La primera victoria del Málaga en Primera llega con Coraje y Corazón

El corazón les palpita antes de saltar al césped. Hoy huele a hierba fresca y mojada en Málaga. En el vestuario se enfundan la elástica blanquiazul ya seca tras un calentamiento pasado por agua, siendo conscientes de que llegó el día de lograr la primera victoria en Primera División. Se han conjurado durante toda la semana para hacer que hoy funcione. En su cabeza no hay otro resultado posible y así lo llevan diciendo días. Escuchan atentamente a Antonio Contreras, para el cual hoy también es un partido especial. Con el coraje y corazón de las guerreras, caminan hacia el escenario donde ocurrirá todo, donde poner en marcha todo lo trabajado anteriormente. Es tiempo para el Málaga CF Femenino.

 

Seis largos años y siete meses después, la ciudad de la Costa del Sol volvió a saborear las mieles de la victoria en la élite del fútbol español. Queda lejos el último triunfo en el antiguo formato de Superliga ante El Olivo en la temporada 11/12. Fueron las sonrisas finales en aquella fatídica campaña que supuso el descenso para uno de los grandes del fútbol femenino en el amateurismo. Dos décadas después del histórico triplete (Liga, Copa de la Reina y Supercopa), el Málaga vuelve a donde nunca debió de irse, para subirse en el tren del camino hacia la profesionalización definitiva. En Andalucía el fútbol femenino es apreciado, respetado e impulsado, y el Málaga no podía quedarse atrás.

Con un ambicioso proyecto, con Hamyan Al Thani liderándolo, el club ascendió la pasada campaña de manera holgada, y es que los cimientos que estaban construyendo no sólo eran para lograr ese objetivo, sino para permanecer en Liga Iberdrola. Entrenamientos profesionalizados con una gran carga física, hicieron que en la plantilla del Málaga solo quedasen aquellas que podrían aguantar un ritmo como ese. Futbolistas dedicadas a su trabajo que tienen el convencimiento de vivir de ello. Esa criba, con fichajes de altura como Adriana, Raquel o Paula, junto a otras que llevaban mucho tiempo en la disciplina del club, y algunas apariciones de la maravillosa cantera malacitana, hizo que el equipo, con Antonio Contreras al mando, se pasease por la segunda categoría, no sin esfuerzo, pero si con altas metas.

Vía malagacf.com

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Como si de un profeta se tratase, el técnico oliventino les prometió a sus futbolistas que si trabajaban y le hacían caso el año próximo jugarían contra el Atlético de Madrid. Y no tuvieron que esperar mucho, porque en su vuelta, la primera jornada les tocó jugar contra ellas. Las primeras rivales de la temporada no iban a ser las idóneas para asentar ideas de un equipo completamente renovado. Las campeonas de Liga, una Real Sociedad con Nahikari en estado superlativo y un Real Betis Féminas resucitado les iban a negar los primeros puntos de la temporada, recibiendo además muchos goles en contra. Pero ni al equipo ni a la afición le entraron las prisas, sabiéndose que no iba a ser fácil el camino. En Valencia llegó la primera alegría gracias al punto conseguido por el trabajo colectivo y el individual de la guardameta Chelsea que desde la primera parada tuvo claro que nadie la iba a superar. Así fue, y llegó el primer punto ante un rival de enjundia. Pero la buena sensación no era sólo por el punto, contra el Betis ya se sintieron equipo de Primera, pero contra el Valencia se forjó por primera vez un entendimiento entre todas las integrantes que sólo podía deparar cosas positivas. De hecho, el partido contra el Espanyol se empezó a ganar en Paterna.

Las dos semanas siguientes transcurrieron con mucha ilusión, ganas y trabajo. El equipo técnico y las jugadoras se conjuraban para hacer que el partido contra el Espanyol significase la primera victoria. Los mensajes que desprendían no podían ser mejores, se sentían seguras de lo que eran capaces de hacer, y sobre todo sentían que esta vez podían, pues comprobaron que el equipo empezaba a carburar tras ajustar todas las nuevas piezas que lo componen. Pero algo ocurrió paralelamente a la intimidad del vestuario. Entre la afición se forjaba un compromiso con este equipo, el cual transmite cada semana el orgullo que es portar esa camiseta, y el hincha, agradecido sucumbe ante tal gesto. Se creó la cuarta peña exclusiva para un equipo de fútbol femenino, tras las del Levante, Atlético y Valencia.

