Quien tenga honra, que las siga

Las tropas inglesas del corsario Drake enviadas por Isabel I, atracaron en las costas coruñesas en la primavera de 1589 dispuestas a ejecutar su venganza por el intento de la Armada Invencible de conseguir la hegemonía de sus mares. La desesperación llevó a hombres, mujeres y niños a conjurarse para poder hacer frente a tal ataque.

Cuando todo parecía perdido por el agotamiento de los valientes gallegos y gallegas que veían como familiares y vecinos caían moribundos en sus calles, se atrincheraron en la plaza y una figura que nadie esperaba se erigió para insuflarles la fuerza que tanto necesitaban. Una mujer, enrabietada por el fallecimiento de su marido, agarró una lanza para matar al alférez inglés y gritar a sus compañeros y compañeras en la batalla con la bandera del enemigo en la mano:

“Quen teña honra que me siga!”

Y la siguieron de tal manera, que hicieron retroceder obligados a los soldados ingleses rumbo a Lisboa donde cayeron derrotados de nuevo.

Cuatrocientos años después, Miriam Ríos Barreiro, capitana del Deportivo Abanca, encarna a María Pita para animar a los deportivistas a que la sigan en la llegada histórica del equipo gallego a primera división. En su particular plaza en Abegondo, donde cada vez se dan cita más seguidores y seguidoras de este equipo tan unido, abanderaran al deportivismo en la élite del fútbol femenino en España.

Las gallegas acaban de hacer historia con su sublime victoria en el debut ante el Espanyol del pasado fin de semana y dejando claro que las coruñesas siempre defienden con honor lo suyo y se hacen grandes, aunque todo el mundo les de la batalla por perdida. Hoy no son 200 naves y 23.000 soldados, pero si 15 equipos dispuestos a hacer derribar el muro de la ciudad.

Galicia ansiaba un equipo en la élite

En plena posguerra, un grupo de mujeres en la aldea gallega de Crendes, decidieron desafiar a las autoridades con el hecho tan peligroso de ponerse pantalones cortos y jugar al fútbol. Lo que se convirtió en una forma de diversión y ocupar su tiempo cuando la tarea en la parroquia no daba para más, terminó convirtiéndose en un auténtico desafío y en una vía para sentirse libres. El párroco de la época se presentó en el cuartel de la Guardia Civil a denunciar tal despropósito con el argumento de que “enseñaban demasiado”. Ellas no cesaron en su empeño y tiraron de creatividad para alargar sus pantalones y seguir corriendo detrás del balón. Esa aldea de mujeres tan valientes curiosamente se sitúa en el municipio de Abegondo, donde se sitúa la sede actual del Deportivo Abanca.

Galicia vio nacer a la que probablemente sea la mejor jugadora en la historia del fútbol español. Vero Boquete abrió los ojos por primera vez en Santiago de Compostela y la imposibilidad de jugar en un equipo de nivel, le hizo buscar acomodo lejos de su querida tierra. Circunstancia que le ha hecho ser la futbolista que es hoy en día, jugando en la liga más profesionalizada del planeta y con un papel muy destacado en el Utah Royals. Todo parecía indicar que El Olivo vigués iba a ser un digno representante del fútbol gallego, con grandes representantes de la tierra como Lombi, Buceta o Sara Tui. Su ascenso fue tan rápido como su caída, la cual se confirmó el año pasado con su desaparición por decisión de la directiva.

Con el Olivo dando sus últimos coletazos, el Matamá con problemas económicos para hacer frente a las exigencias de categorías superiores y la directiva del Celta de Vigo haciendo oídos sordos al reclamo popular, los aficionados y aficionadas del Deportivo se movilizaron.

Basándose en los éxitos del extinto Karbo Deportivo, recogieron más de 10.000 firmas en una campaña en redes sociales, transmitiéndoselas al consejo de administración del club. Una de las ilustres firmantes, la propia Vero Boquete. Quizás por esa presión de su masa social o por empezar a ver rentable la idea de tener sección femenina, la junta directiva cedió y creó el Deportivo Femenino en 2016. Una decisión que llevaba consigo un acuerdo con el Orzán S.D para poder tener un equipo en segunda división. Manu Sánchez, que llevaba más de 10 años entrenando a dicho club, se hizo cargo del nuevo equipo con unas premisas muy claras. Que toda la cantera gallega se concentrase en su plantilla y abrir las puertas a futbolistas internacionales que estuvieran dispuestas a empezar desde abajo, pero que aportasen calidad y experiencia al plan.

Teresa Abelleira, Nuria Rábano y Miriam Ríos abanderaron este nuevo proyecto donde iban a tener que guerrear en segunda división y en la Copa Federación, donde avisaron que el fútbol femenino gallego iba a pasar por el Deportivo Femenino. El club apostó desde el principio con la idea de acabar con el escepticismo reinante e incluso abrió Riazor para la disputa de la primera edición del Teresa Herrera, evento que ya se nos hace habitual en las pretemporadas.

El camino a la gloria

En la primera temporada se toparon con un rival que no le iba a poner tan fácil el objetivo del ascenso. No pudieron superar al Oviedo Moderno en su primer intento, en el que quedaron por detrás de las asturianas debido a sus enfrentamientos directos. Un segundo puesto que sonaba a hazaña para un equipo de nueva creación pero que no era suficiente para los artífices del proyecto.

