El Real Oviedo, club pionero en desgracias y en la búsqueda de soluciones

En los últimos años, el fútbol español ha visto pasar a numerosos equipos desde las posiciones más acomodadas de la élite hasta el olvido de la Segunda división o incluso la Segunda B. En la retina de los aficionados al fútbol con cierta edad, aún quedan las gestas de clubes que, con grandes plantillas, le ponían las cosas difíciles a los grandes y que, hoy día, están alejados del foco mediático en el que se movieron habitualmente muchas temporadas, como consecuencia de la resaca de aquellos maravillosos años en lo deportivo, que ocultaban una oscura “cara b” en lo económico.

En un momento actual en el que gran parte de los equipos españoles arrastran un convenio de acreedores en el que los pagos pendientes con Hacienda amenazan con expedirles su certificado de defunción, no queda de más recordar a uno de los primeros equipos de cierto prestigio nacional en sufrir las consecuencias de esta bajada brusca del cielo al infierno sin pasar por el purgatorio. Un descenso meteórico que a punto estuvo de poner punto y final a la historia de una entidad que disputó 38 temporadas en Primera división llegando, incluso, a participar en la Copa de la UEFA. Hablamos del Real Oviedo.

Un club que pagó mas caro que ninguno de los equipos que han pasado por la élite en los últimos tiempos aquellas temporadas locas de despilfarro económico y que pudo sobrevivir a ello. Los azules no solo dieron con sus huesos en Segunda, sino que bajaron cuesta abajo y sin frenos hacía la Tercera división del fútbol español en la que militaron cuatro temporadas en dos etapas distintas. Mientras que durante muchos años sus aficionados se preguntaban: ¿Por qué solo nosotros?

Muchos han sido los equipos desde entonces con problemas de impago a sus jugadores, algunos de ellos, incluso, pese a no cumplir el plazo que da la LFP para realizar los pagos, se libraron del descenso administrativo, ya que durante varios años los clubes inmersos en un proceso concursal no podían bajar de categoría, pues se estimaba que el competir en una división inferior les complicaría aún más saldar sus deudas.

Pero el devenir del Real Oviedo fue diferente. El club azul cayó estrepitosamente a la Tercera división tras un descenso administrativo -el único club entre los 30 mejores de la clasificación histórica de Primera que llegó a caer tan bajo- debido a que la Ley Concursal vigente en el momento en el que firmó la Suspensión de Pagos -mayo de 2003- no impedía descenso en los despachos de los clubes deudores, algo que si recogía la nueva Ley Concursal aprobada meses después y vigente hasta 2011, año en el cual, ante el aluvión de clubes con impagos, se estableció que el concurso de acreedores no imposibilitaría un descenso administrativo. Como forma de premiar a los que sí cumplían con sus jugadores. Solo a partir de entonces se acabó con la indulgencia que no tuvo el equipo carbayón en 2003 por parte de la LFP y la RFEF, tanto es así que no solo bajó a Tercera sino que tuvo que arrancar la competición con 6 puntos menos.

 

Foto vía oviedin.com

Se suele decir que “no hay mal que por bien no venga”, algo que no siempre es cierto, aunque en el caso del Oviedo lo fue. El hecho de firmar la suspensión de pagos antes de la entrada en vigor de la nueva Ley, unido al afán del por entonces presidente, Manuel Lafuente, por cerrar los acuerdos para evitar la desaparición, permitió al conjunto carbayón conseguir uno de los convenios de acreedores más ventajosos de la historia del fútbol español, con una quita superior al 60% del total de su deuda, siendo un 100% respecto a los acreedores privados, que la firmaron, únicamente, a cambio de un porcentaje de los futuros traspasos que realizase la entidad.

Hoy día, por la coyuntura actual, parece difícil que la Agencia Tributaria sea tan flexible con el fútbol español. De aquella la situación era distinta y el Real Oviedo consiguió cerrar un calendario de pagos durante 10 años para abonar su deuda con Hacienda y la Seguridad Social. Un calendario que se ha renovado hace algo más de un mes y que, si bien ha reducido el margen de maniobra del conjunto azul durante todos estos años con momentos realmente tensos, no ha impedido al equipo de la capital del Principado sobrevivir a la brutal crisis económica ni a todos estos años de penurias por categorías que le son impropias históricamente.

Año 2012, de nuevo a caminar sobre el alambre

Situación distinta, pero a la vez parecida, se vivió en 2012, cuando el conjunto azul -ya en Segunda B- arrastraba varios incumplimientos con los pagos del convenio y, para más inri, el balance patrimonial de la entidad le hacía entrar en causa de disolución fruto de una enésima gestión irresponsable, en este caso del consejo de administración presidido por Alberto González (actualmente en busca y captura por la Interpol por cometer fraude fiscal y abandonar el país). En ese momento el club carbayón volvió a demostrar que no solo era pionero en la desgracia, sino también en la búsqueda de soluciones.

El consejo de administración encabezado por el exdirector adjunto de la LFP, Tony Fidalgo, convocó una ampliación de capital que tenía como fin recaudar, como mínimo, 2 millones de euros para evitar la liquidación a corto plazo, aunque los dirigentes cifraban en 4 millones la inyección de capital necesaria para garantizar la supervivencia del club a medio plazo.

Al igual que sucediera en 2003 con el descenso a los barrizales de la Tercera División, la afición azul se movilizó en las calles, pero esta vez surgía un nuevo escenario que explotar, las redes sociales. Bajo el hashtag #SOSRealOviedo se trasladó la necesidad de ayuda a España primero y al mundo entero después, gracias a la internacionalización de la causa por parte del periodista británico Sid Lowe (reconocido oviedista). Aficionados al fútbol de más de 50 países participaron en esta especie de ‘crowdfunding’ en forma de ampliación de capital con acciones a 10,75 euros que tenía por objeto salvar a una entidad histórica.

Al final solo con el esfuerzo de los oviedistas de toda la vida y los nuevos oviedistas ganados para la causa (en total más de 20.000 accionistas), el Real Oviedo consiguió la recaudación de los primeros 2 millones de euros necesarios para no sellar su defunción inmediata. Esta reacción de amor a unos colores llamó la atención del multimillonario Carlos Slim que a través del Grupo Carso, liderado por su yerno Arturo Elías, puso los otros 2 millones que hacían falta para garantizar el futuro de la entidad.

lne.es

 

Foto vía LNE.es

Era la primera vez en España que un club lograba salvarse de la desaparición a través de Internet. Igual que, casi una década antes, el Real Oviedo había sido el primer club en pasar en dos años (2001-2003) de Primera a Tercera división y poder vivir para contarlo.

Decía Nietzsche que lo que no mata te hace más fuerte, y esto es precisamente lo que parece haber pasado en el Real Oviedo, que lejos de haberse hundido durante estos años parece que ahora, de la mano del Grupo Carso, puede salir del negro túnel en el que un día entró, mientras que de frente, al otro lado de la calzada, se empieza a encontrar a otros clubes de similar enjundia que parecen seguir el mismo camino al que se vio abocado el conjunto azul hace ya más de una década. Aunque en peor momento para entrar en la oscuridad.

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