David Vidal: “Yo ya entrenaba a ‘Mágico’ González y usted aún era un espermatozoide”

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Fotos de: Ana Ortega

David Vidal es uno de esos entrenadores que no dejan indiferente a nadie. Un hombre de fútbol. Nació en Portosín, una pequeña población situada en la costa atlántica gallega, en la provincia de A Coruña. Reconoce que de no haber sido por el deporte rey, su profesión sería marinero. Después de una etapa de catorce años como futbolista, el veterano técnico gallego pasó por los banquillos de Cádiz, Logroñés, Rayo Vallecano, Villarreal, Hércules, Compostela, Murcia, Las Palmas, Lleida, Elche, Albacete y Xerez. En todos hizo gala de una gran personalidad. A muchos de los equipos que pasaron por sus manos logró salvarlos del descenso en situaciones extremas.

Actualmente está sin equipo, pero David Vidal sigue compartiendo sus experiencias y conocimientos. El pasado fin de semana estuvo en Galicia, en la localidad de Monforte de Lemos, al sur de la provincia de Lugo. Allí dio una charla en la cervecería Los Goya el domingo por la noche. Al día siguiente, por la tarde, quedamos con él en el mismo lugar para charlar de fútbol y preguntarle acerca de su carrera y la actualidad.

 

Pregunta: ¿Qué tal la charla de ayer domingo?

Respuesta: Dicen que estuvo bien, pero yo no puedo decirlo porque era el protagonista. Ellos (los asistentes) hacían las preguntas capciosas, pensaban y pensaban para cogerme. Es difícil que me cojan, aunque cualquiera puede hacerlo, claro. Hablamos de mi profesión que es el fútbol, al que llevo enganchado toda la vida. Y hablamos bien, contamos algunas anécdotas y también transmitimos a los jóvenes valores la importancia de la formación, la educación y que no hay que pensar en ser futbolista, sino en intentar tener unos estudios, una cultura y una carrera en la vida. Lo primero es asegurar el futuro. En el mismo Monforte de Lemos no hay ningún futbolista en la alta competición. Y sin embargo hay ingenieros, médicos y arquitectos. Los jugadores no han ido a ninguna universidad y aun así no hay ninguno de aquí. Los universitarios salen médicos o arquitectos, los jugadores de fútbol hacen de su ilusión su profesión.

 

P: Usted habla como entrenador, pero primero fue futbolista. ¿Cómo era David Vidal cuando jugaba?

R: Pues imagínese, yo era de un pueblo de 200 ó 300 habitantes, nací en 1950 y en 1967 firmé por el Deportivo de La Coruña. Estuve a prueba cuarenta días y luego Arsenio Iglesias me fichó. Era un defensa central disciplinado. Intentaba que el delantero no marcase goles y cuando tenía la pelota trataba de dársela al compañero que estaba desmarcado. Eso es lo más importante del fútbol: saber a quién le tienes que dar la pelota. Si tienes a un talentoso y a un jugador de corte defensivo se la tienes que dar siempre al que tenga talento.

 

P: Ha mencionado ahora mismo a Arsenio Iglesias. Usted siempre dice que le debe mucho.

R: Claro, porque yo soy una persona muy agradecida. Él me echó una mano y un empujón. Era joven y me fichó para el Deportivo. Me cedió al Fabril  y después jugué catorce años por toda España, así que tengo que estarle agradecido. Si no habría sido marinero.

 

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P: ¿Fue Arsenio Iglesias el mejor entrenador gallego de la historia?

R: Para mí fue el mejor, desde luego, pero yo soy egoísta. Él triunfó en dos etapas. Fue un buen jugador, un buen extremo. Después triunfó como entrenador por España y en el ‘Súper Dépor’.

 

P: Le debe una Liga el fútbol.

R: Por supuesto.

 

P: ¿Cómo era él como entrenador?

