El gol de Coro

El gol de Coro

Foto vía fuerzaperica.com

Todos los pericos recordamos 2006. Todos los pericos recordamos a Coro. Ese  año fue único, histórico, épico e irrepetible. El Espanyol contaba con un equipo verdaderamente bueno: el proyecto estaba encabezado por nombres como Raúl Tamudo, Luis García o Iván de la Peña. Esa temporada, bajo las ordenes de Miguel Ángel Lotina, el equipo conquistaría su cuarta Copa del Rey. Victoria a lo grande, venciendo ante 20.000 pericos en las gradas del Bernabéu y por cuatro goles a uno frente al Real Zaragoza. 2006 comenzó fuerte, e iba a serlo mucho más: la fiesta no había hecho más que empezar. Esa misma temporada el equipo puso en riesgo el futuro del club. Besamos el infierno. Pero no.

El 13 de mayo de  2006 el viejo estadio de Montjuic se preparaba para acoger otra gran cita: el Espanyol recibía a la Real Sociedad, en su segunda final de la temporada, y esta vez era a vida o muerte.  El Espanyol afrontaba la jornada 38 de Liga fuera de puestos de descenso, donde no había estado en toda la temporada. El descenso lo marcaba el Alavés; los de Vitoria tenían dos puntos menos y dependían de una derrota o un empate perico para alcanzar su milagro. Cuarenta y cuatro mil personas recibieron al equipo en las gradas de Montjuic: la Real Sociedad no se jugaba nada y el Espanyol arrancó fuerte. Un larguero de Dani Jarque en la primera mitad y dos palos en la segunda parte negaban el gol al equipo blanquiazul. Parecía que ese no era el día, todo estaba gafado. Para mas inri, en el minuto 78 de partido sonó aquella sintonía: “Gol de Bodipo en Mendizorroza, gol del Alavés”. Aunque pareciera increíble, a 12 minutos para el final del partido y de la Liga, el Espanyol se veía en puestos de descenso por primera vez en todo el año. Las lágrimas empezaban a brotar hasta en los propios jugadores, que empujaban con el alma y corrían con más corazón que cabeza. Parecía un descenso consumado, un castigo desmesurado que estaban condenados a cumplir. Pero no.

El árbitro del partido añadió tres minutos, pero es cierto que con uno bastó. Con tres delanteros en el campo, con goleadores como Tamudo, Luis García o el uruguayo Pandiani, el gol no llegaba. Pero hubo un hombre, un joven nacido en Banyolas y formado en el club para ser grande, un perico nacido para hacer historia. Con 23 años en aquel momento, Ferrán Corominas, “Coro”, era el elegido. El eterno capitán Dani Jarque colgaba un balón en el minuto 91 buscando a los hombre de arriba, Walter Pandiani peinaba el balón prolongando la jugada y buscando lo imposible. En ese momento el tiempo se paralizó: Coro aparecía en carrera de la nada, el hombre de la épica entraba en la historia centenaria del club con un zurdazo mágico. Su posterior carrera, su posterior celebración, las lágrimas de toda una plantilla y las lágrima de una ciudad ya son historia.

Gracias, Coro.

Santiago Oliván

Técnico superior en Producción Audiovisual. Estudiante de Periodismo. Amante de este juego llamado fútbol.

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