El campeón sin Copa

Foto vía arabataldea.wordpress.com

Han pasado muchos años, casi diecisiete concretamente, desde aquel 16 de mayo de 2001. Cerca de tres lustros para que un servidor, que por aquel entonces no era más que un crío de diez años, se arme de valor para visionar por segunda vez el partido que más lágrimas le ha ocasionado y teclee sobre lo acontecido aquel día. Se ha escrito mucho acerca de la final que el Alavés “perdió” frente al Liverpool FC en el Westfalenstadion de Dortmund. “Yo iba con el Alavés a muerte ese día”, confiesa la mayor parte de gente que he conocido desde entonces. “Fue una pena”, suelen finalizar, y sí, lo fue, pero para mí, como bien dijo Javi Moreno, “esa UEFA la ganamos, sólo me falta la Copa en casa, pero esa final la ganamos”.

Centrándonos en el comienzo de aquella maravillosa andadura por el viejo continente, hay que decir que el Alavés era, sobre todo, un equipo sólido; extremadamente generoso en el esfuerzo y con pegada arriba, con Javi Moreno por encima del resto. Tan sólo dos años después de ascender a Primera División, el bravo equipo albiazul se plantó en la Copa de la UEFA con toda la ilusión del mundo. Recuerdo que los primeros encuentros no pude disfrutarlos al completo ya que el abajo firmante volvía a casa de la sesión vespertina del colegio. No obstante, reconozco que asomarse a todos los bares ubicados a lo largo del camino para ver cómo la ETB 1 mostraba las primeras gestas europeas del Glorioso también tenía su encanto. Mi asombro, e ilusión, iban en aumento conforme el apodado ‘Pink Team’ iba superando las primeras rondas. El Gaziantepsor turco, el Lillestrom y el Roseborg (qué bueno era Vucko), ambos noruegos , fueron los primeros en caer a manos de los babazorros.

Una ronda más tarde, ya en octavos de final, le tocaría el turno al todopoderoso Inter de Milán, que, en aquel tiempo, contaba con Vieri, Di Biaggio y Recoba (el jugador mejor pagado del mundo entonces) en su plantilla. El partido de ida, en Mendizorrotza, acabó con resultado de 3-3. La pegada del Internazionale se antojaba demasiado para los de Mané. Sin embargo, el equipo gasteiztarra se exhibió en el partido de vuelta en el Giussepe Meazza. Aquella tarde cayó una scooter por la curva de los Boys San Milano 1969 (los ultras interistas), pero también se produjo una perfecta tormenta albiazul sobre el césped de la capital lombarda. De nada sirvió que el árbitro anulase un gol legal a Javi Moreno (Javinho) por una falta inexistente  Nuestro Cruyff (Jordi, por supuesto), en primer lugar, y Tomic (desde los Balcanes, como gritaría el siempre añorado Andrés Montes), en segundo, pusieron el templo interista patas arriba y clasificaron al Alavés para cuartos de final.

n_athletic_de_bilbao_varios_fotos_de_todo_lo_no_relacionado_con_el_athletic-50982

Los Boys San Milano 1969 del Internazionale tiran una moto a las gradas

El Rayo Vallecano de Quevedo, Lopetegui y Bolo, entre otros, esperaba en la siguiente ronda. Los franjirrojos no pudieron con el Alavés en la ida, en Mendi, y sucumbieron por tres goles a cero. Los tantos fueron obra de Azkoitia (que posteriormente vistió la camiseta de la franja), Eggen y Vucko. La eliminatoria estaba resuelta, pero el siempre combativo Rayito se dio el gustazo de caer con honores ante su gente, en Vallecas, y se erigió como el único equipo que derrotaría al Alavés en esta competición durante los 90 minutos reglamentarios, tras vencer por dos a uno.