R: Yo tengo 64 años y él me saca veinte. Éramos de otra época. Arsenio era un entrenador que tenía mano de hierro y guante de seda.

 

P: ¿El David Vidal jugador sería titular con el David Vidal entrenador?

R: Sí, claro. En Segunda División por supuesto, pero no daba para más. Piense usted que jugué catorce años, pero no puedo decir “hay qué ver, que no llegué a Primera”. Si no lo hice fue porque no valía.

 

P: ¿Entrenar al Deportivo es su materia pendiente?

R: Sí, pienso que podía haber entrenado al equipo del que salí. No pudo ser, qué le vamos a hacer.

 

P: ¿Tiene la esperanza de que pueda llegar ese día? ¿Estuvo cerca alguna vez de fichar por el Dépor?

R: Sí, estuve muy cerca pero es complicado. Yo soy muy poco relaciones públicas y además el equipo competía en la Liga y yo estaba en otros sitios. Siempre tuve trabajo.

 

P: Por ejemplo en Cádiz, que es donde empieza como entrenador. Un equipo especial.

R: Sí, empecé allí. Trabajé en la cantera nueve años formando, educando y proyectando muchos jugadores para Primera División.

 

El Cádiz no tiene a ningún futbolista de Cádiz. Y está en 2ºB. Yo tenía a 16 en Primera. La cantera, ahora mismo, está muerta en  Cádiz

 

P: El Cádiz ha quedado eliminado en la eliminatoria de campeones del play off de ascenso a Segunda contra el Oviedo, ¿vio el partido??

R: Sí, lo he visto. Mala suerte, nosotros queríamos ascender, pero el Cádiz tiene ahora una segunda oportunidad. Le ha tocado el Hércules en la siguiente ronda, otro exequipo mío.

 

P: Para los que no lo vivimos, ¿cómo jugaba su Cádiz en Primera División?

R: El objetivo del Cádiz era mantenerse, y lo hizo conmigo tres años. Además, llegó a semifinales de la Copa del Rey, pero lo más importante de la etapa de David Vidal en el Cádiz fue que sacamos muchos jugadores jóvenes. Eso es muy importante para los clubes. Piense usted que para meter a un chaval de 18 o 20 años como Quevedo, Arteaga o Cortijo hay que sacar a un veterano. Usted me dijo ahora mismo que el Cádiz perdió con el Oviedo en 2ºB, pero el equipo no tiene a ningún futbolista de Cádiz. Y está en 2ºB. Yo tenía a 16 en Primera. Quiere decir que yo trabajaba la cantera. Si le das oportunidades a los chicos jóvenes, estos pueden servir perfectamente para la élite. Es una lástima que el Cádiz haya dejado bajar al filial de Tercera a Regional. La cantera, ahora mismo, está muerta en Cádiz.

 

P: Habla usted de la cantera, pero también tenía a algún futbolista como el que se nos viene a todos a la cabeza cuando pensamos en el Cádiz de David Vidal, que es ‘Mágico’ González. Impresionante según dicen.

R: ¿Usted no le ha visto jugar?

 

P: No, yo nací en el 91 así que no tuve la suerte de verlo jugar. Vi muchos vídeos de él, eso sí.

R: O sea que yo ya entrenaba a ‘Mágico’ González y usted aún era un espermatozoide. Hay qué ver. Qué joven es usted (risas generales). Mire, se ríe hasta la señorita (por Ana, la fotógrafa). Pues ‘Mágico’ González estuvo con David Vidal nueve años consecutivos, pero uno fue a Valladolid cedido y allí sólo jugó un partido o dos. Él sólo era artista en Cádiz. No se cuidaba, era una persona anárquica, que venía a entrenar cuando quería. La afición se lo permitía y sus propios compañeros también. Todos excepto el entrenador, que era yo y tuve bastantes problemas.

 

P: ¿Aún tiene relación con él?

R: Cuando viene a Cádiz sí. Cada dos o tres años aparece por allí. Siempre lo voy a saludar porque nos ha dado muchos días de gloria.