La conjura por la victoria ante el Espanyol iba a tener tres protagonistas: el cuerpo técnico, la afición y las futbolistas. En una simbiosis perfecta, en un fútbol limpio, que invita a sentirlo y vivirlo sin los focos de aquellos que quieren hacer negocio de todo. Porque el domingo no hubo entrenador sin jugadoras, ni jugadoras sin afición, como si los tres entendiesen su papel, alimentándose los unos y unas de los otros y otras. Los goles de Dominika y María Ruiz hicieron sonreír a mucha gente en tierras malacitanas, incluso algunos ojos de llenaron de lagrimas.

Sólo así se entiende el por qué llegó la primera victoria para las blanquiazules en un partido contra el Espanyol al que dominaron de principio a fin, a pesar del gol postrero de Eli, que hizo que entrasen unos nervios innecesarios para como había transcurrido el encuentro. Pero nada podía parar la sinergia perfecta que se forjó incluso antes de que el balón echase a rodar.

Vía malagacf.com

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Antonio Contreras, entrega y sacrifico por su pasión y trabajo, el fútbol femenino

La vuelta del Málaga a Primera nos trajo la maravillosa noticia del también retorno de uno de los mejores entrenadores que ha visto el fútbol femenino en España. El ex del Atlético y del Levante, entre otros, aceptó un proyecto que no tenía otro final que el de acabar en la élite, con su dedicación y conocimiento. Ha tenido que tomar decisiones duras de gestión pero que son pasos que dar para la mejora de toda estructura del club. Porque Antonio es muchas cosas en este Málaga, es entrenador, es el que se encarga de elegir a las componentes de su plantilla, es en muchos casos quien las convence, y es agitador de masas, porque tiene a todos los malagueños metidos en el bolsillo. Un carisma único para un equipo único que tiene muchas ganas de asentarse en la élite en su mejor momento. Pero detrás de cualquier éxito hay decisiones y sacrificios complejos que el técnico ha tenido que padecer, y por ello es que el vestuario y el fútbol femenino en España le tiene que estar tan agradecido. De hecho, se pudo comprobar cómo tanto Dominika, autora del primer gol, como María Ruiz en el segundo, fueron a celebrarlo con él con todo el equipo, devolviendo el cariño, respeto y confianza que este muestra a sus futbolistas. Y es que hay cosas que no hace falta explicar, solo con verlas se entienden, y es un vestuario muy unido a su equipo técnico en el que todos suman, desde su fisio Sara, hasta el coordinador, la encargada en redes y su entrenador de porteras, Paco. Es una familia y así lo demuestran.

 

Las futbolistas y el conjuro de un grupo muy unido

Contaba Dominika a la televisión local 101tv, que cuando llegó al Málaga, en su primer entrenamiento se le acercó Ruth Acedo (joven promesa del fútbol femenino) a tenderle el brazo por encima y a decirle, sin conocerla, que iba a estar con ella. Le sorprendió porque desde el primer momento, una de las más jóvenes de la plantilla le mostraba de lo que iba a ir su nuevo equipo. Y es que cómo no paran de repetir, el vestuario es una familia donde todas se apoyan, sin jerarquías de experiencias ni edades. Esa unión también esta forjada gracias a la capitana Adriana Martín, que sabe cómo gestionar un grupo y a una afición que está rendida a ella. Pero es que el domingo en Málaga no solo ganaron las quince futbolistas que pudieron disputar el partido, sino que desde la banda las no convocadas como Alba, Shiv, Encarni o las lesionadas Marta Cazalla y Sandra, o también las que se quedaron sin jugar como Minori, Cristina Postigo o Stefy Castaño, eran una más celebrando los goles de sus compañeras. Unas futbolistas que entienden el fútbol como algo con lo que disfrutar, reír y sobre todo como vía para que se sientan orgullosas de ellas.