El cruce de semifinales, aparentemente, sí favoreció al Glorioso. Liverpool y Barça se jugarían una plaza en la final, Kaiserslautern y Alavés, la otra. Si les pido que me reciten tres nombres de la actual plantilla de este equipo aleman, tal vez no sepan decirme ninguno o no se acuerden, pero Miroslav Klose o Youri Djorkaeff son nombres que no pasan desapercibidos para casi ningún aficionado al fútbol. En aquellos días, este club del oeste de Alemania era todo un equipazo; con mucho presupuesto e intención de crecer. Aun así, el Alavés derrotó a los alemanes 5-1 el 5 de abril de 2001 en Mendizorrotza, con tres penaltis a favor y uno en contra, alguno discutible.

En la vuelta, el Alavés, con más de pie y medio en la final, hizo sangre y se impuso con autoridad por 1 a 4 (goles de Iván Alonso, Magno y doblete de Vucko). El Glorias ya estaba en la final, haciendo historia y metiendo miedo. Por el otro lado del cuadro, un solitario tanto de McAllister (una vez más, de penalti) en el partido de vuelta en Anfield otorgó el billete finalista restante al conjunto red. El Barça de los Rivaldo, Luis Enrique, Kluivert y cía se quedaba fuera.

kaiserslautern-alaves2

El Alavés ganó 1-4 en el Fritz-Walter-Stadion y accedió a la final

El 16 de mayo de 2001 lo recuerdo con bastante nitidez. Quasi cabreado con mis padres por no haberme permitido viajar a Dortmund con un amigo y su padre, como también hicieron otros miles de albiazules que invadieron la región del Ruhr tanto por aire, como por carretera y vías. Pero también ilusionado y nervioso a partes iguales. Hasta un niño podía percibir que aquello era una oportunidad única. Mané, que acertó en casi todas las decisiones que tomó como míster alavesista, se equivocó aquel día en la alineación e introdujo tres centrales en detrimento de los dos delanteros habituales.

Pagamos cara la excesiva precaución y, en el minuto 4 de partido, Babbel adelantó a los reds en una falta mal defendida por los vascos (con cinco defensas y Desio por delante, duele un poco más). Algo más de diez minutos después, un jovencísimo Steven Gerrard aprovechó una precisa asistencia de Michael Owen para batir a Herrera (que tal vez pudo hacer algo más) y colocar el segundo en el electrónico. En el 23′, Mané, sabedor del desequilibrio creado a partir de la alineación, recompuso el once con la sustitución de Iván Alonso por el central Dan Eggen. En el 27, el uruguayo recortó distancias con un gran cabezazo a centro del incombustible Contra. Un verdadero golazo que cambió la tendencia del encuentro. En la repetición del tanto parece que Alonso se mantuvo flotando en el aire durante media hora.

En los siguientes minutos, el control del partido fue de carácter albiazul. Iván Alonso pudo marcar su segundo gol y empatar el choque, pero su disparo se marchó a córner. De empatar el duelo, que ya había entrado en un intercambio de golpes loco, pasamos al penalti de Herrera sobre Michael Owen. Otra vez una perdida en el centro del campo, otra vez una mala decisión de Herrera y otra vez tanto para el Liverpool. McAllister ajustó el lanzamiento al poste izquierdo del portero alavesita, que llegó incluso a rozar el cuero. Así se llegó al descanso.

El segundo tiempo comenzó con una consigna clara por parte del cuadro vasco: mucho que ganar, nada que perder. De esta manera, en los primeros coletazos de los segundos cuarenta y cinco llegó el gol de Javi Moreno. El pichichi albiazul cabeceó a la perfección un maravilloso centro de Contra al segundo palo. El lateral rumano hizo lo que quiso con su par en esta jugada. no creo que hubiese más de dos laterales derechos mejores que él en aquellos años. Dos a tres y muchísimos minutos por delante. Dos minutos más tarde, en el minuto 4, Javi Moreno convierte su segundo tanto del partido y empata la contienda de falta directa. En palabras del ariete valenciano, todo “un churro” que se coló por debajo de la barrera inglesa y se introdujo en la red cuando él quería pegarle fuerte “de empeine”, tal vez al palo del guardameta.