 

‘Mágico’ González sin entrenarse era mejor que todos

P: ¿Usted cree que un fútbol como el actual, en el que prima tanto el físico y la profesionalidad, triunfaría ‘Mágico’ González?

R: Tengo que decirle que el físico no es tan importante ahora. Después de haber sido campeones del mundo, el 70% de los equipos en España intentan tocar. Piensan los entrenadores que tienen al Barcelona en sus manos, entonces se toca demasiado en zonas defensivas. Eso se dice que es fútbol basura. Cuando un equipo toca y maneja la pelota tiene que hacerlo en el campo contrario. ‘Mágico’ González era portentoso técnica y físicamente.

 

P: Pero usted comentaba que no acudía mucho a entrenarse.

R: Da igual. Él sin entrenarse era mejor que todos. Llegó a estar sin venir a entrenarse 28 días. Entonces lo fui a buscar a su piso, que tenía un mayordomo, para que se entrenara por la tarde. Hizo partido semanal el jueves. El sábado siguiente jugamos contra el Castellón y le marcó dos o tres goles. Eso sin haberse entrenado en 28 días, lo que quiere decir que era un portento físico y técnico.

 

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P: ¿Qué le parece el mundo de los entrenadores hoy en día? Supongo que cambiaría un montón con respecto a hace veinte o treinta años.

R: Claro, cambió todo porque cambió el fútbol. Por ejemplo, en la época de Arsenio sólo estaba Arsenio, no había preparador físico ni entrenador de porteros. Yo recuerdo que en un equipo de Segunda División íbamos dando 18 vueltas y yo decía: “míster, llevamos dadas 18 vueltas”. Me respondió: “tranquilo Vidal, una más y descansamos”. Estaba sentado arriba, leyendo el periódico en la grada. ¿Verdad que te ríes? Pues era así en Primera y en Segunda. Ahora hay preparador físico, de porteros, scouting, vídeos… Estamos muy avanzados. Por eso el fútbol español, tácticamente, es de los mejores del mundo.

 

P: Usted se autodenomina profesor de fútbol, no entrenador. ¿Tiene que ver con eso?

R: Claro, porque estamos equivocados todos. El que entrena es el preparador físico. El entrenador es profesor de técnica, táctica y estrategia. Controla cómo juega el equipo. Verá usted que la mitad de los entrenadores salen al campo con tenis. Luis Enrique se permite entrenar con gafas de sol. Quiere decir que no entrena, pero da clases de fútbol. De táctica y de estrategia. Cómo va a ir un señor a entrenar con gafas de sol (risas).

 

Javier Tebas está muy preparado

P: Habla de Luis Enrique, ¿cuáles son para usted los entrenadores de referencia hoy en día?

R: Yo me fijo en los que están en clubes grandes. Luis Enrique o Unai Emery son de primera categoría. O Marcelino, que está con el Villarreal en la Europa League. Yo soy partidario de los entrenadores domésticos, españoles. El Real Madrid ha hecho una adquisición notable con Benítez, que desde mi punto de vista es muy superior a Ancelotti porque controla a la plantilla, conoce el género, nuestro carácter y nuestra forma de ser. Por tanto, creo que va a triunfar.

 

P: Volvamos a su carrera otra vez. Sale de Cádiz y va al Logroñés. Allí entrena, entre otros, a Quique Setién. Él es muy querido por aquí cerca (en Lugo), ¿cómo era siendo jugador?

R: Muy bueno. Centrocampista ofensivo o mediapunta. Era el único jugador que siendo técnicamente notable remataba de cabeza. Marcaba al año diez o doce goles jugando en el centro del campo del Logroñés. Era muy completo. Se ofrecía, hacía cambios de orientación, tocaba, hacía paredes y marcaba muchos goles. Allí en Logroño tuvo un rendimiento sobresaliente.