En la segunda temporada, con la lección aprendida y la aparición de Abanca, se reforzaron aún más con lo mejor de los equipos gallegos, gente joven y con hambre, y otras del fuera con experiencia y ambición en soñar en grande. Este hecho y la apertura a otros mercados como el venezolano, hizo crecer a un Depor que ya llevaba la flecha para arriba desde su composición. La igualdad entre los dos equipos era brutal, de hecho, solo en sus duelos personales se iba a dilucidar quién iba a ser las que luchasen por el ascenso. Una dura derrota por 0 a 2 frente a ellas, chafaron las esperanzas gallegas.

Pero lejos de rendirse, tanto el club como el patrocinador se reunieron para hacer un equipo que básicamente superase al Oviedo en los duelos individuales y poder afrontar los playoffs. Llegó Alba Merino del Santa Teresa, Ali Muñoz y Maya Yamamoto. A pesar de empezar la temporada con un empate ante el Lugo que generó dudas entre los que ya eran escépticos, el equipo se conjuró para quitarles la razón. El Depor no volvió a titubear y lograron el campeonato y la plaza para la fase de ascenso sin caer derrotadas ni una sola vez.

Un sorteo favorable las emparejó en un cuadro muy asequible que ya hacía presagiar el ascenso. El Alhama sucumbió ante las #AsNosas con un global de 6 a 1 en la eliminatoria. Tras ellas, llegó el Femarguín, equipo de Arguineguín y veterano en estas fases. De nuevo un global de 6 a 1, destacando la ambición en el partido de vuelta en las islas. En apenas 3 años tras su creación consiguieron un ascenso fulgurante que deberán gestionar bien para no sufrir vértigo y hacer que el proyecto se consolide en el mejor momento del fútbol femenino en nuestro país.

La primera… ¡a la primera!

Comúnmente los equipos recién ascendidos suelen sufrir un golpe de realidad en la primera jornada. El salto de calidad se hace muy patente y pocos son los que llegan a sacar un resultado positivo en su estreno. De hecho, el último que lo hizo fue el Fundación Albacete hace cinco años, cuando le ganó al Sevilla por 3 a 1 en la primera fecha del campeonato. Pero parece que el Depor no entiende de costumbres no escritas. Lejos de necesitar un periodo de adaptación al nuevo ritmo y calidad o a gestionar los partidos orientados a extraer puntos para sumar en ese objetivo final de la permanencia, las blanquiazules se presentaron en la máxima categoría de forma inmejorable.

El empuje de Abegondo hizo entrar en el partido a las suyas con el cuchillo entre los dientes, yendo a todos los balones divididos con convencimiento y la fuerza necesaria como para apabullar a las rivales. Fueron superiores a un Espanyol que no sabía cómo aguantar el ritmo de las guerreras deportivistas. Teresa Abelleira con los galones impropios de alguien de su edad, le dio sentido a toda la posesión con la que contaron las locales, haciéndola efectiva iniciando ataques que siempre acarreaban peligro.

Uno de ellos, acabo en un saque de esquina que se iba a convertir en historia. La puso Abelleira desde la izquierda, hubo un remate en primera instancia de Noe Villegas que pareció entrar, pero sacó Mimi in extremis. El balón cayó de nuevo en la diestra de la centrocampista gallega para colocar un centro al segundo palo que remató Alba Merino y que, para criterio de la colegiada, rebasó la línea convirtiéndose en el primer tanto del Deportivo Abanca en primera.

Que la gente crea, porque tiene con qué creer

A pesar de la euforia de los tres puntos, en el club gallego saben desde donde parten y hacia dónde ir. Con los pies en el suelo, afrontaran una temporada que tendrá momentos tan eufóricos como los del pasado domingo, pero también otros en los que una derrota puede hacer tambalear las ideas. La gestión de estas emociones correrá a cargo de Manu Sánchez, uno de los nombres propios de la creación y supervivencia del proyecto. El técnico que logró vencer el escepticismo de una ciudad que pensaba que la decisión de contar con una sección femenina era puro postureo.

Ese compromiso se extiende a gran parte de la plantilla que continua desde aquel primer partido contra el Portonovo en 2016. Entre ellas, Miriam Ríos Barreiro, una futbolista que conoce lo mejor y lo peor del fútbol. Una capitana con una fortaleza que la ha convertido en referencia para el deportivismo, la María Pita contemporánea, abanderando a toda la hinchada que quiere ver el éxito de su equipo.

Ella junto a Alba Merino, Silvia Mérida, Gaby, Peke y Abelleira, entre otras, se encargarán de mostrar y transmitir a las nuevas incorporaciones la importancia de pelear porque el fútbol femenino gallego se mantenga en la élite. Entre los nuevos fichajes, se encuentra Athenea del Castillo, la sensación de la primera jornada y una de las futbolistas más prometedoras de nuestro país, integrante habitual de las inferiores más prolíficas de nuestra selección.

El Deportivo promete movilidad, capacidad de asociación y un montón de goles. Una defensa que necesita partidos para hacerse más sólida, un centro del campo que maravillará a los aficionados y aficionadas y un ataque realmente efectivo como demostró la temporada pasada, incluso con matices mejorados. Un gran grupo que tendrá que establecer conexiones para fortalecer ese muro coruñés que las osadas tratarán de derribar.

Ansiábamos un equipo gallego en la élite del fútbol femenino y este Depor promete pelear por quedarse. Ojalá tras él, muchos tomen ejemplo de su apuesta sólida y concienciada por algo en lo que creen y confían.

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