El banco

Siempre que veo un banco en la calle, da igual que sea el típico hecho por el ayuntamiento, con su logotipo, de piedra o de diseño, me imagino cómo sería pasar una tarde de domingo escuchando Carrusel Deportivo en él.

Y si hay tres bancos en una plaza, tengo la misma ensoñación: un domingo de fútbol por radio sentado en uno, al siguiente en otro y luego en el tercero.

Es una utopía imposible de cumplir, valga la redundancia, primero porque en España puede haber, tirando muy a lo bajo, unos 10.000 bancos, con lo que serían 10.000 domingos o 192 años más o menos, eso sin contar los días que voy a ver a mi equipo en casa y los que asisto fuera.

Y segundo, que ya no existe una Liga concentrada en aquel mítico espacio de tiempo que iba de las cinco de la tarde a las ocho de la noche, esos domingos con partidos de Primera y Segunda todos juntos y apretujados, compitiendo sus locutores por salir en antena con minuto de juego y resultado.

Ahora, el fútbol es de plástico de hipermercado, un producto carente de atracción incluso para sus más acérrimos fans.

Las jornadas de Liga se juegan viernes, sábado, domingo, lunes…a cualquier hora cualquier día.

Además, la gente es menos de salir a la calle, ya pasaron los 60, los 70 y principios de los 80.

Todo ha cambiado y no tenía porque haber sido así.

Hay países como Japón que combinan el pasado más remoto, las tradiciones más ancestrales con la modernidad más rompedora y trangresiva, no sé, ¿tanto costaba en pleno 2019 que siguiese existiendo una jornada unificada en Primera y Segunda ?

“Es que la tele”…dicen, “es queee”…

No, mira, poner partidos en setenta y cuatro franjas horarias para que se puedan retransmitir todos y haya más audiencia y más beneficio bla bla bla es una ruina, máxime con la aparición de Internet y las guerras de Share de por medio.

Y lo más triste de todo es que quienes ha provocado esto, son los mismos que promueven estos horarios infames. Ellos con su duopolio, con hablar día sí y día también sólo de dos clubs han devaluado la marca de los otros 18 de Primera, 22 de segunda y 80 de Segunda B, si eso, queda algún interés entre los que apuestan a la Quiniela o entre los que simplemente…” apuestan”, sea aquí o en las cientos de casas legales o ilegales repartidas por todo el mundo.

Son, pues, muchos contras y pocos pros; sin embargo, para mí es irrelevante, siempre que vea un banco seguiré pensando cómo habría sido un domingo sentado en él oyendo penalti en San Mamés, final en La Condomina, gol en el Helmántico y descanso en Las Gaunas.

Antonio Martínez Miguélez

Antonio Martínez Miguélez es autor de "Ultras y Hooligans, una tormenta sobre Europa" y "25 años de murcianismo". Después de 28 años siguiendo a su equipo admira a cualquier hincha de cualquier club -aunque sea rival- que hoy en día viaja al lado de su equipo. Cree que es mejor vivir de pie en una grada que morir tumbado en un sofá

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