CD Numancia: el matagigantes del Duero

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“El campo es pequeño y el césped está helado”. Es una de las frases favoritas del entorno merengue y culé cada vez que Real Madrid o Barcelona caen en Los Pajaritos, quizá fuese también la excusa de alguno de los múltiples cónsules romanos depuestos hace ya dos milenios tras estrellarse una y otra vez contra la inconquistable fortaleza numantina. El CD Numancia de Soria es uno de esos equipos paradigma del fútbol de carrusel, ese que alegra un buen domingo a cualquier aficionado. ¿Quién no ha escuchado alguna vez “hay gol en Los Pajaritos” en la radio del coche y con el sol ya tardío del último día de la semana?

Pero el club soriano no es un viejo conocido por casualidad. Con presupuestos medios en torno a los cinco millones de euros y un estadio con capacidad para albergar a 9000 espectadores, el conjunto rojillo ha logrado hazañas que le han granjeado la fama de matagigantes, compartida con otros clásicos de nuestro fútbol como el Rayo Vallecano o el Granada CF.

Difícilmente se borrará del recuerdo soriano aquel retorno a Primera División de 2008 en el que tumbaron en la jornada inaugural al primer Barcelona de Guardiola, el de los seis títulos. Mario Martínez anotó el legendario gol de ese histórico 1-0 en Los Pajaritos. Aquella tarde era 31 de agosto, el césped no estaba helado y el campo parecía más grande con 9000 almas colmando las gradas. El Numancia no se salvó: Primera fue demasiado elitista para un equipo tan humilde. Arbitrajes fáciles y golpes de mala fortuna despertaron del sueño a los norteños, que aún así fueron capaces de otras gestas, como acongojar al Bernabéu con un 4-3 o remontar un 1-3 adverso ante el Valladolid para terminar venciendo 4-3. También protagonizaron bonitos gestos, como el hermanamiento con la afición del Málaga, que venía ya de temporadas anteriores.

El mito soriano no nació en 2008, la cuarta temporada del club en Primera. En la 95/96, inicio de la era dorada de Lotina al mando, los rojillos militaban en 2ªB e hicieron vibrar a la Copa del Rey tumbando de una tacada a tres equipos de la máxima división nacional: la Real Sociedad, el Racing de Santander y el Sporting. La firmeza numantina logró un pasmo general, similar al que ocasionó el casi vecino Mirandés hace ya tres temporadas. El Barcelona apeó al Numancia de la quimera en cuartos, pero no logró pasar del 2-2 en Soria y tembló ante el gol inicial de Barbarín en el Camp Nou. Al final, los culés remontaron, pero la proeza soriana ya era un hecho.

Una temporada más tarde los numantinos consiguieron el deseado ascenso a Segunda División ante el Recreativo de Huelva, un equipo fetiche de los sorianos al que en 1999 también vencieron para confirmar el primer contacto del Numancia con la Primera División. En esa 1999/2000, el Numancia salvó milagrosamente la categoría con todas las apuestas en contra. El equipo fue capaz incluso de tumbar al  campeón de aquella Liga, el Deportivo, que cayó por 1-0 en Los Pajaritos. Ningún campeón ha conseguido ganar en Soria en las cuatro temporadas que el Numancia ha disputado en Primera.

Al año siguiente (2000/2001) los sorianos lograron una de sus victorias más inmensas. Fue en casa, ante el Real Madrid. Tres goles del rumano Laurentiu Dumitru Rosu redondearon un 3-1 inolvidable en la pequeña ciudad castellanoleonesa. Esta campaña hizo famosa a la plataforma Soria Ya, que aprovechó los partidos en los grandes estadios de la Liga para reivindicar una mejor posición de la provincia soriana en España y cargar contra el abandono político de la zona.

Los excesos devolvieron al Numancia a Segunda con una deuda desaforada. El club rojillo rozó de nuevo el pozo de Segunda B y cambió radicalmente su gestión hacia la sostenibilidad absoluta. El presupuesto se limitó y los gastos no han vuelto a superar a los ingresos hasta hoy. Gracias a este sistema, el club volvió a saborear la máxima élite en la 2004/2005 (donde el Barcelona, campeón, solo pudo empatar a uno en Los Pajaritos) y en la ya mencionada 2008/2009.

Aunque efímeras, las cuatro temporadas del Numancia en Primera construyeron parte de la mágica historia de un club al que la humildad le ha hecho grande, un plantel con clásicos referentes como Barbarín, Viñals o Txomin Nagore, este último todavía en activo en las filas del Mirandés. Hoy, con Anquela al mando, el conjunto rojillo lucha en la Liga Adelante por las plazas de ascenso a Primera. Quizá muy pronto otro campeón vuelva a sufrir las embestidas del Matagigantes a orillas del río Duero.

Andrés Porcel

Profesional de la comunicación. Es de los optimistas que piensan que otro periodismo deportivo es posible. Su primera camiseta de fútbol fue la del Bayern. Ha visto ascender al Granada desde Tercera a Primera. La Bundesliga es su modelo.

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