Tres a tres, el partido loco parecía que iba cogiendo tinte alavesista. Ya en el ecuador del segundo tiempo, Mané decidió fortalecer la medular babazorra e introdujo al gasteiztarra Pablo en lugar del bigoleador Javi Moreno. Desconozco cuál era el estado físico de Javinho a esas alturas de choque. No se sabe si fue una decisión acertada, pero fue más que discutible y criticada por parte de la afición. Tu máxima garantía ofensiva sobre el campo y bigoleador durante el encuentro… El cambio no salió bien y seis minutos más tarde, el tan juerguista como talentoso Robbie Fowler puso el 4 a 3 en el marcador con un remate a placer desde dentro del área. Otra vez por debajo y esta vez parecía definitivo, pero no lo fue. En el 43, el árbitro omite un penalti clamoroso de Westerveld sobre Magno y decreta córner. Pablo lo vota al centro del área pequeña del guardameta holandés (que se lo traga) y Jordi Cruyff marca el cuarto gol alavesista con la testa. Extasis en el fondo de aficionados alavesistas. 4-4 en el marcador, y una prórroga larguísima por delante.

La injusta regla del gol de oro imperaba en aquellos días y todo el mundo sabe cómo finaliza esta crónica. Geli, en el minuto 117, a sólo tres de la tanda de penaltis, peina hacia atrás una falta lateral de los ingleses. El balón se acabó colando en la portería de Herrera, que no se entendió con Delfi. “En ese momento te quieres morir deportivamente, quieres que la tierra te trague”, afirmaba el catalán a Canal +.

disperazione_alaves_getty

La pena es que, aunque era un buen centro de McAllister, no había ningún futbolista inglés cerca para el remate. La pena es que, aunque nadie puede saber qué hubiese sucedido en la tanda de penas máximas, el Alavés había aguantado hasta casi el final de la prórroga con dos jugadores menos (Magno se autoexpulsó en el minuto 10 de la prórroga y Karmona vio la segunda amarilla en el 116 de encuentro). La pena es que, después de remontar hasta dos veces un partido que pintaba negro, pierdas en la prórroga con un gol en propia meta y gracias a una regla injusta. En definitiva, una pena enorme. Sin embargo, después de tanto tiempo, echo la mirada atrás en frío y, sin penas, lamentos o negación de la realidad, veo aquel final como Javi Moreno:

Yo me siento ganador de esa final. Lo único que no tengo es la copa. Pero yo me siento ganador. Ganamos 5-4, el último gol nos lo metimos nosotros

Ficha técnica:

Liverpool: Westerveld; Babbel, Henchoz (Smicer), Hyypia, Carragher; Hamann, Gerrard, McAllister, Murphy; Heskey (Fowler), Owen (Berger).
Alavés: Herrera; Contra, Téllez, Karmona, Eggen (Iván Alonso), Geli; Astudillo (Magno), Tomic, Desio, Jordi Cruyff; Javi Moreno (Pablo).

Goles:  1-0, m: 3 Babbel. 2-0, m. 17: Gerrard. 2-1, m. 27: Iván Alonso. 3-1, m 41: McAllister. 3-2, m. 48: Javi Moreno. 3-3, m. 50: Javi Moreno. 4-3, m. 73: Bowler. 4-4, m. 88: Jordi Cruyff. 5-4, m. 116: Geli, en propia puerta.

Árbitro: Gilles Veissiere. Amonestó a Astudillo, McAllister, Herrera, y roja a Magno y Karmona, por doble amarilla.

Estadio: Westfalenstadion (Dortmund). 51.000 espectadores. McAllister elegido mejor jugador del partido.

Toni Caballero

Periodista deportivo. Nacido en Vitoria-Gasteiz y natural de Miranda de Ebro. Uno más que lloró por la final de Dortmund en 2001, por el gol de Toni Moral en 2008 y por el milagro de Jaén en 2013. Siempre Glorioso.

También te podría gustar...