 

P: Supongo que sabe que va a salir del Lugo debido a la entrada de un nuevo propietario que tiene problemas con la directiva actual. ¿A usted qué le parece que los clubes sean Sociedades Anónimas? ¿No cree que el fútbol era más puro cuando pertenecían a los socios?

R: Hace ya veinte años que los clubes son sociedades anónimas y hay que aceptarlo. Tengo que decir que Quique Setién es un rara avis, una excepción en el mundo del fútbol. Ha aguantado mucho. Seis años en un club haciéndolo realmente bien. Ascendió de 2ºB a Segunda en un equipo humilde y se mantuvo siempre defendiendo al Lugo con gallardía. Es raro aguantar seis años. Ha sido muy longevo. Normalmente, los entrenadores duran sólo dos o tres temporadas.

 

P: Por cierto, ¿qué opinión le merece Javier Tebas, el presidente de la Liga de Fútbol Profesional?

R: Fenomenal. Lo conozco personalmente y es un hombre que defiende al fútbol profesional -después está la Federación que se encarga de amateurs, 2ºB y Tercera- así que creo que está muy bien. Este señor (Tebas) está muy preparado.

 

Ruiz-Mateos siempre se metía con el presidente de la Federación y con los árbitros. Yo le dije una vez que no hiciera eso y no me hizo caso. Vinieron a por nosotros

P: Se lo comentaba porque es una persona que genera cierta controversia.

R: Sí, pero esto es así. Hay problemas en todos los sitios. También los políticos tienen dificultades. Por lo menos en el fútbol español por ahora no hay corrupción.

 

P: Acaba en el Logroñés y se va al Rayo Vallecano, uno de sus pocos descensos. ¿Qué pasó?

R: Descendimos, pero siempre hay un ‘pero’. Jugamos tres partidos de promoción contra el Compostela. Nuestro presidente, José María Ruiz-Mateos, siempre se metía con el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (Ángel María Villar) y con los árbitros. Yo le dije una vez que no hiciera eso y no me hizo caso. Vinieron a por nosotros y me tocó a mí porque pasaba por allí y era el entrenador. Mire el partido en Oviedo, campo neutral, Compostela – Rayo Vallecano. A los quince segundos hacemos una jugada de estrategia y un jugador llamado Urzaiz entra en el área con Hugo Sánchez cuando Bellido le pega una patada. Penalti que no nos pitaron. Los árbitros se hicieron los locos. Tuve que aguantar que fueron a por mi presidente. Bajamos y Ruiz-Mateos me dijo: “tranquilo Vidal, que tú no has tenido la culpa”. Me renovó.

 

P: Por cierto, el Compostela fue el único equipo gallego al que entrenó. ¿Qué tal por Santiago?

R: Mal. Llegamos a cuartos de final de la Copa del Rey e intenté trabajar con la cantera. El equipo siempre iba bastante bien, pero yo tomaba decisiones. El vicepresidente del señor Caneda tenía allí a un sobrino de 18 años que era portero y entrenaba conmigo en Segunda División. Pero como se iba de copas lo devolví a los juveniles. Me dijo entonces ‘Pichi’ Lucas: “David, te queda una semana”. A los dos días me echaron.

 

P: Le iba a preguntar por su relación con José María Caneda, presidente del Compostela por aquel entonces. Ya no le pregunto.

R: Mi relación con él era perfecta, pero el presidente y el vicepresidente tienen que dejar trabajar al entrenador.

 

P: Tenía fama de eso Caneda. Decían que se metía mucho en las decisiones de los entrenadores.

R: Pues no se tiene que meter porque Caneda no sabe lo que es un relevo, una cobertura o una permuta. Él sabe de números, no del juego ni de táctica.

 

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P: ¿Nos cuenta la historia de Changui, la estrella del Compostela que fichó por el Deportivo? Es muy famosa.

