El punto y aparte a una generación de ensueño

Foto vía: FIFA

De esta final del Mundial sub-20 se hablaba de revancha y de sacar una espina clavada, lo que no hacían más que desviar a un segundo plano el trabajo de 21 jugadoras y un cuerpo técnico.

Pedro López, encargado de dirigir a España a lo largo de este Mundial, se conjuraba con sus jugadoras antes de la final bajo el lema “nadie nos ha regalado nada”. Este subcampeonato es el premio, sí, premio, al trabajo de años.

Antes de que en 2014 muchas de las integrantes de esta plantilla llegasen a la final del Mundial sub-17 contra Japón, cuando empezaron a concentrarse en Las Rozas, ninguna de ellas se hubiese imaginado poder tener otra oportunidad de alzarse campeonas del mundo.

A lo largo de estos cuatro años, en los que jugadoras como Carmen Menayo, Lucía Córdoba, Noelia Ramos, Andrea Sierra o Maite Oroz, han recorrido todas las categorías inferiores de la selección, todos hemos ganado. El futuro del fútbol femenino español está en las botas de un grupo forjado a fuego, en el que el trabajo ha abanderado cada contienda y en el que gestos como el recuerdo constante a Ona Batlle han demostrado su humanidad.

Que esta derrota es un duro golpe a nuestro fútbol es una obviedad, al igual que la capacidad de estas jugadoras para levantarse.

El próximo paso que darán, ya de manera individual, será el salto a la absoluta, donde compañeras como Patri Guijarro o Aitana Bonmatí ya esperan a una generación que hoy termina su recorrido en las categorías inferiores de la selección. Ni más ni menos con una Eurocopa sub-17, sub-19 y un subcampeonato del mundo en su palmarés.

Gracias.

España festeja la consecución del europeo sub-17. Foto vía: SEF

España festeja la consecución del europeo sub-17. Foto vía: SEF

Miki Camino

Estudiante de periodismo enamorado del fútbol en todas sus formas @MikiCamino98

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