Aitor Larrazabal: El añorado especialista

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Foto vía miathletic.com

Antes del inicio de esta temporada 2013/14 el ranking histórico de goles desde el punto de penalti de la Primera División arrojaba un dato que, visto lo visto, no deja de ser curioso: en el top ten de realizadores encontrábamos hasta 3 futbolistas del Athletic Club de Bilbao.

El gran Dani, Ander Garitano (convirtiendo sus últimos lanzamientos ya en las filas del Real Zaragoza) y el hombre al que dedico mi recuerdo de hoy en esta sección, seguro que como toda la parroquia rojiblanca: Aitor Larrazabal. El último gran especialista.

 La desesperante situación actual agudiza el recuerdo del lateral zurdo

Con el nuevo fallo de Aritz Aduriz la pasada jornada en El Madrigal, el gafe del conjunto bilbaíno roza lo paranormal. Sin duda este martirio se ha ido agudizando en las últimas temporadas, desde la retirada del  lateral en 2004, hasta alcanzar unas cotas difíciles de explicar. En torno al 40% de errores en los lanzamientos de penalti. Punto fatídico, sí, pero ¿fatídico para quién?

“Los penaltis son una lotería” o “solo falla el que se atreve a tirarlo”, son tópicos que comienzan incluso a molestar a la afición de un equipo que observa como se suceden los errores. No parece fácil rectificar la trayectoria en esta suerte del juego, convertida ahora en tortura para el Athletic. Los principales ingredientes para el éxito, sin restar mérito a las buenas intervenciones de los porteros, son probablemente la seguridad, la convicción en marcar y, como no, una pizca de técnica y concentración que ya se les presupone a los profesionales.

Multitud de lanzadores y pruebas fallidas, caras de pánico al asumir la responsabilidad, miradas de desconfianza en la grada, murmullos… en definitiva, puntos perdidos y oportunidades desaprovechadas durante ya demasiado tiempo hasta el punto de que quizá habría tomarse en serio la broma que hacía Valverde para quitar hierro al asunto:

Cuando nos piten penalti lo vamos a cambiar por un córner

Larrazabal, entre los mejores lanzadores de su década

Por todo ello pongo en valor la eficacia de un clásico de los cromos de los años 90 como Larrazabal, que ocupó el carril izquierdo del viejo San Mamés. 34 goles de penalti convertidos sobre 42 intentos. Una garantía que, cuando se tiene, quizá no se valora suficientemente.

Como aficionado, este jugador me transmitía una tranquilidad absoluta. Desde que el árbitro pitaba la pena máxima los compañeros se retiraban del área ya pensando que ese gol iba a subir al marcador. El futbolista, con el número 3 a la espalda, asumía que era su momento con aparente calma y naturalidad. Llegaba mirando el balón y secándolo con su camiseta hasta colocarlo con mimo en su marca. Concentración, media carrera, ni por exceso ni por defecto, y para dentro. Habitualmente golpeos fuertes, sin excentricidades y magistralmente colocados hacia los laterales de la red. Otra variación que dominaba era el disparo raso y muy ajustado a los palos. Imposibles para los porteros.

El propio futbolista confiaba tanto en sus aciertos que se permitió el lujo durante varias temporadas de jugar los partidos con un chupete colgado de la goma del pantalón. Así hizo famosa la celebración para dedicar los goles a sus hijos.

Varios estudios le acreditan como uno de los mejores lanzadores del mundo en su época. Me llama la atención uno muy detallado, publicado en el blog de opinión de un diario digital, en el que se sitúa por delante de auténticos mitos como Alan Shearer, Rivaldo o Zidane. Gaizka Mendieta, con una estadística de acierto superior al 90%, encabeza esa lista. Este complejo y curiosísimo análisis parte del trabajo “Professionals Play Mínimax” publicado en 2003 por el estadista Ignacio Palacios-Huerta, Doctor en Economía por la Universidad de Chicago y catedrático de la London School of Economics. Este hombre lo sabe todo sobre los lanzamientos desde los 11 metros.

El defensa zurdo de Loiu (Bizkaia) tras sus inicios en el equipo del colegio Urdaneta se formó desde muy joven en la cantera de Lezama, pasando por las categorías inferiores del Athletic hasta debutar en Primera como rojiblanco en el inicio de la temporada 90/91 de la mano de Javier Clemente. Atesora un puñado de internacionalidades en las selecciones sub-20 y sub-21.

Ocupa la 7ª posición de la distinguida estadística, encabezada por “el Chopo”, José Angel Iribar, de partidos disputados en un club con la historia del Athletic de Bilbao, centenario y siempre en la máxima categoría.

Nada más y nada menos que 14 temporadas acumulando 445 partidos entre Liga, Copa del Rey, Champions y UEFA y la meritoria cifra de 43 goles, teniendo en cuenta la posición que ocupaba en el campo. El último de ellos lo lograba frente al Málaga precisamente con Valverde en su primera etapa en el banquillo del Athletic y, por supuesto, de penalti. Profesional, solvente y cumplidor.

Tras entrenar durante varios años en el fútbol vizcaíno, con la llegada en 2011 de la nueva Junta Directiva se convirtió en miembro de la dirección deportiva del Athletic en el área de formación hasta ocupar el verano pasado el cargo de coordinador de Lezama.

No hay duda de que es una voz autorizada para enseñar a los chavales cómo se meten los penaltis.

Larrazabal desvelaba su infalible receta en una entrevista publicada el 19 septiembre de 2000 tras meterle 2 penaltis al Barça:

Hay que tener sangre fría y confianza en que lo vas a meter porque todo el trabajo del colectivo pasa por tus botas

 

Antonio Sala

Fútbol desde la cuna. Procedente del mismo centro de Bilbao y, por tanto, del Universo. Aburrido y crítico con la anticompetición establecida.

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