R: Yo trabajo para el club que me paga. Proyecté a Changui. Tenía jugadas programadas y preparadas para él, porque queríamos venderlo al estar mal de cobros. Yo estuve hasta abril en el Compostela, pero ya en la primera vuelta se había fijado en Changui el Deportivo, que lo fichó. El Compos cobró 400 ó 500 millones de pesetas. Era una ayuda.

 

P: ¿Por qué cree que no llegó a triunfar en el Deportivo?

R: No lo sé. Con nosotros triunfaba porque lo teníamos motivado. Era un delantero al que le metíamos muchos balones. Desbordaba, regateaba y tiraba. Después lo tuve en Las Palmas y allí ya no jugaba conmigo. Estaba en lo mejor de la vida y casi no volvió a jugar más en el fútbol profesional. Fue una proeza que funcionase con nosotros en el Compostela.

 

P: Jugó en 2ºB o Tercera, pero no como profesional.

R: Hay que cuidar la carrocería, que es tu propio cuerpo, vivir para el fútbol, amar la profesión y tener vocación.

 

P: ¿Y Changui no tenía vocación?

R: Eso no te lo puedo decir. Yo ya hice bastante por el Compostela. Estuve siete meses, llegué a cuartos de final de la Copa del Rey y lo dejé fenomenal. Y traspasamos a Changui. Yo sólo sé que el Compostela cuando me marché desapareció. Hasta cambió de nombre para no pagar a los que aún nos debían dinero.

 

P: Hablando del Deportivo. ¿Cómo ve su situación actual??

R: Se ha salvado y ahora tiene que hacer un proyecto y trabajar. El director deportivo y el entrenador, junto con el presidente, tienen que prepararse y no sufrir tanto como la temporada pasada, porque el Celta de Vigo tiene una infraestructura similar y se paseó por los campos de España.

 

Yo, por lo menos, quiero cobrar tanto como el mejor jugador que hay en el club

P: ¿Cree que al Dépor le han merecido la pena tantos años de éxito (semifinales de Champions, Liga…) y estar ahora cómo está económicamente?

R: Eso es así en todos los clubes, igualmente se vinieron abajo el Imperio Romano, Egipto o Grecia. La vida es así, hay altibajos. También en las personas. A veces estamos de buen humor y otros días estamos enfermos.

 

P: Uno de los altos en su carrera fue el Murcia (David Vidal lo ascendió a Primera). 

R: Sí, pero antes también hicimos cosas importantes en el Cádiz o el Logroñés. En el Cádiz sacamos muchos jugadores para la alta competición -yo suelo hablar en plural-, lo salvamos tres veces y llegamos a semifinales de la Copa del Rey, a las que el Cádiz nunca había llegado, y nos eliminó el Real Madrid. En el Logroñés hicimos cosas muy interesantes: trabajamos la cantera y sacamos también muchos jugadores. Luego en el Compostela, el Real Murcia o el Elche. Salvamos al Villarreal o al Hércules, equipos que iban últimos. Quiero decirle a usted algo. A mí me suelen llamar cuando echan al segundo entrenador. Están los jugadores peleados o sin cobrar y me dicen “arréglalo Vidal”.

 

P: ¿Le molesta esa circunstancia?

R: Claro que me molesta. ¿A usted le gustaría que le dieran un trabajo que no vale para nada? Aun así triunfé en el 80% de los sitios.

 

P: Evidentemente a un entrenador lo que le gusta es trabajar  desde el principio.

R: Hombre, claro. Desde el inicio, haciendo la plantilla con el director deportivo, seleccionando y eligiendo a los jugadores. Yo fui a clubes con futbolistas seleccionados por dos entrenadores anteriores a mí. Hace varios años salvamos al Albacete así. Después no quiero seguir porque me pagan un dinero que es la mitad de lo que cobran dos futbolistas. Había dos miembros de la plantilla que ganaban x euros y a mí el presidente me quería dar la mitad. Me marché. Yo, por lo menos, quiero cobrar tanto como el mejor jugador que hay en el club. Esto es Segunda División, no el Barcelona. No quiero decir que Luis Enrique tenga que ganar más que Messi, pero en Segunda División qué jugadores que vienen de vuelta ganen 300 ó 500 mil euros y yo 175 ó 180… Pues no quiero quedarme.

