Aquellas maravillosas noches de Copa

 

Se fue sin previo aviso, nos dejó hace unos meses, después de un tiempo de agonía. Hacía años que nadie le prestaba atención, que no recibía el apoyo de las instituciones. Unas temporadas atrás había sido acuchillado por la mala gestión de sus responsables. Fueron etapas oscuras y que a la larga han terminado por enterrarlo. Cantaban Los del Río que “algo se muere en el alma cuando un amigo se va”. Así se sienten por As Burgas desde hace un tiempo, tras la desaparición de su equipo de referencia. El Club Deportivo Ourense descansa ya en el recuerdo y vive un proceso de liquidación, que llevará a la venta de todos sus activos.

O Couto, uno de esos campos míticos del fútbol español, se encuentra desde hace un tiempo cerrado a cal y canto. Una imagen atípica en el período estival. Y es que se hace raro ver el césped sin marcas de botas. La desaparición del Ourense ha conllevado el cierre del templo ourensanista. En este estadio se han vivido imágenes históricas y momentos que parecen lejos de volver. El nacimiento de un nuevo club, la Unión Deportiva Ourensana, genera nuevas ilusiones, pero de momento parece que la cesión de las llaves de las instalaciones, del ya extinto equipo rojillo, están paradas.

Sobre el terreno de juego del campo ourensano se han vivido grandes recuerdos. Muchos perviven hoy en la memoria de la afición rojilla. Pero sin duda, uno de los momentos más especiales llegó el 20 de enero del año 2000. El Barcelona visitaba la ciudad de As Burgas para enfrentarse al Club Deportivo Ourense en la ida de los octavos de final de la Copa del Rey. Una fecha grabada a fuego en las retinas de los aficionados “vermellos”.

El equipo dirigido por Alberto Argibay había llegado a esta ronda tras superar al Getafe y al Mallorca. Los madrileños estaban por aquel entonces en Segunda División y todavía no había comenzado a gestarse el club, que años después, llegaría a la Primera División de nuestro fútbol. Los baleares, por su parte, dirigidos por Fernando Vázquez, militaban por aquel entonces en la Liga de las Estrellas. Una plantilla repleta de jugadores de la talla de Leo Franco, Nadal, Engonga, Olaizola, Miquel Soler o un jovencísimo Diego Tristán.

La eliminatoria contra los mallorquines se resolvió en el Municipal de Son Moix. En la ida, el resultado fue de empate 2-2. Los rojillos fueron muy superiores, pero los visitantes hicieron vales su superioridad de categoría para rascar un buen resultado de cara al choque de la vuelta. La imagen del encuentro la protagonizó un inglés, que se encaramó a la valla de Preferencia, que separaba las gradas del terreno de juego y con un desnivel importante de unos 5 metros con respecto al suelo. El hombre, que se encontraba en estado de embriaguez, se precipitó al terreno de juego. Se paró el choque durante una media hora y fue necesario que una ambulancia, lo retirase del mismo.

La vuelta se convirtió en una batalla. Los pupilos de Argibay salieron a defenderse con uñas y dientes y apenas dejaron que el Mallorca se acercase a la meta defendida por Ramón. En la segunda mitad, dos errores de Nadal, condenaron a los baleares. Primero, con un gol en propia meta del central catalán y poco después con un error en la marca, que permitió a Óscar Martínez anotar el 0-2. Quinteros recortaba diferencias desde los once metros, pero la seriedad defensiva del conjunto gallego y la falta de puntería mallorquina, dieron el pase a los ourensanos, que se colaban en los octavos de final de la Copa del Rey.

La eliminatoria soñada

El sorteo deparó la visita del Barcelona de Louis Van Gaal. La ida se jugaría en el estadio de O Couto y la vuelta en el Camp Nou. Los Rivaldo, Guardiola, Luis Enrique o Hesp visitaron tierras ourensanas un 20 de enero de 2000. Llegaban tras eliminar al Almería, en dos encuentros muy sufridos y en el que los blaugranas hicieron valer el factor campo para clasificarse. La ciudad se volcó durante dos días y se colgaron los carteles de no hay billetes. El Hotel San Martiño, donde se concentraba el conjunto catalán, era un hervidero de gente a la caza del autógrafo.

