7 de abril de 2004: Europa supo quién era el Dépor

Foto vía: skysports.com

“Forzas do ar, terra, mar e lume, a vós fago esta chamada:
se é verdade que tedes máis poder
ca humana xente, aquí e agora facede que os espíritos dos amigos que están fóra participen con nós nesta remontada”

Hasta el 7 de abril de 2004 bien podía tratarse de la lectura del conjuro en una típica tarde de queimada galega previa a una noche de San Xoán, con amigos, al lado de la lareira… Sin embargo, desde aquel entonces la lírica cobra otro sentido si hablamos desde el Noroeste, las tierras de Rosalía. Y es que aún a día de hoy, la Torre de Hércules se sigue tambaleando al recordar la fortaleza de aquel ciclón.

A escasos cuatro kilómetros del mencionado faro y la tumba de Gerión, otra leyenda cobró vida hace ya once años. Dieciocho caballeros ataviados de azul y blanco acompañados por 35 mil gargantas coruñesas de idéntico color sorprendieron al mundo con una casta y coraje nunca antes contempladas. Fue una reproducción de la lucha entre David y Goliat, la victoria del coraje contra los nombres. Fue un triunfo del fútbol, una oda a los peloteros más románticos.

Había comenzado bien la eliminatoria en tierras italianas. Un tempranero gol del uruguayo Walter Pandiani ponía a los herculinos por delante en el marcador. Empate al descanso tras un gol del Milan en el último minuto del primer tiempo. Sin embargo, y contra todo pronóstico, lo sucedido después sería terrorífico. Apenas siete minutos bastaron a los rossoneros para golear por 4 – 1 a los gallegos, quienes veían como se les escapaba el pase a la semifinal. El sueño se convertía ahora en una pesadilla.

El despertador se empeñaba en desvelar a una generación que aún no había dicho la última palabra. Quedaba la vuelta en casa. Para unos, un mero trámite. Para los más “carpe diem”, otra noche europea que disfrutar. Pocos eran los que se atrevían a hablar de remontada, y a lo mínimo que decían ya saltaban por detrás otros más realistas para calmar los ánimos. ¡Qué eran 3 goles y en frente estaban Maldini, Shevchenko, Kaká, Pirlo…!

Llegó el día y los más veteranos fueron avisando a sus descendientes del posible desenlace. “No os hagáis ilusiones”, “a ver si no nos cae otra goleada”, “hay que pensar en el próximo partido de Liga”… Eran algunos de los tópicos más repetidos. Simples frases que, quieras o no, alivian un poco el dolor interno.

Iban pasando los minutos y la alarma del despertador era incapaz de sonar. Pandiani, Valerón, Luque y Fran fueron los encargados de ir posponiéndola hasta convertirla en campana, y Riazor se lo agradeció. Irureta tenía razón: “si nosotros somos capaces de hacer dos goles, el público puede marcar el tercero” (5 de abril de 2004). Habían hecho historia, la remontada ya era un hecho. Un equipo de albañiles de la bola había derrotado al vigente campeón de la Champions League. La ciudad de cristal disfrutaría de, al menos, otra noche de estrellas.

Foto vía: momentazosfutbol.blogspot.com

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Desde aquel miércoles, ningún habitante de la Lombardía se atreve a hablar de eliminatorias cerradas con resultados abultados en la ida… Al tiempo que recuerdan que, por noches como aquella, en el fútbol 2+2 no son cuatro. Y aún hoy es el día que mi primo me recuerda, emocionado, cómo le explicaron en un viaje familiar a Italia su procedencia a un camarero local. Tras diversos intentos fallidos con A Coruña o Galicia, a su padre no se le ocurrió mejor solución que soltarle un: Dépor 4 – 0 Milan. Para sorpresa de todos, el “ragazzo” comprendió a la primera soltando un: ¡Oh, Valerón!

Y es que las leyendas se forjan con el paso de los años. Los triunfos cobran valor con el transcurso de las derrotas y los verdaderos futbolistas son realmente valorados una vez alejados del verde. Hoy A Coruña, y parte del extranjero, saben quiénes fueron Mauro Silva, Molina o Fran. Al igual que tampoco olvidan la cara de Ancelotti. Un Ancelotti que aún más de una década después sigue temiendo a aquel fantasma que se le aparece en cada visita a Riazor. Porque hay cicatrices que ni el tiempo cura.

Y porque, a fin de cuentas, Andrea Pirlo tenía razón: estaban dopados, ¡aquella magia de Valerón y cía. debería estar prohibida! Un 7 de Abril, como hoy, Europa supo quién era el Dépor.

Rocío Candal

Juntando letras sin que suenen mal. Gallega, coruñesa y amante (sin remedio) del fútbol. ¿Para qué más?

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