva gran camada de jugadores que iban pisando bastante fuerte en la élite del fútbol español, el club quiso regenerar el filial cambiando de ciclo y haciendo bastantes altas y bajas. Debutaron en el Bilbao Athletic una generación que el club iba a satisfacerse posteriormente. Julen Guerrero, Lekumberri, Juan Valencia y Carlos García fueron las grandes perlas en 1991. Lekumberri fue de las grandes sorpresas de aquella temporada en Segunda División, un hombre que posteriomente sería uno de los grandes artífices del Compostela en Primera División. Tras las bajas en la portería de Kike e Iñaki, el nuevo dueño de la portería del filial pasó a Valencia, que con 20 años comenzó su larga trayectoria con los vascos. Carlos García vino del Sestao de la mano de Ziarreta proclamándose como una de los más prometedores centrales del fútbol norteño (estuvo en el Athletic Club hasta el año 2002), y Julen Guerrero, que debutó con el filial con tan sólo 17 años, subió inmediatamente al primer equipo tras anotar 6 goles en 12 partidos siendo la auténtica sensación del fútbol europeo en los primeros años de la década de los 90. El equipo también finalizó en el puesto 13 después de hacer una gran recta final.

En la temporada 1992-93, le tocó sufrir más de la cuenta acabando en el puesto 15º a tan sólo un punto del descenso, la victoria en la última jornada frente al Barça B les dejó aliviados con Ziarreta un año más como míster. Después de que subieran al primer equipo aquella generación, el filial siguió renovándose, y en aquel año la incorporación más destacada fue la del central Aitor Karanka, y tan sólo una temporada le valió al vitoriano para demostrar lo que podría valer en la defensa, el año siguiente ya estaba alternando el filial con el primer equipo siendo incluso titular en un equipo dónde estaban Larrainzar y Larrazabal.

Temporada tras temporada, al filial le costaba aún más mantener la categoría en una Segunda División cada vez más competitiva, pero los ‘leones’ siguieron dando de qué hablar en la temporada 1993-94 con Koldo Aguirre como míster, un mítico entrenador que ya sabía lo que era entrenar al primer equipo entre 1976 y 1979. Los vascos no empezaron muy bien el curso encajando derrotas muy abultadas, pero en mitad de temporada, con una sola derrota en 12 encuentros, despegaron de forma estupenda consiguiendo un colchón importante de puntos que les sirvió para mantener la categoría ocupando el puesto 14 de la clasificación. Los goles de Suances y el ascenso al filial de Edu Alonso y Oskar Vales les bastó para seguir dando pelea.

año-1994

En su sexta temporada consecutiva, el Bilbao Athletic contó con Amorrortu para dirigir el banquillo, pero la mala temporada del primer equipo hizo que el entrenador se encargara de los ‘grandes’ para que Manu Sarabia le relegara al final de la temporada. Volvieron a sufrir… pero se salvaron ocupando el puesto 16 de la tabla. Bolo, que posteriormente iba a ser jugador asiduo en Primera División (sobretodo con el Rayo Vallecano) fue la estrella de un equipo que seguía siendo la principal fuente de jugadores de la primera plantilla del club. En aquella temporada se recuerda grandes victorias como ante el Rayo Vallecano o Mallorca (con hat-trick de Heugun).

Y ya en la temporada 1995-96 el filial rojiblanco ya no pudo aguantar más y no logró salvarse acabando en el puesto 18 a cuatro puntos de la salvación. Manu Sarabia fue el encargado de dirigir la última temporada de un ciclo espectacular del filial vasco en Segunda División. Las siete derrotas en los siete primeros partidos fueron un lastre que intentaron remontar en la segunda vuelta pero no pudieron evitar el descenso. Sin embargo siguieron la estela de aportar jugadores que después iban a ser habituales en Primera y Segunda División como Cesar Caneda, Iban Espadas y Katxorro. Siete años que fueron la época más gloriosa de un filial que sigue exportando al mundo del fútbol jugadores del más altísimo nivel, una manera de vivir que tienen en Bilbao que hacen que en el norte haya muchos jugadores buenos con el sello que sólo el Athletic Club sabe poner,

Si se reunieran los jugadores del Bilbao Athletic de aquellos siete años para formar un once inicial sería: Valencia (estuvo siete temporadas en el primer equipo del Athletic Club y después se fue a Sevilla y Sporting. Su última participación en Primera fue con el Racing de Santander en 2006); Larrazabal (14 temporadas en el Athletic Club sumando 391 partidos en Primera División), Karanka (estuvo en dos etapas en el Athletic Club, 1993-97 / 2002-06 jugando en el Real Madrid dónde ganó tres Champions League y una liga), Merino (nunca fue titular en el primer equipo, pero sí en el Racing de Santander, dónde estuvo en Primera durante seis temporadas (1993-1999), Josema (tampoco tuvo suerte en el Athletic Club, pero sí en equipos de Primera como el Salamanca, Celta y Osasuna); Javi Gracia (nunca debutó con el Athletic Club en Primera División, se consagró en Lleida y triunfó en Primera con el Valladolid, Real Sociedad y Villarreal), Urrutia (toda su carrera en el equipo, desde 1987 hasta 2003, y ahora es el presidente de la entidad), Julen Guerrero (todo un icono de los años 90, debutó en Primera en 1992 y colgó las botas en 2006 con el Athletic, también era muy asiduo con la selección española), Lekumberi (no debutó con los rojiblancos en Primera, todo un mito en el Compostela, también jugó con Osasuna), Edu Alonso (estuvo dos años con el primer equipo pero nunca tuvo sitio, estuvo en el Salamanca, Las Palmas y Alavés); Bolo (hixzo cuatro goles con el primer equipo en cuatro temporadas, triunfó en el Rayo Vallecano).

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