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Una afición de primera

No fue contra el Espanyol el día más agraciado en cuanto a público en el campo de la Federación Malagueña de Fútbol, el mal tiempo y las numerosas alertas meteorológicas deslucieron las gradas. Pero no para los más fieles que caldearon el ambiente con sus cánticos y ánimos. Con los goles y las canciones el cielo de Málaga se levantó para que pudiera verse el sol iluminando las alegrías malacitanas que se desencadenaron con el pitido final. La gente tiene muchos motivos para apoyar a este equipo y para seguir haciendo que crezca el fútbol femenino en este país.

 

El plan esta vez funcionó

Toda sinergia requiere de acciones, y la victoria no se entiende sin una estrategia planificada, alimentada por todos los elementos que la rodean como el apoyo, la motivación, etc. Y el Málaga ha calcado el mismo plan en todos sus partidos desde su vuelta a Primera, pero no obtenía el equilibrio necesario para poder sacar algo positivo. Durante los primeros encuentros, no hubo buenos ajustes defensivos, ya sea en primera o en segunda línea. Los goles caían uno detrás de otro por los espacios que invitaban a las rivales a atacar en tromba. Además, en lo ofensivo, quizás por malas transiciones, no llegaba la pelota con claridad a unas delanteras a las que les sobra el gol pero no podían definir con ventaja. Todos estos errores son consecuencia de un planteamiento táctico atrevido unido a que las jugadoras nunca habían jugado juntas. A Antonio Contreras le tocaba ajustar y trabajar para que se encontraran dentro del terreno de juego.

Contra el Espanyol la idea era la misma de los partidos anteriores pero tanto el físico como las decisiones que tomaron fueron mucho mejores. Con un 3-4-3 sostenido en gran parte por una alta responsabilidad defensiva por parte de las dos pivotes, Dominika y Pamela para apoyar a la línea de las tres centrales compuesta por Mayara, Ruth y Raquel. Las bandas eran terreno de Leti y de María Ruíz. Sorprendente lo de la malagueña porque es delantera y estaba actuando de carrilera, decisión que explicó el propio técnico de Olivenza ante los medios “María tiene en su cabeza sólo la portería, quería que jugará más atrás, pero sabía que no me iba a hacer caso porque María vive del gol y por eso la puse ahí”. Una genialidad táctica que no le pudo salir mejor, ya que fue la joven futbolista quién hizo el segundo tanto de las malaguistas. Natalia y Adriana apoyaban a Patricia Mascaró que una vez más fue la referencia arriba, otorgando a sus compañeras esas segundas oportunidades que son tan aprovechadas en el fútbol.

El Málaga adelantó líneas para mantener al Espanyol lejos de una portería que vio poco, ya que la única forma de llegar con peligro de las catalanas era en velocidad, pero se encontraban con la oposición primero del muro que establecieron Pamela y Dominika, y después las tres centrales, destacando el buen estado físico en el que esta Ruth, de la que no se iban nunca, al utilizar su ritmo y su cuerpo de manera muy inteligente. Parece que está hecha para cosas grandes esta joven defensora. Los ataques llegaban con variedad, algo que el Espanyol no supo sostener porque no sabía cómo tapar las jugadas. Las numerosas subidas de Leti por banda izquierda, las transiciones de la mexicana Natalia, la brega y el peligro de Mascaró y Adriana y la siempre resolutiva María.

 

A veces la única forma de conectar y hacer que funcionen los puntos es mirando para atrás, y es la confianza en la idea la que ha hecho que el equipo de Antonio Contreras haya conseguido unirlos para lograr la primera victoria. Y es que como si de un amor se tratase, la primera siempre genera una melancolía de que todo vuelva a ocurrir de nuevo. Su fútbol expresa emociones compartidas, tanto en la victoria colectiva como en el naufragio. Es lo que tiene jugar con coraje y corazón, que a pesar del resultado, la satisfacción de darlo todo compensa lo malo. La siguiente cita para las malaguistas será ante el también recién ascendido Logroño que busca sumar sus primeros tres puntos desde su llegada a la élite.

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