 

Yo recomendé a Rubén Castro a Lendoiro para el Deportivo. A él y a Momo. Después los echó, no sé por qué

 

P: Pero volvió al año siguiente para intentar salvar al Albacete otra vez. ¿Ya se cumplían entonces sus expectativas?

R: Vuelvo porque iban últimos otra vez. No tuvieron paciencia, me echaron y después bajaron con un chaval de la escuela que había por allí.

 

P: Habló usted antes de Las Palmas. Allí coincide con el actual pichichi de Segunda, Rubén Castro. Dicen que es muy reservado. ¿Qué tal con él?

R: Rubén Castro es una bella persona y un señor del fútbol. Yo se lo recomendé a Lendoiro para el Deportivo. A él y a Momo. Después los echó, no sé por qué. Rubén Castro es un ‘caza-goles’, un jugador maravilloso para el Deportivo. Quién le diera tenerlo, con todo el respeto hacia sus delanteros. Rubén Castro en Las Palmas con David Vidal salía a gol por partido. Llegó el Carnaval, se fue un poco de fiesta y se lesionó en la espalda. Después no había quien marcase, así que me dieron puerta y me echaron. En definitiva, Rubén Castro es el mejor jugador de Segunda División. Sabe regatear, desbordar y tirar. Chuta cuatro veces y marca dos goles, mientras el resto en Segunda tienen que tirar a portería seis veces para meter uno.

 

P: Coincido con usted en que es un crack. Y dos temporadas suyas en el Elche.

R: Estuvimos a punto de ascender, pero no lo logramos. Tuvimos un percance aquí, en Galicia. Vinimos a jugar a A Malata (contra el Racing de Ferrol) y si ganábamos nos poníamos líderes. Tuvimos una mala tarde, perdimos y después quedamos octavos o novenos. Aunque hicimos una temporada magnífica.

 

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P: Allí en Elche se hicieron muy conocidas, gracias a Internet, sus broncas a jugadores. 

R: Yo no estoy al día porque sé manejar poco Internet. ¿A qué broncas sonadas se refiere usted?

 

P: Por ejemplo, cuando le pregunta a un futbolista cuánto mide una portería. 

R: Pero eso son tonterías que les digo a los chavales. Hombre, es una pena que un portero… Imagínese usted que Casillas no sepa lo que mide un poste o un larguero. O la longitud y la altitud de la portería. Supongo que lo sabrá, ¿no? Digo yo, porque gana bastante dinero. Eso sólo es memorizar un poco.

 

P: Yo quiero que sepa que si conozco lo que mide una portería es por usted. Me quedó muy claro: 7,32 x 2,44.

R: O sea que usted tampoco lo sabía.

 

P: Hasta que se lo escuché a usted no.

R: Pues le diré otra cosa, ¿cuántos centímetros tiene el poste?

 

P: No tengo ni idea. Me ha pillado. 

R: Doce. Antes eran rectangulares, ahora son circulares porque los porteros se rompían la cabeza allí.

 

P: Ya para terminar la entrevista. ¿Cuándo le veremos entrenar otra vez?

R: Yo quiero seguir entrenando. Piense usted que yo nací en 1950, tengo 64 años y hago 65 en agosto, pero me encuentro bien. Lo puede ver. No tengo tanto desparpajo como usted pero tengo muchas cosas memorizadas, mecanizadas y automatizadas para soltarlas en cualquier momento. Me gustaría trabajar. Estoy buscando por lo menos un equipo bueno de 2ºB o Segunda. Creo que me encuentro bien. ¿Qué no? Pues qué le vamos a hacer. Tendré que aguantarme.

Miguel Piñeiro

Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.

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