La expectación obligó a la directiva del conjunto ourensano a montar una grada supletoria en el fondo de los vestuarios. El campo acogió a un lleno histórico. Unos 8.000 espectadores presenciaron in situ el partido. A ellos, se sumaron los que los siguieron a través de televisión. La TVG lo emitió en directo con la narración del mítico Xosé Manuel Barrera. La mayor recaudación de la historia. Más de 30 millones de pesetas, que vinieron de perlas a un club que peleaba por regresar a la Segunda División.

A orillas del Miño, todavía se recuerda la alineación en aquel mítico partido. Ramón; Xurxo, Roberto, Chema, Lambea; Jorge Sánchez, Álex, Garitano, Djurdjevic, Adolfo; y Juanmi. A ellos se sumaron Óscar Martínez, Conget y Dani Cobo, que entraron en la segunda parte. Luis Enrique adelantó a los blaugranas antes del descanso y Dani Lara ponía tierra de por medio en la segunda parte. Van Gaal, no reservó sus cartas y la afición ourensana pudo disfrutar de los Hesp, Sergi, Guardiola, Luis Enrique, Rivaldo, Frank de Boer o Simao.

Óscar Martínez desató la euforia en el minuto 60. Bogarde derribaba a Óscar Martínez en el área y el colegiado, Fernández Marín, decretaba penalti. Garitano lanzaba, pero se encontraba con Hesp, aunque el rechace lo cazó de nuevo Óscar Martínez, que enviaba el cuero al fondo de la red. O Couto estallaba en un clamor. El Ourense anotaba un tanto ante el Barcelona, cuando todos pensaban en evitar la goleada.

La vuelta en el Camp Nou fue un auténtico quebradero de cabeza para los locales, que a pesar del resultado cómodo de la ida, no pudieron hacer disfrutar a su afición. Van Gaal dio la oportunidad a dos chavales de la cantera, que posteriormente se convertirían en leyendas mundiales. A Xavi y Puyol, se le sumaron de salida jugadores de talla internacional como Figo o De Boer. Los rojillos aguantaron el empuje blaugrana y gozaron de alguna oportunidad para anotar, pero el choque terminó en empate.

El Barcelona golearía en cuartos a Osasuna, antes de enfrentarse en semifinales al Atlético de Madrid. Los colchoneros ganaron por 3 a 0 en la ida. El partido de vuelta se recuerda porque el Barcelona se negó a jugar, al estar varios de sus jugadores con compromisos internacionales y contar con tan solo 9 jugadores de campo y 2 guardametas. Todavía se recuerda ese bochorno, así como la posterior sanción sin jugar la Copa del Rey la siguiente campaña, que terminaría levantándose, a diferencia de lo que ocurrió este año con el Racing de Santander.

Esa noche dejó marcada a la ciudad de Ourense. Hoy, varias semanas después de que se consumase la desaparición del conjunto de As Burgas, rememoramos una noche mágica, de las muchas que se han vivido en O Couto. Y es que el templo de los ourensanos tiene historias para dar y tomar. Esperemos que en unos años, la UD Ourense, vuelva a llenar de ilusión el mítico estadio ourensanista.

 

Javier Taboada Valdés

Periodista ourensano, especializado en deporte. Cofundador de Social Media Sports. He pasado por varios medios de comunicación como La Voz de Galicia, RNE, Onda Joven Radio y La Sexta Deportes. Los Otros 18 es uno de mis proyectos más ambiciosos en los últimos tiempos. El objetivo, cambiar la forma de hacer periodismo deportivo en España y dar voz a todos los equipos de forma igualitaria, escapando del terrible duopolio. Inconformista y luchador, trato de abrirme un hueco en este mundillo tan complicado.

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